Me encanta Mercedes. Es una debilidad personal que uno tiene. Quizá porque desde pequeñito, y hasta bien mayor, aunque de copiloto, ha viajado en uno. Un clásico -el 250 S de 1969- que tenía mi padre y que nos llevaba a todas partes. Quizá por ello siempre que veo uno evoco recuerdos de mi infancia-adolescencia de lo más felices. Pero vamos al tema que nos ocupa, que es el modelo eléctico de la marca de la estrella, que si no, me voy por las ramas.

Y empiezo por contarte un dato curioso, para darte una idea de que la exclusividad de Mercedes no se “corta” ni con un coche “enchufable”. Este Mercedes Clase A E-Cell, modelo eléctrico de la marca alemana, no se vende, sino que se “alquila“. Concretamente, bajo la modalidad de “renting”, por un espacio de 4 años sin mantenimiento, aunque de las 500 unidades que se fabricaron para todo el mundo, sólo 50 llegaron a España, estando principalmente destinadas a organismos oficiales, grandes empresas…

Y ahora vamos con las características: porque para empezar, tengo que decirte que es el eléctrico que más se acerca a lo que sería un utilitario “normal”: cinco plazas, cinco puertas, mismo maletero, sobrado dinamismo… Resulta prácticamente el modelo eléctrico que querríamos tener lo más pronto posible. ¿Por qué? Pues por su autonomía, auténtico “caballo de batalla” de los coches eléctricos, por otro lado el futuro de la movilidad sostenible.

Este Clase A E-Cell anuncia una autonomía de hasta 255 km sin recargar. Por supuesto que esta es una cifra estimada, es decir, que el gasto de calefacción, aire acondicionado, una conducción deportiva o un terreno escarpado pueden hacerla variar, pero aun aasí resulta impresionante, ya que  se diferencia, de forma muy esperanzadora para el usuario, de los 160 km de autonomía anunciados por otros fabricantes con modelos parecidos. También hay que señalar que no es una cifra como para hacer grandes desplazamientos, pero sí para moverte por la ciudad -centro “neurálgico” de la contaminación- con calma y sin angustia de “quedarte sin pilas”.

Y ahora vamos a meternos en su interior, a ver cómo “se comporta“: al arrancar,  la aguja que te indica la potencia se coloca “en las 12”,  indicándote que el Clase A E-Cell ya está listo. El silencio total inicial pasa a acoger los sonidos del rozamiento de los componentes mecánicos, la rodadura y el aire y el resto de la conducción se realiza de un modo sorprendentemente similar al del Clase A automático.

Su manejo es suave y la respuesta del acelerador tiene un tacto muy similar al que ofrecería un modelo de combustión interna automático, ya que este sólo tiene dos marchas, hacia adelante y hacia atrás. Le pisamos un poco: este eléctrico hace el 0-100 ¡en 14 segundos! Alucinante. Y eso que es más “gordo” que un Clase A tradicional, unos 240 kg según versión. Y cómo se “agarra”. Tiene una gran estabilidad, a pesar de llevar sus fuentes de energía, esto es, dos baterías de ión litio que alimentan el motor, en el suelo.Desde luego, el paseo ha sido un placer total.

A estas alturas te estarás preguntando cómo se carga este modelo. Bien, hay dos opciones, ambas válidas:  o bien en un enchufe convencional de 230 voltios o bien mediante una recarga rápida con un enchufe trifásico a 400 voltios. ¿Y durante cuánto tiempo? Ocho horas enchufado en casa nos darían 100 km de autonomía (necesitaría unas 20 para una carga total), mientras la rápida nos llenaría las baterías al máximo, es decir, completaría los 255 km de autonomía. Tres horas de una recarga rápida equivaldrían a ocho de una recarga tradicional, es decir, a 100 km de autonomía.

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