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Prueba
Mario Nogales

Ford Explorer 3.0 PHEV 457 CV, prueba con el adaptado bisonte americano

Cada mercado tiene sus peculiaridades y, por eso, no todos los coches se venden por igual a nivel mundial. En los países asiáticos siguen triunfando las berlinas, con batalla extendida, a poder ser. Y en Norteamérica prefieren vehículos de mayor tamaño, allí prácticamente no existen nuestros urbanos. Es por eso que probar modelos como el Ford Explorer supongan como una especie de viaje a tierras lejanas sin movernos del sitio.

Este SUV de grandes dimensiones lleva a la venta en Estados Unidos nada menos que tres décadas. Sin embargo, es la primera vez que llega a Europa gracias a una nueva generación global y electrificada que tiene mucho que decir. Después de ganarse el reconocimiento de los americanos, este modelo quiere plantar cara a otros modelos del segmento de los SUV híbridos enchufables. Porque hay que decir que este mastodonte llega a nuestro mercado gracias a esa mecánica de potencia ejemplar y que se beneficia de la etiqueta CERO de la DGT.

Exterior

No hace falta que nos digan la procedencia del Explorer, con sólo verle es fácil de adivinar. Tiene una estética muy americana, con formas marcadas y elementos reconocibles. El frontal es lo más característico, con un capó muy horizontal que queda rematado con el nombre del modelo. Por debajo aparece una parrilla de enormes dimensiones con entramado en 3D, perfectamente integrada con los faros Full LED. La parte baja el paragolpes continúa con esas formas sugerente y las luces antiniebla separadas.

Solamente está disponible en el acabado deportivo ST-Line y por ello aparecen unas llantas de 20 pulgadas en sus abultados pasos de rueda. La toma de carga está justamente en la aleta derecha. También quiere potenciar su carácter de crossover mediante los plásticos negros que recubren todos los bajos de la carrocería. Este modelo cuenta con algunos elementos como los pilares A, los retrovisores o las barras de techo en negro haciendo contraste.

La zaga es fácilmente reconocible también por la forma del pilar D y por el spoiler de techo, que da paso a una luneta bastante vertical. La zona intermedia recibe unos pilotos traseros LED prácticamente metidos en el lateral del vehículo y una moldura en negro con el nombre del modelo en la parte central del portón. La parte baja del paragolpes va en plástico negro y cuenta con una especie de difusor con cuatro salidas de escape que, lamentablemente, son falsas.

Solamente con verlo por fuera ya se pueden adivinar las dimensiones ingentes que tiene este Ford Explorer. Es un SUV que parece no estar hecho para las carreteras europeas debido a sus 5.063 mm de longitud, sus 2.004 mm de anchura y sus 1.778 mm de altura. También cuenta con una distancia entre ejes de 3.025 mm para conseguir un interior espacioso y con hasta siete plazas.

Interior

Aunque lo primero que llama la atención al montarnos en el Ford Explorer es su tecnología. Principalmente su pantalla táctil principal de 10,1 pulgadas en posición vertical con el sistema SYNC 3 de la marca. Cabe destacar que no está demasiado bien integrada, pero que su manejo es bastante intuitivo al mantener los menús de otros ejemplares y un tacto preciso. Además, cuenta con una conectividad completa gracias a Android Auto y Apple CarPlay.

A pesar de tener ese pantallón tipo tablet, no todas las funciones se aglutinan en ella. Por debajo hay una botonera con algunos accesos directos y también unos controles de la climatización analógicos que facilitan el uso. La consola central queda bastante despejada debido a que se prescinde de la típica palanca de cambios y en su lugar hay un selector de marchas circular.

Y ya si nos centramos en su posición de conducción elevada, nos deja a mano un volante multifunción similar al que encontraríamos en cualquier otro modelo. En el Explorer, sirve para manejar el control de crucero y también la instrumentación digital de 12,3 pulgadas que viene de serie. Nos muestra toda la información de manera bastante clara y tradicional, pero es cierto que tiene menos posibilidades de personalización que otros rivales.

Lo mismo nos ocurre con la calidad del Ford Explorer. Es muy elevada para tratarse de un modelo que proviene de una marca generalista, pero está en un segmento en el que los Audi Q7, BMW X5 o Mercedes GLE le dejarán atrás. Destaca para bien por elementos como la tapicería de cuero con costuras en rojo, plásticos blandos en casi todas las superficies o molduras plásticas con símil de fibra de carbono.

