Un objeto de movilidad. Así comenzó la presentación de nuevo Citroën AMI. No es un coche y la marca huía en todo momento de esa denominación. Se trata de una solución para moverse por la ciudad de manera sencilla y limpia. Pero no un automóvil. Está homologado como cuadriciclo y puede conducirse desde los 15 años, como un ciclomotor, un punto a su favor.

Desde luego, la marca gala siempre ha sido de soluciones curiosas a lo largo de su historia. Quién no recuerda al Citroën 2CV, un coche que llevó la movilidad a las zonas rurales (un paraguas sobre ruedas). O al Mehari, o al AMI original, por citar algunos vehículos de diseño atrevido y precio contenido.

Y es que es ahí, en el precio, donde la marca juega particularmente duro con este coche. Parte de los 6.900 euros, una cifra mucho más reducida que sus alternativas dentro de los cuadriciclos. Y es un coche eléctrico, por lo cual puede recibir ayudas. Ya está en pre reserva desde octubre y en seis meses comienzan las entregas.

¿Pero es útil? ¿Es realmente una alternativa para moverse en ciudad de manera confortable y segura? ¿Cómo ha podido Citroën  hacer un vehículo más barato que otros rivales? Vamos a intentar descubrirlo pasando una mañana con él por el centro de Madrid.

Exterior

Desde luego, el Citroën es un coche curioso. No se parece a nada que hayas visto antes. Llama la atención mucho. Cuando vas conduciéndolo la gente te mira. Incluso se dio el caso de un chico que estaba sentado en una terraza con amigos y se puso de pie señalándome: “¡Mirad!” He conducido deportivos de cientos de miles que no despertaron tal nivel de sorpresa.

Y es que ver a un coche tan pequeñín (Apenas mide 2,41 metros de longitud, para que te hagas una idea un Smart fortwo mide 2.695 mm), por 1,39 m de ancho y 1,52 de altura. Si no encuentras un hueco de aparcamiento para él es porque no has buscado bien.

Tiene unas llantas de 14 pulgadas, situadas en los extremos, lo que hace que pueda maniobrar en espacios muy reducidos. Su radio de giro es de apenas 7,20 metros. Imbatible.

Y en el diseño está uno de los grandes secretos de ahorro. Obviamente, si cuentas con la experiencia industrial y logística de un fabricante histórico como Citroën, ahí ya tienes mucho ganado. Pero además han usado una solución muy ingeniosa: emplear un número de piezas muy reducido. Nos hablaban de 250 componentes, una cifra irrisoria.

No los contamos, pero lo creemos. Usan el mismo panel para la parte frontal y la trasera. Y las puertas son idénticas en ambos lados. Por eso tuvieron que colocar las bisagras de manera distinta y se abren al revés (la de manera convencional para el pasajero y la del conductor de tipo suicida). Porque sí, caben dos personas.

Interior

No es un objeto para moverse muchos kilómetros. Por eso no puedes esperar lujos en un habitáculo que, ojo, sorprende que sea más que sobrado para un par de ocupantes. A diferencia del Twizy, en el que van sentados en tándem (uno tras otro), aquí se va sentado al lado. Por eso del Covid-19 esta vez tocó ir solo, pero hay espacio suficiente para dos.

Sorprende más que desde fuera, una vez que te subes, que haya mucho espacio acristalado. En un día radiante de sol que nos tocó se hace más patente. Al parabrisas y las lunas laterales se suma un techo panorámico, que viene de serie. Eso ayuda a que la visibilidad hacia delante y los lados sea muy buena. Hacia detrás, pues no tanto. Hay que fijarse en los retrovisores, que no son muy grandes (me recordaron muchísimo a los de la C15)… porque no hay retrovisor interior. Es opcional. Tampoco parasol. Toca usar gafas de sol.

Tanta luz, en ocasiones, puede llegar a molestar. Y un día de calor –que no fue el caso­–, pues más. Porque el coche no cuenta con aire acondicionado (sí con calefacción y ventilación). Así que toca abrir las ventanillas, cuyos cristales se abren basculando de manera manual hacia arriba, como en el 2 CV.

