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Citroen DS y Pablo Picasso
Luis Blázquez

Pablo Picasso y el Citroën DS: probablemente, el primer “Art Car” de la historia

Han sido muchos los que dan por hecho que el Xsara Picasso fue el el primer Citroën en lucir con orgullo el apellido del famoso artista español. Este monovolumen fue una revolución cuando aterrizó en 1999, ofreciendo en el tamaño de un compacto una gran habitabilidad y espacio. Pero, ¿y si resulta que la relación entre la firma de los dos chevrones y Picasso llegó muchos años antes a través de un pícaro periodista y un Citroën DS?

En general, se dice que los Art Cars (coches artísticos) vieron la luz en 1975, cuando Hervé Poulain participó en la salida de las 24 Horas de Le Mans al volante de un BMW repintado por Alexander Calder. Pero, en realidad, puede que las cosas sean algo más complejas de lo que parecen. Desde finales de la década de los 50, un Citroën DS 19 azul ya podía reclamar legítimamente este estatus. Su carrocería sí había recibido un tratamiento artístico, obra del maestro del cubismo global, pintor y escultor, Pablo Ruíz Picasso.

En 1958, un joven periodista mexicano de ascendencia asturiana, Manuel Mejido, decide entrevistar al pintor malacitano para lanzar su carrera. La tarea prometía ser complicada, dada la desconfianza de Picasso hacia los periodistas. Para lograr sus fines, Mejido decidió ser astuto. Afirmó ser un representante del Centro Republicano Español de México, entidad que acogió a refugiados políticos durante la Guerra Civil. Picasso, defensor de la República, accedió recibir al periodista en “La Californie”, en Antibes, Francia.

Manuel Mejido en “La Californie”, sorprendido por la obra de Pablo Picasso en “su” Citroën DS 19 (1958)

Acompañado de tres personas más, Mejido fue al volante de un Citroën DS de color azul que le pidió prestado a un amigo. Durante la entrevista, Picasso se escapó por unas horas. Luego reapareció e invitó a sus contertulios a descubrir “Las guirnaldas de la paz”, un cuadro que acababa de pintar sobre la carrocería del DS. La obra se componía por flores, árboles y una familia. A petición del periodista (visto en la foto junto al coche), quedó firmado por Picasso en el paso de rueda posterior izquierdo de la agraciada berlina parisina.

Picasso se mostró sorprendido por el entusiasmo de un joven visitante que afirmaba haber sido enviado a Francia para entrevistarle por españoles exiliados en México. Como se acaba de mencionar, en el transcurso de la entrevista, Picasso se ausentó un par de horas antes de volver para hablar de política y de arte. “Nunca he dejado de soñar ni de pintar”, explicó el por entonces el pintor al periodista, y le invitó a seguirle. Delante de sus ojos, se encontró con un cuadro pintado en el lateral del flamante DS 19 de su colega.

Pablo Picasso junto con Manuel Mejido en los jardines de su casa-taller en Cannes (1958)

A su vuelta a París, Mejido compró el DS por 1.000 dólares (7.500 euros actuales, aprox.) y lo revendió en seguida a una galería de arte parisina por 6.000 dólares (unos 45.000 euros). Desde aquel momento, la pista del coche se perdió y el periodista supone que debe seguir en manos de algún coleccionista privado. Como curiosidad, Picasso nunca tuvo un Citroën, y no había pintado ningún otro coche antes a pesar de codearse con verdaderas joyas. Ah, y no existe relación alguna con el contrato millonario que en 1998 firmó la familia Picasso con Citroën.

Las imágenes de aquel DS fueron enviadas a Josep Palau i Fabre, amigo del pintor y director de la Fundación Picasso de Barcelona. Este fue el encargado de confirmar la autenticidad de las fotos y de la pintura. Incluso Rafael Inglada, biógrafo de Picasso, declaró que la captura del coche está, efectivamente, tomada en el palmar contiguo a la villa “La Californie”. Así que, podemos decir que el primer coche de Citroën firmado por Picasso no fue el más que exitoso Xsara de 1999, sino un DS tres lustros antes del monovolúmen.

Fuente: Citroën

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