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Mazda CX-5 Homura prueba – 98.2
Prueba
Luis Ramos Penabad

Mazda CX-5 Homura, a prueba: buen tacto de conducción ¿y qué más?

En los últimos años las familias tienden a comprar un SUV para satisfacer sus necesidades de movilidad, desbancando a berlinas o monovolúmenes. Hay muchos en el mercado, solamente de SUV compactos, que, hay nada menos que 37 opciones en estos momentos. Y subiendo.

¿Es posible hacer un coche que se desmarque del resto de rivales? Lo es. Y para demostrarlo tenemos hoy aquí al Mazda CX-5 2021. Es uno de los productos de más éxito de la marca, con casi medio millón de unidades vendidas solamente en Europa.

Lanzado en 2017, ahora llega al mercado esta puesta al día. Lo probamos hace años y nos gustó su tacto de conducción, su interior refinado y su gran equipamiento. Dicen que ahora mejora todo eso y más. Hora de comprobarlo:

Exterior

Soy poco amigo de los SUV pero confieso que el CX-5 me gusta estéticamente. Y no debo ser el único, porque han tocado muy poco el diseño original. Frontal afilado, con un capó alargado que le da una silueta más dinámica y además permite esconder el limpiaparabrisas debajo, con lo que beneficia la aerodinámica.

Remata en unas ópticas estrechas con tecnología LED adaptativa y una parrilla cuyo único adorno es el marco cromado en la parte baja y que parece sostener los faros. Vemos tambiçen protecciones plásticas en negro en la parte baja, como corresponde a los vehículos de estas características.

En el lateral encontramos ya alguna novedad. Pocas, apenas las llantas de 19 pulgadas en negro, a juego con las carcasas de los retrovisores. Y es que estamos ante la edición especial Homura, que pretende ser la más deportiva de la renovada gama que también estrena la edición especial 100 aniversario.

Esta unidad es de color Polymetal Grey, de los 10 en los que se pueden elegir. Conserva las medidas inalteradas, un SUV de 4.550 mm de longitud, lo que lo acerca a los SUV de carácter familiar.  Tampoco cambian los 1.840 mm de anchura y los 1.680 mm de altura.

En la parte trasera conserva los pilotos estrechos y el portón de formas redondeadas que persiguen potenciar la musculatura del coche. En la parte baja, un par se salidas de escape en cada extremo. 

Interior

El CX-5 conserva unas plazas delanteras amplias y confortables. El acabado Homura suma los asientos tapizados en símil cuero y piel vuelta sintética con pespuntes en rojo.

Bien de aspecto, de calidez y de comodidad, aumentada porque están calefactados y el del conductor tiene regulación eléctrica. La posición de conducción es elevada, muy de todocamino, con las piernas más flexionadas que estiradas.

Acabados muy buenos en esta unidad (nunca hemos probado un Mazda que no destaque en eso y en ajustes de piezas. Lo que echamos de menos es, quizá, algún hueco más para dejar objetos, hay rivales más prácticos en este sentido). Las cosas especiales del acabado también las vemos en el pomo de la palanca de cambios, volante, consola central o las puertas.

También buena ergonomía en los mandos. El volante, que tras pasar por el Mazda 3 echamos de menos que no copiase un poco su diseño más minimalista, pero tiene mandos fáciles de usar para controlar funciones o variar la pantalla que encontramos en el cuadro de instrumentos, que jubila al anterior cuentakilómetros analógico. Está flanqueado por indicadores de cuentarevoluciones, temperatura y nivel de combustible, estos sí, relojes clásicos.

No hay cambios en la disposición de elementos, con mandos para la climatización, un espacio ante la palanca de cambios y el mando HDMI Commander giratorio que controla la nueva pantalla central de 10,25 pulgadas que preside el salpicadero que le da un toque más tecnológico.

Es compatible con Apple Carplay y Android Auto y con la aplicación My Mazda puedes buscar el coche o cerrar las puertas desde el móvil. También permite enviar al navegador rutas, contactar con el concesionario, solicitar cita en taller y hasta asistencia en carretera. Y tampoco falta, de serie, el Head-Up Display que proyecta datos directamente en el parabrisas.

