Admirado por todos los amantes de los vehículos de la mítica casa británica, el Rolls-Royce Silver Cloud fue el modelo estrella de la gama de Rolls-Royce Motor Cars durante algo menos de 11 años, desde abril de 1955 hasta marzo de 1966. Durante ese corto periodo de tiempo se produjeron tres “series” del mismo: el Silver Cloud I (desde 1955 a 1958), el Silver Cloud II (de 1959 a 1962) y el Silver Cloud III (de 1963 a 1966).

Como ejemplo de la primera serie hace unos meses os mostramos una carrocería modificada por los artesanos de Freestone & Webb, convertida en coupé descapotable (Drophead Coupé) para dar lugar a uno de los tres únicos y exclusivos Rolls-Royce “Honeymoon Express” existentes, vendido por la conocida casa de subastas RM Auctions.

Fantástica estampa de este Rolls-Royce que se subastará con fines benéficos
Fantástica estampa de este Rolls-Royce que se subastará con fines benéficos

Pero el que ahora nos ocupa es un modelo de la segunda serie (Silver Cloud II), del año 1962, que presentaba notables mejoras sobre la anterior como la adopción de un propulsor Rolls-Royce V8 de 6,2 litros (remplazando al “seis en línea” de su predecesor), alimentado por dos carburadores SU, para entregar una potencia aproximada de 182 CV, capaz de impulsar a esta mole de 2,1 toneladas de peso hasta los 183 km/h de velocidad máxima, aparte de notables mejoras en cuanto aceleración y par motor se refiere. También incorporaba una caja de cambios automática Hydra-Matic de 4 velocidades, con la selección de marchas a través de una palanca en la columna de dirección.

La suspensión delantera era de tipo independiente con doble triángulos, muelles helicoidales y amortiguadores hidráulicos, mientras que en el eje trasero disponía de ballestas semi-elípticas y amortiguadores hidráulicos. Los frenos eran de tambor en las cuatro ruedas y servo-asistidos.

En cuanto a la carrocería se refiere hubo pocos cambios con respecto a la realizada en acero de la serie Silver Cloud I. En cambio, sí se modificaron aspectos tales como la ventilación del habitáculo, incluyendo aire acondicionado, o se renovaron los interiores. En total solamente se construyeron 2.717 unidades de Silver Cloud II.

El grado de refinamiento era tal que nada mejor para definirlo que reproducir lo que rezaba una publicidad de la época “A 100 kilómetros por hora, el único ruido que podrá escuchar será el de las manecillas de su reloj”.

Pero la gran particularidad de este modelo (y por lo que os lo traemos hasta aquí) radica en que ha sido recubierto por más de ¡¡1 millón!! de cristales tallados de la prestigiosa firma Swarovski, lo que lo que lo convierte en un vehículo único, que se ha exhibido hace algunas semanas en el Hotel Four Seasons en Munich.

Han sido necesarios más de 3 años y el trabajo de 7 artesanos para pegar cada uno de los exclusivos cristales
Han sido necesarios más de 3 años y el trabajo de 7 artesanos para pegar cada uno de los exclusivos cristales

El interior ha sido totalmente renovado con piel de altísima calidad, Alcántara para el techo y parasoles o maderas de raíz, así como un maletero completamente tapizado, en línea con lo que se espera de una marca como Rolls-Royce. En la parte trasera el conocido logo de la firma está formado por más de ¡4.200 diminutos topacios! (de 4×4 mm).

Una auténtica “labor de chinos”, realizada por la empresa Edgar M GmbH, ya que han sido necesarios más de 3 años y el trabajo de 7 artesanos para pegar cada uno de los exclusivos cristales, con un adhesivo realizado exprofeso para este trabajo.

Pero si el vehículo en sí resulta admirable, más lo es el hecho de que será subastado con fines benéficos (en una fecha sin determinar), y el importe obtenido será destinado para que la organización sin ánimo de lucro Help in Motion sufrague los gastos que conlleva el ofrecer ayuda humanitaria desinteresada a las personas necesitadas.

Esta organización realiza su trabajo tanto en Alemania, con los más desfavorecidos (que a pesar de lo que pudiera parecer también los hay…) y, sobre todo, en los países en desarrollo, mediante una caravana itinerante, compuesta por un hospital móvil, un camión vivienda y un vehículo de escolta, que proporcionan atención  ginecológica, odontológica u oftalmológica, así como de medicina general, llegando incluso a realizar algún tipo de cirugía menor.

Así que si algún multimillonario lee esto, creemos que es una forma muy loable de hacerse con un vehículo único ayudando a los demás. ¿Te animas?

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