El Mercedes-Benz Clase B F-CELL es uno de los prototipos que ha sacado la marca alemana y que se enmarcan en la línea de tratar de respetar en la medida de lo posible el medio ambiente. En este caso, el sistema de propulsión utilizado es un motor eléctrico que se alimenta a través de una pila de combustible. El motor se beneficia de la energía que se desprende de la reacción química que se produce cuando el hidrógeno y el oxígeno entran en contacto. También se alimenta de unas baterías de iones de litio que permiten que el coche circule 12 kilómetros si se gasta el hidrógeno. En total, la autonomía de este Mercedes-Benz supera los 400 kilómetros.

Mercedes-Benz Clase B F-CELL portada
Mercedes-Benz Clase B F-CELL

El Clase B F-CELL se conduce de igual forma que cualquier otro Clase B. Una vez en el puesto de conducción, se deduce que lleva este sistema de propulsión porque casi no llega sonido dentro del habitáculo. Realmente es casi inaudible, lo único que suena es un sonido parecido al de un avión al despegar. El motor eléctrico tiene una potencia máxima de 136 CV con el que puede alcanzar una velocidad máxima de 180 km/h.

El depósito de hidrógeno está formado por dos bombonas que van situadas debajo del piso entre los asientos traseros y el maletero. Tienen una capacidad de 3,6 kg y consume aproximadamente 1 kg/100 km. Según la marca, esto equivaldría a unos 2,9 l/100 km de gasóleo. Las baterías de iones de litio se recargan durante las fases de  frenada y retención del motor. Estas son reciclables y funcionan a una temperatura entre 15º y 35 º.

Estructuralmente no hay diferencias con el Clase B. Hay alguna diferencia como el control de estabilidad que ha sido creado específicamente para este modelo o el peso del vehículo, que es superior por las baterías, la pila de combustible y el depósito de hidrógeno. Lleva una caja de cambios automática que la marca ha bautizado como Autotronic igual que la que puede tener el Clase B.

Mercedes-Benz Clase B F-CELL trasera
Mercedes-Benz Clase B F-CELL

Por dentro es muy parecido al modelo del que deriva, las únicas variaciones están en el cuadro de instrumentos. El cuentarrevoluciones tiene dos partes y en la de abajo hay una parte de color verde donde se indica el nivel de hidrógeno. También informa de cuándo se están recargando las baterías.

Mercedes-Benz todavía no ha comunicado cuál será el precio de este modelo pero sí ha dicho que su objetivo es que esté a la venta en cuatro o cinco años. El motivo de la espera es que se desarrolle una infraestructura para que los clientes puedan repostar. La marca alemana prevé que los vehículos con este sistema se comercialicen a gran escala en 2014 o 2015.

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