Detrás, un buen espacio para dos ocupantes. Los respaldos son reclinables, que es algo que siempre viene buen y contamos con elementos como salidas de aire o conexiones USB para cargar elementos. Estos están escondidos en el reposabrazos central, junto a botones para la climatización de los asientos, una solución muy poco habitual.

Eso sí, como siempre, la plaza central es más incómoda y contamos con un túnel de transmisión bastante prominente, pues existen versiones de tracción total. 

Maletero

Abriendo el portón del maletero (con accionamiento eléctrico) y encontramos un espacio de carga con 506 litros de capacidad. Eso dice la ficha técnica, pero tenemos un hueco que sumaría otros 40 litros de capacidad que encontramos bajo el piso. Si equipas el equipo de sonido Bosé ese espacio se puede aprovechar poco.

Hay unas cinchas para fijar la carga, una buena luz en el propio portón (otra solución poco habitual) y pequeños huecos en los laterales para aprovechar los recovecos. La cortinilla va unida al portón, lo que ayuda a cargar cosas sin tener que retirarla.

Y sí, puedes abatir los respaldos de los asientos traseros, que están divididos en tres partes. Puedes hacer esta operación desde el propio asiento o desde unos tiradores en los laterales del maletero. Cuando realizas esta operación queda un espacio prácticamente plano de 1.620 litros de capacidad.

Equipamiento

Posiblemente el apartado donde el Mazda CX-5 Homura destaque sobre otros rivales, sobre todo los premium a los que apunta directamente sin temor a desviar la vista, sea en el de dotación.

Cuenta con todos los elementos distintivos que señalamos en el exterior, como las llantas de aleación de 19 pulgadas en color negro, a juego con las carcasas de los espejos retrovisores con ajustes eléctricos o los faros Full LED con nivelación automática. Y los elementos del interior, con esos asientos tapizados en cuero y piel vuelta o la nueva pantalla central de 10,25 pulgadas compatible con Android Auto y Apple CarPlay con monitor de visión 360 grados.

No faltan múltiples airbags, freno de estacionamiento eléctrico, el cuadro de instrumentos con pantalla de 7 pulgadas, el Head-Up Display y ayudas a la conducción como el asistente de arranque en pendiente, detector de fatiga del conductor, control de ángulo muerto y detector de tráfico trasero, sistema de asistencia a la frenada en ciudad con detección de peatones, señal de colisión pasiva, control de crucero adaptativo…

El precio de esta unidad es de 34.400 euros. Una cifra no descabellada a tenor de su tamaño, acabados y todo lo que incluye. Eso sí, puedes encontrar ofertas del Mazda CX-5 en nuestra sección de coches nuevos, publicadas por los concesionarios oficiales de la marca. Contamos también con interesantes herramientas para financiar el coche y poder pagarlo más cómodamente mes a mes.

Motor

Por ahora Mazda no incluye el revolucionario e-SkyActiv X en la gama del CX-5. Contamos con la misma oferta mecánica. Un 2.0 gasolina de 165 CV como el que tenemos aquí, con cambio manual o automático y otro 2.5 con 194 CV con tracción total y cambio automático. Y diésel, el 2.2 SkyActiv D con 150 CV, de tracción delantera o total y ambos tipos de transmisión… pero no con el acabado Homura, que sólo se ofrece con motor de gasolina.

El protagonista de hoy es la versión más modesta de la gama, el SkyActiv G de 165 CV. Es un propulsor atmosférico que entrega su potencia máxima a las 6.000 rpm, con un par de 213 Nm a las 4.000 rpm.

No es un tiro, pues precisa 10,3 segundos para alcanzar los 100 km/h desde parado y la velocidad máxima se queda en 201 km/h. Pero me ha gustado la cifra de consumos, ya que anuncia 6,8 l/100 km, lo que sin duda es una cifra ajustada para su forma y potencia. Hora de ver si cumple.

