Días revueltos para la industria petrolera de nuestro país. Apenas horas después de que el Gobierno español advirtiera con “consecuencias” si Argentina expropiaba YPF a Repsol, el ejecutivo presidido por Cristina Kirschner anunció la nacionalización de la compañía, de origen argentina pero comprada hace años por el gigante petrolero español.

Ahora cabe esperar un largo periplo en los tribunales, donde Repsol ya ha anunciado que solicitará una compensación de 8.000 millones de euros (había pagado por ella 15.000 millones de dólares en 1999). A la espera de las anunciadas consecuencias que el PP amenazó con poner en práctica, los que no tenemos acciones en Repsol temíamos que la expropiación iba a suponer un encarecimiento de las gasolinas.

Durante la comparecencia en rueda de prensa del presidente de Repsol-YPF, Antonio Brufau, el mayor responsable del gigante de los combustibles despejó cualquier duda. En medio de una inmensa expectación, con centenares de periodistas acreditados de diferentes países, Brufau aseguró que el bolsillo de los españoles no pagará las consecuencias de la nacionalización, y es que el petroleo que Repsol extraía en Argentina no se comercializaba en España.

Aunque no queda otra que confiar en su palabra, los analistas, expertos en la materia, desconfían que la subida de precios en las gasolineras españolas no vaya a producirse en un futuro inmediato.

Los consumidores se muestran preocupados ante un panorama cada vez más incierto. Si primero fue Irán, quién aseguró que interrumpiría el suministro de petróleo a nuestro país, ahora Argentina se convierte en la nueva preocupación de los bolsillos españoles. El precio de los carburantes no para de subir mientras el fondo de nuestra carteras no para de adelgazar y que, como vimos, no depende solo de cuánto cotice el petróleo.

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