Lo asientos no son muy cómodos, pero es fácil encontrar una posición de conducción más o menos adecuada, ya que el asiento es regulable longitudinalmente (el del pasajero es fijo).

La instrumentación es sencilla, muy básica, pero suficiente. Se ubica en la barra de dirección y es como la que dio a conocer el AMI ONE Concept. ¿Sistema multimedia? Pues tu móvil. Eso nos parece bien: para qué pagar por un navegador o un reproductor de música si lo llevas siempre encima. Si quieres altavoces, uno que conectas por Bluetooth.

Por cierto, no hay maletero como tal. Sí un espacio tras el asiento del conductor (que quedará inutilizado por completo si es muy alto) y un espacio delante, ante los pies del conductor, pensado para ubicar una maleta de mano.  

Equipamiento

No puedes esperar un equipamiento como el de un automóvil en materia de seguridad, máxime con ese precio. Nada de control de estabilidad, ABS o dirección asistida. Tampoco, como decíamos, aire acondicionado o sistema multimedia más allá de tu móvil.  

Pero, eso sí, se pueden encargar varios paquetes de personalización:

  • Do it yourself: Es un paquete de elementos que puede montar el comprador. Consta de elementos funcionales en función de cuatro ambientes: My Ami Geru, My Ami Blue, Mi Ami Orange y My Ami Khaki. Sumas con ellos toques de color en ruedas, adhesivos y elementos funcionales como un colgador para el bolso, pinza para el Smartphone y centralita… Vienen en unas cajas al estilo de la que puedes ver en el Ikea. . Si quieres un pack de personalización, suma 400 € (te pones en 7.300 €).

Si quieres un mayor nivel de personalización hay dos paquetes de fábrica:

  • My Ami POP: detalles en naranja, con un alerón trasero. Cuesta 500 € (el Ami se pone en 7.800 €).
  • My Ami VIBE: de color gris con embellecedores de techo además de adhesivos. Cuesta 960 € (el Ami ya se pone en 8.260 €).

 

 

Ojo, que la venta será siempre desde Internet. También en tiendas FNAC. Te lo pueden entregar en domicilio (con un experto que te da una explicación) o en concesionario. Y si te lo preguntas.. sí, se puede solicitar la ayuda a la compra directa de 600 €. Más interesante son las cuotas. Puedes hacerte con uno pagando 19 € al mes, con una entrada de 2.641 €, o bien 78 €/mes con una entrada de solo 100 €.  

Motor

El encargado de mover al conjunto, de 471 kg de peso, es un pequeño motor eléctrico. Desarrolla 6 kW de potencia (8,2 CV) y se ha limitado su velocidad máxima hasta los 45 km/h (de ahí que pueda conducirse con licencia de ciclomotor).

De alimentarlo se encarga una batería de iones de litio de 5,5 kW de capacidad, que le otorga 75 km entre cargas. Son cifras modestas si hablásemos de un coche, pero es suficiente para moverte en ciudad. No existe la posibilidad de carga rápida para este cuadriciclo: hay que enchufarlo en una toma convencional de 220V y en tres horas lo tienes cargado por completo.

La toma de carga se ubica en un pequeño hueco en la puerta del copiloto. Es una solución que obliga a recoger el cable de manera cuidadosa para que quepa de nuevo… y hay que pasarlo por un hueco de la puerta si no quieres pillarlo al cerrar.

Comportamiento

Conducir un Ami es una experiencia diferente a la de un coche. Hay que partir de esa premisa y lo entiendes hasta cuando te dan las llaves. Hay dos, una para abrir las puertas y otra para el arranque. Pregunto por qué es así y si cambiará en el futuro, si no sería más económico y cómodo tener solo una. La respuesta es algo vaga: son dos llaves sí. Entiendo que será más barato.