Comportamiento

Es al volante donde salen a relucir las bondades del Mazda CX-5. Se trata de un coche refinado y apenas llega ruido al interior. Se ha añadido material aislante en el techo y soluciones para reducir las (ya eran pocas antes) vibraciones en el volante).

Todo esto lo hace muy cómodo en viajes largos en autovía, pero este es uno de esos SUV que no le hace ascos a zonas de curvas. La dirección tiene un buen peso y este modelo cuenta con el sistema G-Vectoring, que modifica la cantidad de par enviada a cada rueda delantera en función de cómo lleves girado el volante. Eso ayuda a que el coche no subvire y tome la curva. No ayuda tanto el cuero pues hace que resbales un poco en el asiento.

Y sí, estamos ante un motor atmosférico y eso implica, si quieres llevarlo de manera animada en zonas de curvas, pues jugar con el cambio para llevarlo en un rango de revoluciones alto y que se mueva con agilidad. El chasis contiene bien los movimientos laterales de la carrocería y sin que sea demasiado incómoda.

Y ahora, voy a tratar de responder a tres dudas. ¿Eligiría el motor más potente? Si te soy sincero, no, salvo que precises la tracción integral i-Activ que distribuye la fuerza entre ambos ejes. Y es que este de 165 CV mueve con soltura los 1.425 kg de peso del coche. La tracción total es interesante si vives en zonas que llueva mucho o piensas circular por caminos a menudo, aunque no tiene en absoluto unas buenas cotas todoterreno.  

¿Eligiría el cambio manual? Pues reconozco que el motor atmosférico hace que tengas que jugar mucho con él. El cambio automático que monta Mazda va también muy fino y realiza ese trabajo por ti, que si te mueves mucho en ciudad puede ayudarte.

¿Y conviene el diésel? Pues creo que no, salvo que hagas una barbaridad de kilómetros. Porque estamos viendo consumos realmente bajos, muy cercanos a los homologados.

Como he dicho en otras ocasiones, lo bueno de los atmosféricos es que en una conducción animada no se disparan y luego en momentos que circulas más tranquilo entra en juego el sistema de desactivación de dos cilindros, una y sólo lo notarás en el testigo que ves en la instrumentación. Sólo he percibido en los días de prueba que en ciudad sí se eleva algo el gasto de combustible. Tiene un buen start&stop, pero quizá en esos momentos ayudaría un sistema de microhibridación.

Opinión

El Mazda CX-5 tiene pocas lagunas. Le podemos achacar que cambie poco en lo estético, pues más allá de los toques sutiles de las ediciones especiales, apenas hay novedades. Dentro alguna más, reforzando la tecnología y la calidad. Se ha conseguido hacer un producto más exclusivo, sin variar mucho la receta que ya gustaba.

En lo dinámico, raya a gran altura. Reconozco que me gusta este tipo de coches que son refinados en una conducción normal pero que cuando los espoleas con la palanca del cambio saca a relucir el genio que tiene dentro. Y a pesar de ser un SUV, no va nada mal en carreteras con curvas.

¿Qué te gusta el modelo pero te incomoda cambiar de marcha más de lo habitual? Ahí tienes el cambio automático. Eso sí, suma 2.800 euros más al precio y ojo, que los consumos homologados son medio litro más elevados.

Porque el precio de esta unidad no es disparatado. Es algo más caro que un generalista de potencia equivalente, pero que no iguala, ni se acerca, a la calidad de acabados y terminación. Y cuando lo equiparas con marcas premium igualando equipamiento (este solo tiene como extra la pintura, 720 €), es mucho más económico.

Mazda CX-5 SKYACTIV-G 165 CV 6v Homura
8.2Nota
Lo mejor
  • Tacto de conducción muy conseguido
  • Amplitud y calidad de materiales interiores
  • Equipamiento de serie muy completo
Lo peor
  • Enemigo de los enemigos de cambiar de marcha
  • Enfocado a conducir sobre asfalto
  • Poca evolución estética
Diseño8
Habitabilidad8
Acabados8.5
Maletero8
Equipamiento8.5
Motor7.5
Comportamiento8.5
Calidad Precio8.5

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