Cuanto más grandes e incómodas para conducir se han ido haciendo las ciudades, cada vez han sido más las soluciones de movilidad que han ido llegando. De hecho, ahora más que nunca hay de casi todo para elegir: motos, bicicletas, patinetes, autobuses, taxis, trenes… Pero, al fin y al cabo, la gran mayoría de nosotros tenemos un coche. Y si eres asiduo paseador de las extensas urbes, sabes que lo mejor es algo pequeño y maniobrable, como el Triggo.

La compañía polaca del que este peculiar vehículo toma nombre ha desarrollado un medio de transporte ligero y eléctrico. Descrito como “único en el mundo” por la geometría variable de su chasis, puede cambiar su ancho de vía delantero de 148 a 86 centímetros en movimiento, dependiendo de las necesidades del entorno; el eje trasero se mantiene fijo. La longitud es de 2,6 metros, por lo que es una máquina igual de válida para aparcar tanto en paralelo como en batería.

Diseñado para proporcionar “libertad de movimiento en la ciudad”, el Triggo tiene el objetivo de combatir los atascos y la falta de espacio en los aparcamientos de los poblados. Según sus creadores, podrían caber cinco de ellos plegados en un aparcamiento convencional. La energía proviene de dos motores eléctricos de 10 kW (13,6 CV) cada uno, pero la potencia combinada queda reducida a 15 kW (20,4 CV) con motivo de las restricciones de la categoría de vehículos L7e.

Eso quiere decir que la masa máxima no ha de superar los 400 kilos sin las baterías, dado que estas ya aportan 130 kg más al conjunto. Y hablando de esta última, es una unidad reemplazable de 8 kWh. En cuanto a prestaciones, está dentro de lo que podríamos esperar de una moto de 125 cc: no hay un tiempo para hacer el 0 a 100 km/h, dado que su velocidad máxima es de 90 km/h. Y tampoco ofrece mucha autonomía, pero sí para la suficiente para cubrir sus objetivos: 100 km.

Cualquier preocupación por la estabilidad será sofocada por la capacidad del Triggo de inclinarse en las curvas, como una moto. En lugar de la tendencia natural generada por la fuerza centrífuga, este pequeño eléctrico se “apoyará” en suelo al girar, haciéndolo seguro. Además, la opción de estrechar el eje anterior tiene un límite de velocidad: 25 km/h. Por encima de esa cifra vuelve a su ancho completo. Imaginamos que hay una manera de bloquear el sistema para evitar sustos.

Visualmente, Triggo ha optado por una cabina totalmente acristalada y pocas concesiones a lo superfluo. En el interior, el conductor no encuentra un volante, sino un manillar. El fabricante estima que la anchura entre hombros es de 75 cm. Otra de sus interesantes peculiaridades es el sistema de control digital por cable, lo que debería formar la base para la posterior incorporación de tecnologías de conducción autónoma. Según la marca, el modelo ya es capaz de conducir en modo convoy.

“Tanto en Europa como en el mundo, estamos presenciando un aumento en el interés y las ventas de automóviles eléctricos, que son amigables con el medio ambiente. Esto, combinado con las ventajas competitivas de Triggo, nos da grandes esperanzas para el éxito del proyecto, cuya comercialización queremos comenzar pronto”, dice Rafał Budweil, presidente de la junta y fundador de la empresa. “Por supuesto, no sabemos cómo procederá la economía mundial, pero después de una pandemia, muchas cosas pueden cambiar en nuestra vida diaria”, añadió,

Triggo se dirige inicialmente al mercado de los vehículos compartidos con un formato biplaza en tándem. La compañía ahora cuenta con una versión de preproducción totalmente funcional (la que se ve en las imágenes) que está lista para su comercialización en la mayoría de los mercados, y la producción en serie debería comenzar a partir de 2021. De llegar a los concesionarios, no sería el único en el segmento, ya que Citroën también mostró el nuevo Ami, ya listo para producirse.

Fuente: Triggo

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