Me subo y cierro las puerta con las tira de color (ubicadas en distinta posición en cada puerta debido a su diferente apertura). Y arranco. No es que tenga una salida fulgurante, pero desde luego alcanzas los 45 km de velocidad máxima muy rápido. Es una conducción, por el centro de Madrid, que se basa en eso: acelerar a fondo… y levantar el pie pues llegas al semáforo. La frenada regenerariva se encarga de frenar el coche. Apenas usas el pedal de freno, a poco que lo lleves con tiento.

No es un adalid del confort del que siempre ha sido la marca. Ni por suspensiones ni por lo cómodo de los asientos, dos aspectos en los que suele enamorar un Citroën. De hecho, la suspensión es más bien tirando a firme. Lo de los asientos, tras conocer los Advanced Confort en la prueba del Citroën C5… agradeces no pasar demasiado tiempo en ellos: un ligero mullido sobre un plástico y ya.

Tampoco te lleves a engaño, es suficientemente confortable para recorrer unos pocos km, que es su objetivo. Además, entra el sonido del motor, de rodadura… obviamente, no va a estar insonorizando a fondo un vehículo así, sería cargarlo de peso de manera innecesaria. También entraba algo de aire y compañeros que lo probaron un día de lluvia me comentaron que la estanqueidad tampoco es su fuerte. Esperemos que este sea un problema de las primeras unidades, pues perdería su gran ventaja competitiva frente a una moto.

Lo que es maravilloso es maniobrar con él. Tienes un selector de marcha por botones en el lateral del asiento. Y a pesar de que no tiene dirección asistida, no cuesta apenas mover el volante en parado. La visibilidad trasera es el único problema.

De algo que me di cuenta durante el recorrido es que nos solemos mover en las ciudades en vehículos exageradamente potentes y grandes. Durante la mayor parte del recorrido (insisto, centro de Madrid), no tuve sensación de ir exageradamente lento, sólo en alguna avenida de varios carriles. Y es que como gana velocidad tan rápido, no te conviertes en un estorbo. Eso sí, en alguna carretera secundaria me daría algo de respeto circular con él (pueden hacerlo, no así en autovía).  

Opinión coches.com

La industria de automoción ha de reinventarse, sobre todo en lo referente a vehículos para moverse en ciudad, que es donde la mayoría de las personas nos agolpamos cada vez más y donde la contaminación es realmente un problema.   

En ese sentido, el Citroën Ami puede ser una solución interesante, sobre todo para los más jóvenes. En Francia casi la mitad de los mil primeros pedidos fueron de menores de edad. Y un tercio lo hizo para prescindir del uso del transporte público. Es una forma también de que los jóvenes vuelvan a interesarse por el coche y que descubran la libertad que aporta.

No podemos mirarlo con el prisma de un coche. Porque no lo es. Ni es seguridad, ni en confort ni en prestaciones. Pero para moverse por una ciudad cuenta con una autonomía suficiente (sobre el papel, no pudimos hacer estimaciones) y puedes cargarlo en tu casa en un tiempo razonable, sin necesidad de instalaciones. Eso sí, necesitas un garaje con enchufe, claro.

Tampoco puede competir con la motocicleta como modo de llegar rápido a los sitios, pues no se libra de los atascos por su volumen y debe (sí o sí) solucionar esos problemas de estanqueidad para poder tener una ventaja competitiva frente a ellas. Y un aire acondicionado puede ser también clave para venderse en muchas zonas de España.

Citroen AMI
6.3 Nota
Lo mejor
  • Precio económico, más que otros cuadriciclos
  • Puede conducirse desde los 15 años
  • Imagen sorprendente e interior amplio
Lo peor
  • Limitado a su uso en ciudad
  • Falta de aire acondicionado
  • Ajustes entre piezas que dejan pasar aire y agua
Diseño8.5
Habitabilidad7
Acabados6
Maletero5
Equipamiento5
Motor5.5
Comportamiento5.5
Calidad Precio7.5

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