La línea que separa el mundo del motor y el arte es cada vez más delgada. Si bien hay coches que son verdaderas obras de arte en movimiento, existen también muchos artistas que se sirven de materiales de los coches como los neumáticos o las bujías, para realizar sorprendentes creaciones que pueden incluso quedar bien como un mueble en el salón.

En el ámbito de la pintura y la fotografía también hay ejemplos muy expresivos como el joven que creaba cuadros a partir de las imágenes que tomaba de las competiciones a las que asistía o el arte en capós de coches retirados ya de la competición. La historia de este fotógrafo estadounidense, nacido en Nueva York y criado en Buenos Aires, Freddy Fabris parte de un garaje en el medio Oeste cuando fue inspirado con la idea de esta serie fotográfica que, al mismo tiempo, sirve como homenaje a dos grupos de personas: los pintores renacentistas a los que imita y los mecánicos protagonistas de sus obras.

Muy pocas personas habrán visto alguna vez “La última cena” de Da Vinci,  “Lección de anatomía ” de Rembrandt, o “La creación de Adán” de Miguel Ángel representadas por personal del taller. Eso es lo que ha creado Fabris, una reinterpretación de las obras del siglo XV en un contexto completamente diferente, un taller. el aceite, los trajes grisáceos y elementos metálicos resaltan en las composiciones como si una oda a la mecánica se tratase.

“Por muchos años he querido hacer un homenaje a los maestros del Renacimiento” comenta el fotógrafo “traducir la pintura a la fotografía ha sido todo un reto que había estado buscando, quería respetar la idea original pero necesitaba un giro conceptual que crease una nueva capa a los originales”. Parece ser que lo ha conseguido ¿no es así?

 

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Fuente: Silodrome

Imágenes: Ferry Fabris

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