Cada vez existen más voces que reclaman más competencias de la DGT. El pasado mes de julio se celebro el 50 aniversario de la DGT y diferentes asociaciones de víctimas de accidentes pidieron, que se “eleve” el rango de este organismo dentro de la Administración para que pueda “asumir competencias” de otros ministerios como Fomento, Salud o Educación, convirtiendo a Pere Navarro en ministro, algunos gritarán de horror, pero si ponemos a Pere Navarro al margen, estas peticiones tienen mucho sentido.

Y es que la DGT llega un momento, que está atada de pies y manos y debido a la cesión de competencias a las Comunidades Autonómas no puede hacer nada.

Por ello, el Gobierno tiene en mente crear una Agencia Estatal de Seguridad Víal que integre la DGT y que abarque  más áreas como la Sanidad y Fomento para de esta manera poder luchas con la siniestralidad de manera más efectiva. La DGT pasaría a ser una Agencia Nacional de Seguridad Vial, en la que, junto con el Estado, podrán participar representantes de las Comunidades Autónomas y Ayuntamientos.

La cosa parece que va en serio ya que de momento la consultora Atos Origin ha recibido 50.000 euros para calcular las consecuencias de una decisión de esta magnitud.

A día de hoy contrariamente a lo que la gente suele creer, la DGT no tiene el poder para arreglar las carreteras, aunque sea consciente del peligro que un tramo puede estar ocasionando, tampoco puede colocar puestos de ambulancias para atender con mayor rapidez en los accidentes de tráfico.

Es un paso que ya una consultora esté analizando las consecuencias de una decisión de esta magnitud y es que no tiene mucho sentido que la DGT que conoce a la perfección los problemas de nuestras carreteras, no pueda hacer nada por mejorar la situación debido a las compentencias autonómicas.

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