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Rolls-Royce SRH 1
Luis Blázquez

¿Cómo es una revisión para un Rolls-Royce… de juguete?

Cada coche que se fabrica a mano en la casa de Rolls-Royce es, por supuesto, único, con su propia historia e inspiración. Pero un proyecto del departamento de personalización de la compañía, Bespoke, ocupa un lugar especial en su gama. Hablamos del Rolls-Royce SRH, un pequeño vehículo eléctrico que hace encargado de hacer disfrutar a jóvenes hospitalizados en Reino Unido.

El SRH pertenece al St Richard’s Hospital en Chichester, donde desempeña un papel de vital importancia: aquellos pacientes más jóvenes de la unidad de cirugía ambulatoria pediátrica lo conducen al quirófano cuando llega el momento de su operación, en lugar de caminar o ir en un carrito. Esta idea sencilla, pero ingeniosa, y transforma lo que de otro modo sería un momento de ansiedad e intimidación en algo verdaderamente memorable y agradable para los infantes, sus padres y el personal por igual.

Desde que el vehículo entró en servicio en 2017, ha llevado a no menos de 2.000 valientes niños con la comodidad y el lujo característico de Rolls-Royce. Pero, de forma inevitable, por sus singulares condiciones de trabajo (la marca no tiene conocimiento de que ningún otro Rolls-Royce sea conducido rutinariamente en los pasillos de un hospital por niños sin carné de conducir), su carrocería y pintura a medida se habían cobrado el precio de las esquinas del lugar y la aún poca experiencia de sus pilotos.

Por tanto, el SRH fue llamado a la sede de Rolls-Royce en Crewe para su primera revisión –la de los 100.000 metros– llevada a cabo con cariño por los especialistas del Bespoke Team y otros departamentos técnicos y artesanales, para restaurarlo a su estado original. El coche se fabricó en 2017, cuando el hospital le preguntó a la casa de la doble erre si podía reparar el transporte original del teatro, un Jeep eléctrico de plástico, que había sucumbido después de sufrir demasiadas aventuras traumáticas.

La marca declinó respetuosamente, pero ofreciendo en cambio crear una nueva, según los estándares de Rolls-Royce. Un pequeño equipo diseñó y construyó una carrocería a medida en fibra de vidrio reforzada con fibra de carbono, adornada con la clásica parrilla Pantheon de la marca. Las tiras del capó eran “reales”, el acabado de dos tonos se aplicó exactamente como se haría en una comisión de tamaño real, con las cubiertas de las ruedas y el tapizado interior de los asientos perfectamente combinados.

El asiento, de madera, fue hecho a mano, con un acolchado tapizado en un vinilo de grado médico, soldado en caliente para eliminar las costuras que podrían atrapar la suciedad. El equipo también diseñó un espacio para los pies de aluminio personalizado que se levanta para limpiarlo. Y de acuerdo con un proyecto a medida, se hicieron algunas piezas exprofeso que incluyen los estribos hechos a mano o un salpicadero impreso en 3D, y se completa con una insignia grabada a láser y el “Espíritu del Éxtasis”.

Para impulsarse, la energía eléctrica proporciona la experiencia de conducción silenciosa de un Rolls-Royce; y al igual que sus homólogos de carretera, su velocidad es limitada, en este caso a 4 mph (6,4 km/h) en lugar de las 155 mph habituales (250 km/h). El proyecto tardó alrededor de 400 horas en completarse, y todo el trabajo se realizó en el tiempo libre de los chicos de la marca. Después de su correcto servicio y reparaciones, el coche ha regresado al Hospital para reanudar sus humildes tareas.

Linda Collins, Hermana de la Unidad de Cirugía Diurna, dijo: “El mantenimiento de nuestro mini Rolls-Royce SRH es el momento perfecto a medida que salimos de las restricciones de Covid y comenzamos a restaurar nuestros servicios quirúrgicos pediátricos. Una vez más, nuestros pacientes más jóvenes pueden experimentar el uso completo del coche como parte de su viaje hacia la cirugía. Esto quita énfasis al procedimiento al que van a someterse y a que se centren en la experiencia única de conducir un genuino Rolls-Royce”.

“En su diseño, materiales y fabricación, es realmente un Rolls-Royce en miniatura. El hecho de que haya superado los cuatro años y los 2.000 viajes en su desafiante entorno de trabajo, relativamente ileso, es un testimonio del cuidado y la atención al detalle que se invirtió en su construcción. Es muy raro que un coche regrese a la fábrica para pulirle los raspones de pintura, y en este caso no tenemos ningún problema. Demuestra que el coche está siendo usado y disfrutado”, añade Andrew Ball, director de relaciones corporativas de Rolls-Royce.

Fuente: Rolls-Royce

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