Ni Mercedes, ni Audi, ni Ferrari, ni Porsche, ni McLaren… hay una estadística en la que ninguno de los grandes puede vencer. Su rival es un coche humilde que suma ya más de 20 años. Pasa el tiempo y cada vez hay mayores mejoras en el mundo del automóvil, pero todavía nadie es capaz de superar la suspensión del Citroën Xantia Activa.

La marca francesa siempre se ha caracterizado por dotar a sus coches de una de las mejores suspensiones. Su apuesta por la suspensión hidroneumática ya desde mediados del siglo pasado permitió a Citroën convertirse en un referente en ese aspecto. Tanto que a finales de los dos mil, uno de sus coches consiguió hacerse con el primer puesto del ranking en la “prueba del alce”. Hasta ahora, nadie ha sido capaz de superarlo.

¿Qué es la “prueba del alce”?

La suspensión del Citroën Xantia a prueba

Detrás de este nombre un tanto ridículo se encuentra uno de los test más importantes para evaluar el correcto funcionamiento de un vehículo. Consiste en un cambio brusco en la dirección, como si se te cruzara un animal por mitad de la carretera; de ahí viene su nombre.

¿Por qué alce? Nos pegaría mucho más ciervo o jabalí, pero el nombre de la prueba no se puso en España. Su origen se encuentra en Suecia en los años 70. En el país nórdico, durante buena parte del año, sus carreteras están heladas y los cruces de animales como los alces son frecuentes. Por ello se hizo necesario saber qué coche era capaz de evitarlos con mayor agilidad y seguridad. A raíz de esto, la revista sueca Teknikens Värld fue la primera en utilizar este test para analizar la seguridad de los automóviles.

La prueba en realidad no implica a ningún animal. Consiste en dos volantazos: uno para evitar un obstáculo y el siguiente para volver a la trazada original. Lo que se ve con esta prueba es el comportamiento de todo el chasis. Ahí entran en juego el sistema de suspensión, los neumáticos o los frenos. Además, en la actualidad, el gran peso recae sobre el ESP, el control de estabilidad. Esto es muy importante, por ejemplo, en los tan populares SUV, con un centro de gravedad tan alto.

La imbatible suspensión del Citroën Xantia

Como se ha mencionado, la revista sueca Teknikens Värld fue la primera en utilizar esta prueba para sus análisis. Los resultados de todos estos años haciéndola se han convertido en una clasificación. En ella se pueden comparar las velocidades a las que son capaces de superar la prueba los distintos modelos.

Un Mercedes GLE 300d de 2019, por ejemplo, puede lograrlo a 75 km/h. Un BMW 330xd Coupé, a 77,5 km/h. Un Ferrari Testarossa del 87, a 80 km/h. Un McLaren 675LT, a 83 km/h. Un Audi R8 V10, a 83 km/h también.

Así, se pueden encontrar muchos grandes resultados, y otros un tanto decepcionantes. En el apartado positivo, en segundo lugar encontramos una importante sorpresa: el Nissan Qashqai DIG-T 160 Acenta de 2019, con sus 84 km/h, consigue superar a los grandes rivales.

Pero, el primer premio desde hace más de 20 años siempre va a parar al Citroën Xantia Activa V6 de 1999 que, con 85 km/h en la “prueba del alce”, sigue sacando pecho de su suspensión.

El cúlmen de la suspensión hidroneumática

Los esfuerzos de medio siglo de la marca francesa resultaron en el hito que supuso la suspensión del Citroën Xantia. A la suspensión hidroneumática se le añadieron nuevos elementos que dotaron de fiabilidad al conjunto.

El balanceo disponía de un control electrónico y las barras estabilizadoras activas conseguían adaptarse en tiempo real. De este modo, el balanceo prácticamente desaparecía, dejando una inclinación máxima de 2,5 º y que dependía de lo que dieran de sí las llantas. La firmeza en las curvas era absoluta incluso antes de disponer del ESP.

Pero, a pesar de estos espectaculares resultados, la suspensión hidroneumática llegó a su fin. En 2017 se produjo el último modelo con esta suspensión, un Citroën C5. Las pocas peticiones para montarlo en los vehículos y su elevado precio acabaron por precipitar su retirada poniendo fin al, posiblemente, mejor sistema de suspensión.

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