Estando en un SUV que supera los cinco metros, la habitabilidad no será un problema en términos generales. Las plazas delanteras cuentan con un espacio sobresaliente en todas sus cotas. Además, se suma que los asientos son muy confortables gracias a los reglajes eléctricos, la calefacción, la ventilación o la función masaje. También encontramos muchos huecos portaobjetos en la primera fila.

Cuando saltamos a la segunda fila de asientos la verdad es que quedamos gratamente sorprendidos por su modularidad. Son tres butacas individuales (la central más estrecha) que permiten viajar a cinco adultos con ciertas garantías. Además, las laterales se pueden desplazar longitudinalmente hasta 150 mm y reclinar el respaldo en varias posiciones para jugar con el espacio. De la central puede salir un reposabrazos cuando no se esté utilizando.

Llama la atención que desde la segunda fila se pueda controlar la temperatura, los asientos calefactables traseros, haya tomas USB e incluso un enchufe convencional. Tampoco hay que olvidar que el Ford Explorer es un coche con siete plazas. El acceso a la tercera fila es algo complicado por el espacio que queda y el movimiento de los asientos de forma manual. Una vez sentados en esos asientos vemos un espacio justo para las piernas, pero son bastante más habitables que en la mayoría de rivales.

Maletero

El maletero es uno de los puntos fuertes del Ford Explorer. Con las siete plazas hábiles tiene 240 litros, que ya son suficientes para muchos trayectos. Si sólo viajan cinco personas y se abate la tercera fila queda un maletero de 635 litros, muy aprovechable gracias a unas formas rectas. Además, contamos con un doble fondo en el que se pueden dejar objetos como su cable de carga.

Desde esta misma superficie es puede abatir los asientos de forma eléctrica, mientras que también cuenta con un portón de accionamiento eléctrico. No falta la iluminación o los ganchos para dividir la carga. Y en caso de que necesitemos más espacio siempre se puede abatir la segunda fila de asientos en tres partes (40:20:40) para dejarnos una superficie plana de hasta 2.274 litros y más de dos metros de largo.

Equipamiento

Como dijimos al principio, el Ford Explorer llega a nuestro mercado con una sola opción de equipamiento. Tratándose de un modelo tan alto de gama, prácticamente su buque insignia, es lógico que hayan optado por el acabado ST-Line, uno de los más completos y de corte deportivo. Por eso se viste por fuera con faros LED, llantas de 20 pulgadas, cuatro salidas de escape cromadas, barras de techo negras, cristales tintados o portón trasero eléctrico con apertura manos libres.

Eso va acompañado de toda la tecnología, incluyendo el sistema multimedia SYNC 3 con pantalla táctil de 10,1 pulgadas, navegación, FordPass Connect, navegador, Apple CarPlay, Android Auto, puertos USB y USB-C. Están también la instrumentación digital de 12,3 pulgadas, el sistema de sonido Bang&Olufsen con 12 altavoces, la climatización trizona, la cámara de visión 360º o el cargador inalámbrico para smartphone.

A todo lo anterior hay que sumar bastantes ayudas a la conducción, como es el caso del Ford Co-Pilot360 con alerta de cambio de carril, detector de objetos en ángulo muerto, aviso pre-colisión, control de crucero adaptativo, lector de señales de tráfico y frenada automática en ciudad. La tapicería de cuero o el techo panorámico son otros de los detalles que vienen de serie en el Ford Exploter.

Motor

En nuestro país, el Ford Explorer solamente se ofrece con una mecánica. Se trata de una versión híbrida enchufable con etiqueta CERO de la DGT, precisamente la principal razón de que se haya podido comercializar en España. Combina el motor de gasolina V6 EcoBoost de 3.0 litros con un bloque eléctrico. De esta forma se consigue la tracción total. La única transmisión disponible es la nueva automática de 10 velocidades.

El resultado es que el SUV consiga unas cifras muy destacadas. La potencia combinada es de 457 CV y 840 Nm de par, muy a tener en cuenta. De hecho, el Explorer es capaz de hacer el 0 a 100 km/h en 6 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 230 km/h. Aunque a muchos usuarios les interesará más que gracias a su batería de iones de litio de 13,6 kWh (10,3 kWh útiles), consigue una autonomía eléctrica de 44 kilómetros.

Eso hace que tenga la etiqueta azul en el parabrisas, con unas emisiones de CO2 de apenas 71 g/km. La recarga de la batería se puede realizar en una toma convencional en un tiempo de alrededor de seis horas. También se puede optar por el Wallbox para cargar a hasta 3,7 kW y reducir el tiempo hasta poco más de cuatro horas.

