Han pasado más de cuatro décadas desde que SEAT utilizó por primera vez la denominación “Bocanegra”. Fue en un modelo introdujimos en la lista de los mejores modelos en la historia de la marca, el SEAT 1200 Sport. Ese nombre se debía a su frontal, que estaba hecho íntegramente en plástico de color negro y contrastaba notablemente con el resto de la carrocería. Aunque parecía un apelativo olvidado, fue recuperado hace justo una década en el SEAT Ibiza Bocanegra.

Corría el año 2009 y la cuarta generación del Ibiza iba aterrizando en el mercado con bastantes novedades. Además se cumplía el 25 aniversario de este exitoso modelo y era buen momento para hacer algo especial. El año anterior habían presentado en el Salón de Ginebra al prototipo SEAT Bocanegra, que no era otra cosa que la versión deportiva del Ibiza con ese particular frontal teñido en color negro. Así que eso precisamente fue lo que decidieron llevar a producción.

El SEAT Ibiza Bocanegra de producción se distinguía del modelo convencional por tener las carcasas de los faros, la parrilla, los retrovisores y parte del paragolpes delantero pintados en color negro. También montaba unas llantas de 17 pulgadas específicas, mientras que en la zaga se leía su denominación en el centro del portón y tenía una gran salida de escape en posición central. Solamente se podía escoger en la carrocería de tres puertas (SportCoupé) y con los colores de carrocería rojo o blanco (para mayor contraste con ese frontal).

En el interior del Ibiza Bocanegra se podría apreciar el paquete carbono, que ponía molduras con un acabado similar al de este material en zonas como la instrumetanción, el volante o la consola central. Destacaban los asientos deportivos con tapicería negra y costuras en contraste, además de la “B” bordada en los reposacabezas. Este acabado solo se podía escoger en las versiones más deportivas de la gama también se podía beneficiar de detalles como los pedales de aluminio.

Como decíamos, el SEAT Ibiza Bocanegra solamente podía elegirse en la versión FR o en la Cupra, las topes de gama en ese momento. Ambos empleaban el popular motor 1.4 TSI de gasolina ligado a la transmisión automática DSG de siete velocidades. En el FR desarrollaba 150 CV, mientras que en el Cupra se llegaba hasta los 180 CV. Este tope de gama era capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 7,5 segundos y de alcanzar una velocidad máxima de 225 km/h.

Ahora solo nos queda pensar si volveremos a ver la denominación Bocanegra en algún modelo de SEAT en un futuro. Lo cierto es que pasamos un momento en el que están de moda las carrocerías bitono y la personalización máxima, llegando los colores a distintas molduras e incluso a las llantas. Parece que no sería descabellado montar un frontal completamente negro en algún ejemplar actual, ¿a cuál le quedaría mejor?

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