Porsche Exclusive Manufaktur es el departamento de la casa germana que se dedica a crear modelos aún más más exclusivos destinados a cubrir las necesidades de los más adinerados. Este año, el departamento cumple 33 años. Sin embargo, antes de que se creara esta división de vehículos a medida, la firma de Stuttgart ya creó algunas piezas únicas, como un Porsche 959 dorado.

El Porsche 959 fue lanzado en 1986 con el objetivo de ser tanto el mejor superdeportivo de calle como el más amenazante del Grupo B del mundial de rallies. Fue el primer coche moderno de altas prestaciones en emplear un sistema de tracción a las cuatro ruedas, proporcionando la base del primer Porsche 911 Carrerra 4 (1988). Tan solo 268 ejemplares salieron a la venta, y su bloque de seis cilindros bóxer biturbo entregaba 450 CV y 501 Nm.

Asociado a una transmisión manual de seis velocidades, podía cubrir el sprint hasta los 100 km/h desde parado en 3,9 segundos y alcanzar los 317 km/h de velocidad máxima, convirtiéndose en el coche más rápido del mundo… durante un año. El Ferrari F40 batió el récord en 1987 con 324 km/h. Pero, a diferencia de este último, el Porsche 959 ofrecía una conducción placentera y relajada gracias a su condición de gran turismo, en vez ser tan radical como el cavallino.

Si bien hubo algunas versiones especiales del 959, como el más potente y ligero 959 Sport o el destinado a competir en Rally Paris-Dakar, ninguno de estos fue lo suficientemente especial para algunos clientes. A fines de la década de los 80, Porsche estaba trabajando arduamente para establecer su departamento de creaciones a medida. Fue entonces cuando, en 1989, un jeque árabe llamó a la división para encomendar siete 959 únicos.

El jeque Abdul Aziz Khalifa Althani de la familia real de Qatar le pidió a Porsche que le construyera siete 959 dorados

Como hubiera sido difícil (y estúpido) decirle no a alguien que pidió siete Porsche 959 a la vez, el fabricante se vio obligado a cumplir con los deseos del jeque. Obviamente, el cliente esperaba discreción con la creación de estos modelos, por lo que no mucha gente sabía sobre este pedido especial hasta muchos años después. En 2011, con la celebración del 25 aniversario de Porsche Exclusive Manufaktur, uno de ellos pudo ser exhibido en el museo de la marca.

Además de la comedida pintura dorada, también hay llantas de aleación a juego, vinilos en marrón, beige y verde que subrayan la cintura del coche, así como salidas de escape chapadas en oro (sí, oro real). En el interior, el patrón se repite. Tanto el volante, como los asientos, el salpicadero, el tapizado, los paneles de las puertas o las alfombrillas lucen los mismos tonos. El escudo de armas de la familia Sheikh presente en el volante y pomo del cambio también es de oro.

Los únicos colores diferentes son los detalles en marrón y beige en los asientos, así como la moldura de madera en el salpicadero, la palanca de cambios y del freno de mano. Estas fotos, cortesía de la página de Facebook del Museo Porsche y los archivos de la compañía, se explican por sí mismas. Si bien no hay fotos de todas las unidades, las imágenes que muestran un interior rojo provienen de otro 959 que pertenece a la misma colección.

Fuente: Porsche

Vía: Facebook

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