Uno de los grandes clásicos del parque automovilístico mundial, Volvo, ha cambiado de manos. Tras más de una década en manos de Ford, que la compró en 1999 por 4.850 millones de euros, pasa ahora a ser propiedad de Geely, unos de los diez mayores fabricantes chinos de coches.

En este cambio de dirección en la firma sueca, que después de años de pérdidas se ha llevado a cabo por 1.341 millones de euros, hay varias consecuencias importantes a revisar. El primero de ellos, sin duda, es la sustancial rebaja en el precio pagado, dejando claro que los tiempos de vacas gordas quedan cada vez más lejos para el mundo del motor.

Pero eso no es, a pesar de todo, la conclusión más importante que puede extraerse, si no, como ya se ha visto en tantos otros sectores, el mundo ya ha cambiado. Se terminaron los días del dominio estadounidense, eso ya ha pasado a mejor vida, desde ya, son los dragones chinos los grandes dominadores. Ahora sólo queda adaptarse al nuevo orden mundial.

El chino ya es el principal mercado mundial, en el que el año pasado se vendieron más de 13 millones de coches, superando al estadounidense ampliamente, pero eso no parece suficiente para sus principales fabricantes. Geely cree que su escenario adecuado tiene dimensiones mundiales y por eso se ha decidido a lanzar sus redes sobre Volvo.

Mientras las grandes potencias de antaño, General Motors y Ford por ejemplo, se debaten entre la bancarrota y las estrategias de retirada, los dragones chinos muestran un apetito voraz. Geely, una firma con poco más de diez años de vida en la industria del automóvil, será ahora la encargada de demostrar que el proyecto de Volvo, rival directo de Mercedes, BMW o Audi, todavía es viable.

Geely comercializa actualmente 8 modelos en China, desde utilitarios a deportivos, con precios entre los 4.000 y los 10.000 euros. Por ahora no está previsto que aterrice en los concesionarios europeos, pero nada está descartado. De entrada, su plan incluye la inyección de 670 millones de euros para reflotar a Volvo, aunque trabajando de forma independiente y manteniendo las fábricas de Suecia y Bélgica. Veremos cuáles serán los siguientes pasos.

Vía: ABC

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