Los coches modernos duran de media unos 12-13 años. Que los autos lleguen a superar la década de vida no es casualidad, y es que cada componente del coche es analizado y probado previamente para garantizar su funcionamiento y durabilidad.

El caso que os traemos hoy hace referencia a los asientos. Los Ingenieros del Centro Técnico de SEAT llevan a cabo multitud de ensayos antes de que el coche empiece su producción. El objetivo de estas pruebas es garantizar su durabilidad.

En lo que a los asientos respecta, son múltiples las pruebas realizadas, siendo algunas de ellas las siguientes:

  • Entrar y salir del coche más de 700 veces al día. Un grupo de hombres y mujeres, de todo tipo de complexión, reproducen la entrada y salida del vehículo más de 6.000 veces a la semana. Cada uno de los individuos realiza este acto 700 veces al día.” Algunos llevan vaqueros con remaches y botones en los bolsillos traseros o costuras reforzadas” señala Javier García, ingeniero responsable de las pruebas de asientos de Seat.
  • Reproducir múltiples roces. “Durante 3 semanas, 24 horas al día, una máquina se encarga de realizar 22.000 ciclos de fricción, simulando movimientos cotidianos de un usuario de más de 100 Kg” afirma García. El objetivo de esta prueba es comprobar que el asiento mantiene su apariencia y propiedades.
  • Simulación de condiciones extremas. Se reproduce la circulación del vehículo por vías irregulares, simulando durante 225 horas 300.000 kilómetros de uso. El asiento es observado y evaluado en todo momento para comprobar que pese a semejante cantidad de kilómetros, los asientos permanecen en correcto estado.
  • Funcionamiento a temperaturas límite. El coche es situado en un habitáculo a menos 20 grados y se comprueba cómo responde el asiento de un Seat Arona. En este caso observan cómo el asiento alcanza en tan sólo 3 minutos una temperatura confortable y cómo en un tiempo de 15 minutos es capaz de llegar a los 40 grados.
  • Correcta posición a la hora de sentarse. El equipo de ingenieros mide hasta 20 puntos del asiento para comprobar la ubicación del reposacabezas o la correcta ubicación del torso entre muchos otros, para lograr la posición que garantice mayor seguridad y comodidad.

Este es un buen ejemplo de que los componentes que nos encontramos en los coches han sido analizados en un proceso exhaustivo, no sólo para garantizar su durabilidad y funcionamiento, sino también para certificar nuestra seguridad.

Fuente: SEAT

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