A todos nos queda claro que los Mercedes AMG son los modelos más prestacionales de la firma alemana. Normalmente bajo su capó se encuentran grandes motores de gasolina de hasta 12 cilindros. Pero también ha habido algún que otro ‘sacrilegio’ en la submarca deportiva con sede en Affalterbach. Uno de los más recientes en el tiempo se trata del Mercedes C 30 CDI AMG, una versión deportiva y diésel del coupé.

Para entender a este modelo hay que tener en cuenta la época que corría. Con el cambio de siglo, el diésel se posicionó como el combustible de referencia. Los coches presentaban consumos inferiores, un alto par motor con la turboalimentación y menos emisiones de CO2. Hasta ahora las ventas de diésel en Europa han sido claramente superiores, aunque ahora parece que la tendencia se ha revertido debido a sus emisiones NOx y las restricciones en las ciudades.

Así que volvamos al Mercedes C 30 CDI AMG, que se convirtió en uno de los únicos AMG con este tipo de mecánica al montar un turbodiésel de cinco cilindros y 3.0 litros (que ya se estaba en versiones normales). La diferencia es que se mejoró su rendimiento y aumentó la potencia hasta los 231 CV y 540 Nm de par. Iba ligado a una transmisión automática ‘Speedshift’ de convertidor de par y cinco velocidades.

Las prestaciones también se incrementaron hasta alcanzar una aceleración de 0 a 100 km/h en 6,8 segundos y una velocidad máxima limitada electrónicamente a 250 km/h. Aunque a día de hoy pasen desapercibidas, se trató de uno de los diésel más rápidos del mercado. Para hacer frente a las mejoras, su chasis recibió una puesta a punto, al igual que una suspensión más rígida, que era la misma que en el C 32 AMG de gasolina.

Estéticamente también recibía algunas novedades para diferenciarse del resto de la gama. Las llantas de 17 pulgadas eran específicas y los neumáticos contaban con una anchura mayor que otros modelos. También lucía orgulloso los logos de AMG. El Mercedes C 30 CDI AMG salió al mercado en 2003 y lo cierto es que no gozó de gran popularidad ni le acompañaron las ventas.

A muchos aficionados a la marca, muchos pensaron que su rendimiento no estaba a la altura de las expectativas y a otros que el tener un AMG diésel era directamente una aberración. El hecho es que al año siguiente, en 2004, finalizó su producción. Desde entonces la submarca deportiva no se ha planteado hacer nada similar.

Fuente – Mercedes

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