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Opel Rennbahn (6)
Luis Blázquez

Opel-Rennbahn, el circuito que antecedió a Nürburgring, AVUS y Hockenheimring

El 22 de mayo de 1921 tuvo lugar la que se considera la primera carrera documentada en el circuito de Opel. Hay varias pruebas que complementan a esta afirmación, aunque siempre es difícil confirmar fehacientemente quién estrena algo, especialmente cuando hablamos de un hito con un centenario a sus espaldas. El Opel-Rennbahn es un monumento tecnológico, una oda a los circuitos de alta velocidad que plantaron la semilla de las carreras en Europa a comienzos del siglo XX.

De acuerdo a informes contemporáneos, el “1. Wiesbadener Automobil-Turnier” (1° Torneo de Automóviles de Wiesbaden) consistía en 12 competiciones para coches y motocicletas en varias distancias, de hasta 90 kilómetros. Los vehículos de Opel compitieron en la mayoría de las carreras, tanto de dos como de cuatro ruedas, con Fritz Adam Hermann von Opel y el piloto oficial de la casa Carl Jörns de exponentes. Al volante de un Opel 14 PS, Jörns logró dos victorias, mientras que von Opel consiguió ser uno de los más rápidos de media.

De hecho, el Opel-Rennbahn fue inicialmente considerado el circuito de carreras más rápido de Europa continental. Por ejemplo, von Opel, el hijo de Wilhelm von Opel y nieto de Adam Opel, logró una velocidad media de 113 km/h en una de las carreras, en un momento en el que la mayoría de los vehículos ni siquiera podían alcanzar los 100 km/h de máxima. Tiempo después, los coches incluso conseguían promediar los 140 km/h. Pero, a la vez, el circuito no ofrecía precauciones de seguridad como fardos de paja, lechos de grava o barandillas.

A diferencia de los circuitos modernos, no había barreras de protección, ni puzolanas (zonas de grava), ni amplias escapatorias para detener o decelerar los vehículos en caso de que se salieran de la pista. Los espectadores se congregaban íntegramente desprotegidos al borde del asfalto. Como tal, la pista hacía gala de una anchura de 12 metros, tenía una longitud de aproximadamente 1,5 kilómetros, y cada una de las dos curvas que lo conformaban estaba peraltada a un ángulo de 32 grados. Era el circuito más rápido presente en suelo europeo.

El Opel-Rennbahn también fue el primer circuito permanente en la Europa continental, años antes de Nürburgring, Hockenheimring o AVUS. Originalmente, se pretendía utilizar como la pista de pruebas y de rodaje para los nuevos modelos de Opel. El monoplaza de carreras-cohete RAK 1, por ejemplo, se probó allí. Sin embargo, hasta bien entrada la década de 1930, también se utilizó para celebrar eventos internacionales de deportes del motor que llegaron a atraer hasta 50.000 espectadores que, recordemos, sin medidas de seguridad alguna.

En 1946, tras la Segunda Guerra Mundial, Opel abandonó las instalaciones. Pero en lugar de demoler la pista y las curvas peraltadas, el sitio quedó en manos de la naturaleza, que poco a poco fue recuperando su territorio. Después de expirar el contrato de arrendamiento del área con la ciudad de Mainz en 1949, se abrieron agujeros en el trazado para plantar nuevos árboles. Desde la década de los 60, la antigua recta de salida y llegada ya no existe, ya que la autopista L3102 pasa justamente por este histórico emplazamiento al oeste de Alemania.

Mientras tanto, el Opel-Rennbahn, en gran parte cubierto de vegetación, forma parte del patrimonio industrial del Parque Regional del Rin-Meno y se puede ver parcialmente en una plataforma para visitantes construida en 2013 en la antigua curva norte. Entre los pilotos más famosos de su época, se encontraban nombres como el de Rudolf Caracciola, hombres que iban alojados en rudimentarios coches abiertos con un sencillo casco de cuero sobre la cabeza. Estos apasionados suicidas fueron entonces considerados verdaderos héroes.

Para poder experimentar hoy –hasta cierto punto– cómo se sentía el automovilismo en la década de los felices años veinte, el youtuberGPLaps ha creado un vídeo animado. Para ello ha utilizado el juego de carreras de simulación Assetto Corsa en combinación con tecnología de inteligencia artificial. Thomas Lächele recreó virtualmente el histórico Opel-Rennbahn y le dio un entorno realista, incluyendo no solo las tribunas y los espectadores, sino también el paddock y los coches estacionados mientras nos sumergimos en un Delage 2LCV de 1923.

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