Los automóviles siempre ha sido unos de los grandes señalados siempre que se habla de contaminación. Estamos acostumbrados a que se vean afectados por ciertas restricciones para intentar reducir sus emisiones, como la famosa normativa Euro 6. También hemos visto como en ciudades como Madrid, su uso era limitado en episodios de alta contaminación. Incluso se acaba de estrenar un ‘radar’ capaz de medir las emisiones a tiempo real.

Pero los coches no son los únicos culpables de la contaminación que sufren un buen número de ciudades europeas. Un estudio de la Universidad de Manchester (Reino Unido) que ha sido publicado en la revista “Science of the Total Environment” apunta hacia otro causante: los microondas. Estos aparatos domésticos que nos ayudan a calentar la comida (e incluso a cocinar) tienen un impacto medioambiental considerable que acaba de ser cuantificado.

Según dicho estudio, todos los microondas de Europa emiten alrededor de 7,7 toneladas de dióxido de carbono (CO2) al año. Esta cantidad es la equivalente a lo que emiten 6,8 millones de coches. A estas emisiones hay que sumar un consumo de electricidad cercano a los 9,4 teravatios por hora (TWh) al año. Para generar dicha cantidad de energía son necesarias tres fábricas de energía a gas de gran tamaño.

Esta repercusión se debe a la popularidad del microondas, se espera que para 2020 haya un total de 135 millones de unidades solo en la Unión Europea. Se ha tenido en cuenta todo su ciclo vital y gran parte del impacto medioambiental tiene lugar durante su proceso de producción y también en su desecho. La vida útil de este aparato se ha ido reduciendo y ahora se sitúa en los ocho años de media.

El estudio no debe ser malinterpretado, ya que el microondas lógicamente no contamina más que el coche. En España tenemos un parque móvil de alrededor de 30 millones de vehículos, todos los microondas de Europa contaminan en un año lo mismo que una quinta parte de los coches de nuestro país. Aún así, el estudio pretende concienciar a la gente a hacer un uso prudente de estos electrodomésticos.

Fuente – Science of the Total Environment

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