Suenan las sirenas. La carretera está atestada. Comienzas a ponerte nervioso, la ambulancia cada vez más cerca, pero hacerle un hueco va a ser una tarea difícil. Aunque no existen cifras exactas al respecto, cada año se producen accidentes como consecuencia del paso a gran velocidad de un coche de emergencia.

Los inconvenientes derivados de este tipo de conducción pueden ser muy pronto material para libros de historia, gracias a una tecnología revolucionaria de la compañía Denso. Bautizada como V2X, consiste en un sistema que informa a los vehículos y a las infraestructuras que interfieren en la conducción, con datos relativos a nuestra posición y la velocidad a la que circulan los vehículos de emergencia.

Al detactar que se aproximan, el V2X puede regular el tráfico, cambiando las luces de los semáforos automáticamente o enviando una señal a los demás coches de la vía para que se cambien de carril. El sistema ya ha sido probado con éxito en Europa, Japón y Estados Unidos, donde la administración Obama estudia su regularización en el año 2013. Ahora, gracias a un acuerdo con una Universidad de Tongji, en Shanhai, la funcionalidad del V2X será puesta a prueba en China.

Para sus responsables, el gigante asiático es el lugar idóneo para testar este tipo de teconología, debido a sus altos niveles del tráfico y al desafío que ello comporta. Mientras las pruebas en el terreno continúan, Denso camina con paso firme hacia la futura comercialización del sistema, tras la firma de un acuerdo de colaboración con Intel, uno de los grandes gigantes de las nuevas tecnologías.

En cuanto a nuestro país, la posibilidad de disfrutar del V2X en un futuro inmediato, dependerá de la predisposición de las autoridades comunitarias.

Vía: Autofácil

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