Comportamiento

Impone estar al volante del Ford Explorer 3.0 PHEV 457 CV por primera vez. Desde su puesto de conducción se domina el tráfico prácticamente como si estuviéramos en un camión y siempre tenemos la sensación de que la carretera es más estrecha de lo que debería. Cuando nos acostumbramos a eso, empezamos a percibir que esas dimensiones y la aerodinámica harían mella en el confort en marcha. El ruido que llega al interior es considerable, y eso que consideramos que la insonorización es correcta.

Dejando a un lado ese tema, el Explorer cambia notablemente en función del modo de conducción que empleemos. Se puede elegir entre Eco, Normal, Sport, Pista, Resbaladizo, Arena/Nieve o el modo Remolque; modificando la respuesta del motor, de la transmisión o de la dirección. Y además, también hay un selector para cambiar el sistema de propulsión que utiliza el híbrido enchufable. Permite elegir entre EV Auto, EV Now, EV Later y EV Charge; siendo el primero la combinación, el segundo el modo eléctrico, el tercero para reservar batería y el último para cargar la batería con el motor de gasolina.

Como decíamos, cuando se saca el mayor partido al Ford Explorer es teniendo la posibilidad de cargarlo a diario y haciendo los trayectos principales en modo eléctrico. Es relativamente fácil acercarse a la autonomía homologada, rondando los 40 kilómetros con la carga completa. Una vez se agota la batería los consumos crecen, más aún si empleamos el motor de gasolina para cargarlo. Como guía, durante la semana de pruebas marcamos una media de 9 litros, si bien no lo cargamos a diario.

Aunque queda claro que lo que más llamó la atención del Ford Explorer 3.0 PHEV 457 CV fue sus capacidades dinámicas. Es un coche que se siente muy potente en cualquier régimen, sobre todo cuando se combinan la combustión y la electricidad. Los 840 Nm de par le permiten hacer recuperaciones vertiginosas y camuflar sus problemas de sobrepeso. No hay que olvidar que estamos ante un modelo que marca 2.466 kg sobre la báscula.

Es un problema menor, pues el chasis está muy bien ajustado. El trabajo con las suspensiones es magnífico, pues se ha conseguido el equilibrio justo entre rigidez y confort. El eje delantero tipo McPherson y el trasero multibrazo consiguen filtrar todo tipo de irregularidades sin que aparezcan balanceos demasiado marcados. La frenada es potente, pero tendremos que anticiparla con tiempo suficiente, hay que acostumbrarse a llevar esta mole y a la regeneración del sistema.

Por último, hay que decir que el Ford Explorer permite salidas fuera de asfalto con bastantes garantías. No es un todoterreno puro, pero tiene una altura libre al suelo de 204 mm y unos ángulos favorables (20,2º de ataque y 21º de salida). El sistema de tracción total también ayudará a gestionar la potencia y los modos de conducción específicos para offroad facilitarán su uso. Además, cuenta con un control de descenso de pendientes que puede ser interesante.

Opinión coches.com

El Ford Explorer a priori parecía un animal salvaje que había sido sacado de su hábitat e introducido en un lugar hostil. No quedaba claro si se podría adaptar a Europa, con usuarios que no necesitan tanto espacio y carreteras más angostas. Pero tras probarlo durante una semana, puede ser un coche ideal para quien quiera mucha personalidad y una experiencia diferente. Es un siete plazas con espacio de sobra, un diseño marcado y una tecnología a la altura.

El único nivel de equipamiento es completísimo, no le falta de nada al Explorer. Además, el sistema de propulsión híbrido enchufable se muestra poderoso y eficiente a partes iguales, permitiendo muchas opciones de uso. Eso sí, no es un coche para todos los públicos por el precio. Se anuncia con un PVP de 79.350 euros, que podrían llegar a ser 71.652 euros incluyendo descuentos. También lo tenemos bastante más barato coches.com. En nuestro portal también encontrarás financiación con las mejores condiciones.

Ford Explorer 3.0 PHEV 457 CV
8.1Nota
Lo mejor
  • Siete plazas reales
  • Equipamiento completo de serie
  • Muy potente y también eficiente
Lo peor
  • Calidad de algunos materiales
  • Solamente una versión disponible
  • Consumo cuando se agota la batería
Diseño8
Habitabilidad8.5
Acabados8
Maletero8
Equipamiento8.5
Motor8.5
Comportamiento8
Calidad Precio7

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