
La problemática de que los coches sean cada vez más grandes: menos aparcamiento y ¿más víctimas?
Todo conductor con experiencia lo ha pensado alguna vez: el mercado del automóvil actual tiene un problema de gigantismo. Los coches cada vez son más grandes y es una tendencia que parece no tener freno. Se ve claramente en ejemplos de modelos con muchas generaciones a sus espaldas. El primer Volkswagen Golf medía 3,72 metros, el actual va por 4,28 metros. Y así con todos... Esto está teniendo repercusiones negativas en aspectos como el espacio, la seguridad e incluso en el uso de recursos.
Un estudio reciente de Transport & Environment (T&E) habla de un crecimiento medio de 1,2 centímetros al año en la longitud, de ahí que los utilitarios de hace dos décadas parezcan de juguete al lado de los actuales. Por no hablar de que la anchura y la altura también experimentan un preocupante incremento. En el año 2000 nos encontrábamos con una media del mercado situada en 4,09 metros, mientras que actualmente está en 4,38 metros. Si esta inercia no cambia parece que llegaremos a límites insostenibles, con una problemática más que evidente en varios puntos.
Problemas a la hora de aparcar

Uno de los principales efectos colaterales, del que ya hemos hablado previamente, está relacionado con el aparcamiento de los vehículos. Sobre todo cuando hablamos de estacionamiento en línea, se puede apreciar que las plazas están pensadas para coches de hace algunos años y que los gigantes modernos quedan mucho más justos. Este efecto termina causando que quepan físicamente menos coches en la misma calle de forma irremediable. También se traduce en más tiempo dando vueltas para encontrar la plaza adecuada y una frustración creciente.
Aunque el informe nos deja con unas proyecciones que son realmente preocupantes, principalmente en ciudades europeas. Si los fabricantes siguen haciendo cada vez coches más grandes, veremos que se podrían perder entre un 8,5 y un 14 % de las plazas de aparcamiento en la vía pública para el año 2040. Londres, Berlín o Roma serían las grandes perjudicadas, pero también tenemos un ejemplo fatídico en España. Madrid podría perder entre 24.500 y 40.500 espacios de estacionamiento con esta tendencia.
Seguridad comprometida

Más allá de este problema de aparcamiento, que puede ser molesto para los usuarios, hay una cuestión aún más importante. El incremento del tamaño y peso de los vehículos supone una amenaza para la seguridad vial. En este caso se pone el foco en la altura de los capós, que va en aumento constante y ha crecido 7 centímetros desde 2010 (pasando de 77 a 84 cm de media). Con la tendencia que se está siguiendo, en 2040 podríamos ver alturas medias de 92 cm, cuando lo ideal sería volver a los datos de la década anterior.
El motive es que esa altura reduce la visibilidad del conductor en distancias cortas e incrementa el riesgo de atropello para los usuarios más vulnerables. Es pura física, ya que a mayor altura se golpea directamente en zonas vitales en lugar de las extremidades inferiores en caso de sufrir un atropello. El informa afirma que si seguimos así veremos 2.600 muertes adicionales de peatones y ciclistas hasta 2040.
Lógicamente, este riesgo se multiplica cuando hablamos de los niños, cuyas bajas estaturas los hacen invisibles frente a estos imponentes frontales. En su caso, se proyecta un aumento del 40 % en la mortalidad infantil por atropello si la situación no se corrige urgentemente. Por dar un punto de vista positivo, revirtiendo el aumento de altura en los capós y volviendo a los 77 cm de media se podrían salvar 400 vidas de aquí a 2040.
También reñida con la electrificación

La última cuestión del estudio está relacionada con el consumo de recursos energéticos. Nos han vendido la electrificación como solución a todos los problemas, pero la realidad es que también depende del tipo de vehículo que la emplee. A mayor tamaño, mayor peso y mayor consumo para moverse; eso es inamovible. Por lo tanto, si los coches siguen creciendo y cada vez se venden más eléctricos, requerirá que se generen cantidades ingentes de electricidad para su abastecimiento.
Eso puede ser un problema, ya que las redes de suministro actualmente están ya llegando a sus límites. Se calcula que para 2040 sería necesario generar 22,5 TWh adicionales cada año solo para alimentar este exceso de tamaño automovilístico. Para conseguirlo sería necesario construir 1.500 nuevos aerogeneradores terrestres con una potencia media de 5 MW cada uno. Un requerimiento energético que también supondría un aumento en el coste de los usuarios, cifrado en unos 7.000 millones de euros.

Datos que preocupan y una encrucijada que requiere de un cambio de paradigma completo. Ya hay políticas en Europa que castigan a los modelos más grandes, pero sería necesario adoptar normativas mucho más estrictas para que haya resultados reales. ¿Es momento de que vuelva la racionalidad en el diseño de los automóviles? Parece que sí, ya que no hay muchas más alternativas ante esta problemática que ya afecta a millones de usuarios y que irá a más en el futuro.
Fuente: T&E
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