La firma de la estrella finalmente ha actualizado su SUV AMG de primer nivel con motivo del Salón del Automóvil de Los Ángeles, el Mercedes-AMG GLE 63 y su correspondiente versión GLE 63 S. En la cita estadounidense, la firma alemana también ha mostrado el renovado Mercedes-AMG GLS 63, ambas versiones equipadas con el mismo bloque V8 biturbo de 4.0 litros.

La separación visual entre un GLE 63 y el Mercedes GLE estándar la podemos encontrar en unos parachoques delantero y trasero más agresivos, aletas ensanchadas, un alerón sobre la puerta del maletero, las salidas de escape cuádruples con forma trapezoidal y un puñado de piezas de fibra de carbono tanto por dentro como por fuera. La variante GLE 63 S viene con llantas de 21 pulgadas de serie, pero unas de 22 pulgadas están disponibles como opción.

El paquete AMG Night opcional ofrece posibilidades adicionales de personalización. Consta de cristales calorífugos tintados oscuros, un splitter frontal, elementos decorativos en el faldón delantero y en el difusor trasero, insertos en los embellecedores laterales, carcasa de los retrovisores exteriores y marcos de las ventanillas teñidos en negro y embellecedores de las salidas de escape en negro cromado.

En el interior, los ocupantes son recibidos por dos grandes pantallas de 12,3 pulgadas, una para el cuadro de instrumentos y otra para el sistema de infoentretenimiento. Hay navegación, control de voz MBUX y soporte para Apple CarPlay y Android Auto. También hay cinco puertos USB, carga inalámbrica inductiva para smartphones y un sistema de iluminación ambiental con 64 colores. Los asientos delanteros tienen calefacción y ventilación de serie.

Otros elementos que subrayan el porte deportivo en el interior, junto a los pedales deportivos AMG de acero inoxidable cepillado con tacos de goma, son los listones en los umbrales y las alfombrillas de color negro con el distintivo “AMG”. Quien desee personalizar aún más el habitáculo tiene a su disposición una amplia oferta de adornos, como por ejemplo molduras en fibra de carbono o aluminio que confieren al interior un carácter más deportivo.

Debajo del capó se encuentra el mismo V8 biturbo de 4.0 litros que encontrarás en cualquier Mercedes-AMG 63 actual, bombeado 612 CV y 850 Nm en el caso del Mercedes-AMG GLE 63 S. El GLE 63 estándar equipa el mismo propulsor V8 pero rebajado hasta los 571 CV y 750 Nm, ambos con un sistema EQ Boost que aporta 250 Nm adicionales es durante un breve periodo de tiempo. Como referencia, su rival más directo es el BMW X5 M y su versión Competition.

La potencia se envía al suelo a través de una transmisión automática de nueve velocidades y un sistema de tracción total 4Matic. Consigue hacer el 0 a 100 km/h en 3,8 segundos (4.0 s el GLE 63) y alcanza una velocidad máxima de 280 km/h (250 km/h el GLE 63). Los frenos delanteros están compuestos por discos de 400 mm y pinzas de seis pistones delante y unidades de 370 mm y un solo pistón detrás. Los discos carbocerámicos están disponibles como opción.

La combinación del tren de rodaje con la suspensión neumática AMG Ride Control+ y la amortiguación adaptativa regulable prometen una gran agilidad y un dinamismo sobresaliente, así como máxima tracción y alto confort en la conducción diaria. El conductor puede preseleccionar tres niveles de dureza: Comfort, Sport y Sport+. Asimismo, mediante los modos de conducción Sport, Sport+ y Race se puede variar la altura de la carrocería en 10 mm.

En los programas de conducción Trail y Arena se eleva el nivel del vehículo en 55 mm para aumentar la altura libre sobre el suelo al conducir sobre vías irregulares, y se restablece de nuevo automáticamente el nivel normal cuando la velocidad supera los 70 km/h. Esta función puede controlarse mediante las diferentes configuraciones dinámicas o bien manualmente mediante el interruptor basculante ubicado en la consola central.

Fuente: Mercedes
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