El Pontiac “Ghost Car” es reconocido como el primer coche totalmente transparente que se haya fabricado en Estados Unidos y, solo por esta razón, ha consolidado su lugar en la historia automotriz nacional. Es un vehículo exquisitamente hecho, con una carrocería de plexiglás diseñada sobre una estructura de 1939. Y sí, sobrevive hasta nuestros días. Incluso se cree que aún funciona, aunque nadie está lo suficientemente loco como para llevarlo por la carretera.

El modelo fue construido de plástico acrílico al 100 % por General Motors (GM), y estaba basado en el De Luxe Six Touring Sedan con algunas características especiales como seis ventanillas. El prototipo costó 25.000 dólares de la época (algo más de 400.000 euros actuales). Sin embargo, algunos historiadores automotrices han dicho que Fisher Body Co., trabajando en asociación con la compañía que fabrica el material de plexiglás, Rohm y Haas, probablemente construyó la carrocería del “Ghost Car” como un esfuerzo conjunto.

La idea del “Ghost Car” surgió cuando GM se preparaba para la Feria Mundial de Nueva York de 1939-1940. La industria automotriz estaba en auge y casi todos los hogares de clase media tenían al menos un coche. El gigante de Detroit quería capitalizar eso para impulsar aún más las ventas, por lo que estaban buscando algo para aportar espectáculo que nunca antes se hubiese visto. Tras esta creación estuvieron el diseñador Norman Bel Geddes y el artista Dean Cornwall, aunque en este punto hay cierta contradicción.

La versión oficial es que GM se ocupó de todo, pero como se ha mencionado unas líneas más arriba, hay quienes creen que fue el resultado de una asociación entre Fisher Body Co. y Rohm and Haas, la compañía que trajo el plexiglás al mundo. Debido a que todo estaba destinado a ser visto por el público, los tornillos y los soportes habían sido cromados. El salpicadero, los cables y las molduras de goma se tiñeron de blanco para que combinaran con las ruedas Royal de igual tonalidad. Y la estructura metálica se lavó con cobre.

“Un coche transparente, el primero construido en los EE. UU., es el más llamativo de las salas de exposición de la División de Carrocería Fisher en el edificio GM Highways and Horizons en la Feria Mundial de Nueva York. Creado para mostrar el refuerzo interior y otras características con ventanillas que se pueden subir y bajar y puertas que se pueden abrir y cerrar”, decía la nota de prensa original. “El único material del que carece es el aislamiento normalmente aplicado a la superficie interna que funciona con un nuevo material, un plástico sintético cristalino”.

De hecho, en 2011 hablamos de él, cuando alcanzó los 308.000 dólares (unos 214.000 euros de por entonces) en una subasta de RM Sotheby’s, y con 138 kilómetros en el odómetro. En 1942, GM dejó que se exhibiera el primer ejemplar en Smithsonian Museum de Washington D.C., donde permanecería hasta 1947, cuando ya no se consideraba interesante o lo suficientemente fresco como para ser parte de las salas de exhibición. Luego se envió a varios concesionarios Pontiac a través de EE. UU., antes de formar parte de una colección privada.

GM construyó un segundo modelo del “Ghost Car” para la exposición Golden Gate de 1940, en Treasure Island, Bahía de San Francisco, esta vez en sobre el chasis de un modelo Torpedo Eight. Desafortunadamente, fue destruida años después; la única unidad superviviente es la que puedes ver en tu pantalla. Era una vista deslumbrante el día en que se dio a conocer, y hoy en día podemos disfrutar de él para contemplar maravillados cómo es un coche fabricado en plástico puro.

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