Allá por la década de los 70 el mercado de automóviles brasileño no permitía importaciones. Ante esta peculiar situación fueron proliferando los vehículos de fabricación nacional, destinados únicamente para el mercado interno. Un protagonista de esa época fue Volkswagen do Brasil, la filial de la marca alemana en el país sudamericano. Tuvieron bastante libertad y terminaron realizando algunos proyectos interesantes que se vendieron bien. En este ámbito tenemos que destacar al Volkswagen SP2.

En esa etapa que se cortaron las importaciones apenas se quedaron coches deportivos en Brasil. Fue una oportunidad que Volkswagen do Brasil aprovecharía al máximo con lo que se conoció inicialmente como “Proyecto X”. Se trataba de un coupé de dimensiones contenidas que debía superar al Karmann Ghia que seguían vendiendo allí. Se trabajó en un diseño fluido, con un capó largo y tomas de aire en el pilar C, señal de que tendrían un motor en posición trasera.

De esta forma se presentó un prototipo en 1971 y no tardaría mucho en llevarse a producción. Ya en 1972 se pusieron a la venta los Volkswagen SP1 y SP2, dos versiones diferentes para el coupé brasileño. La diferencia principal residía en su mecánica, un bóxer de 1.600 cc y 65 CV para el primero y otro de 1.700 cc y 75 CV para el segundo. Lo cierto es que el SP1 no tuvo demasiada aceptación por sus bajas prestaciones (solo vendieron 88 unidades). De hecho, llegaron a decir que las siglas SP significaban “sin potencia” aunque en realidad hacían referencia a la ciudad de Sao Paulo.

De esta forma se quedó el Volkswagen SP2 en el mercado con su velocidad máxima de 160 km/h, que no lo convertían en un auténtico deportivo pero le bastaba para ser un coupé a tener en cuenta. Porque aunque no lo pareciese, este modelo tenía bastante espacio de carga, con su maletero delantero bajo el capó. El habitáculo era simple pero funcional, con unas esferas que daban la información de forma clara.

El Volkswagen SP2 estaría en el mercado hasta 1976 y en ese periodo de cuatro años se fabricaron 10.207 unidades, de las cuales solamente 670 llegarían a Europa. También se consideró la posibilidad de solventar el problema de la falta de potencia en este modelo y para ello se estudió el proyecto SP3. Se trataba de montar el motor de 1.800 cc y 100 CV del Passat TS brasileño, al tiempo que se mejoraba un poco el chasis. Finalmente se decidió abandonar el proyecto debido a los costes de producción.

Aunque el Volkswagen SP2 llegaría a nuestro continente de forma muy residual, lo cierto es que su influencia fue considerable. En Europa en esa época destacaba el Porsche 914, hecho de forma conjunta con Volkswagen, pero para la siguiente generación se empezaba a trabajar en el proyecto EA425. El diseño estuvo bastante influido por el SP2, mientras que a nivel técnico se decidió poner un motor delantero y tracción trasera para optimizar el reparto de pesos. Daría lugar al Porsche 924 que salió en 1976.

Y la influencia del Volkswagen SP2 también llegaría al siglo XXI. Hace unos años hubo un par de intentos para devolver a la vida al peculiar coupé. Primero en 2003 por un grupo de estudiantes brasileños en un proyecto de universidad y después en 2008 por el diseñador Marcelo Rosa. En ambos casos se trató de reinterpretaciones modernas bastante atractivas y mejoradas. Sin embargo, ninguno de los proyectos llegarían a buen puerto y de momento el Volkswagen SP2 sigue siendo un mero recuerdo.

Fuente: Volkswagen

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