La semana pasada tuvimos la oportunidad de subirnos a un coche muy especial, el Mitsubishi Outlander PHEV. Decimos lo de especial en varios sentidos. Para empezar, es el primer híbrido de la marca, que aprovecha la carrocería y la plataforma del nuevo Mitsubishi Outlander, el crossover de tamaño medio que la marca japonesa lanzó hace apenas seis meses. Estuvimos tuiteando la toma de contacto con el hashtag #outlanderhibrido)

El segundo motivo por el que es especial es que el coche todavía no está disponible en Europa. La marca presentó el Mitsubishi Outlander PHEV en el Salón de París, donde ya conocimos muchas de las características técnicas del coche al que nos pudimos subir. Antes de nada te avisamos de que no se trató de una prueba al uso, ya que no hay todavía unidades con configuración europea. El coche llegará a los concesionarios del viejo continente en julio y esas unidades pensadas para Europa se empezarán a fabricar en mayo en la planta que Mitsubishi tiene en Okazaki (Japón).

¿Entonces a qué coche nos subimos? Pues a la única unidad de Mitsubishi Outlander PHEV que hay en España, con configuración japonesa, donde ya disfrutan de este coche desde principios de año. Pero poder probar la variante híbrida enchufable 4WD plug-in (PHEV), aunque fuese en un coche con volante a la derecha, merecía la pena, ya que este es el primer automóvil en grandes series de un gran fabricante, diseñado desde el principio para montar motores de combustión interna o PHEV.

Esta que ves es la unidad con la que Mitsubishi España “enseña” a los responsables de sus concesionarios en toda España antes de que empiecen a vender el modelo, para que conozcan sus entresijos. Así que somos unos privilegiados por poder subirnos a ella tan pronto… y poder contártelo en profundidad.

Exterior

Cuando lo ves por fuera por primera vez, compruebas que el Mitsubishi Outlander PHEV es un Outlander 100%: diseño sencillo pero eficaz, sin alardes. A pesar de que las baterías van situadas bajo el coche, hay la misma distancia libre al suelo que un Outlander de combustión. Mide 4.655 mm de largo, 1.800 mm de ancho y 1.680 de altura, con una amplia distancia entre ejes, que se queda en 2.670 mm.

Mitsubishi Outlander PHEV y Outlander 2013 con motor de combustión

La versión PHEV se diferencia de la de combustión en algunos pequeños detalles visuales. Destaca el nuevo color de lanzamiento Technical Silver, la parrilla frontal específica, luces posteriores LED, llantas de aleación de 18 pulgadas con neumáticos 225/55 de baja fricción, o los paragolpes del color de la carrocería.

Interior

A falta de conocer los equipamientos y acabados específicos para España, lo más destacable es espacio interior y de carga del Mitsubishi Outlander PHEV, similar al Outlander con motor de combustión. Solamente puede tener configuración de cinco plazas y su maletero tiene 463 litros de capacidad, solamente 14 litros menos que un Outlander convencional. Se nota que las baterías no restan espacio al cofre del maletero, cuyo piso apenas sube 19 mm en altura. Ese pequeño recorte ha servido para habilitar un espacio donde guardar el kit antipinchazos (pierde la rueda de repuesto, eso sí) y los cables de carga (uno doméstico y otro trifase).

En el interior, cuenta con detalles específicos de la versión, como el panel con detalles únicos, indicadores de alto contraste con indicador de potencia o la palanca de cambio de tipo joystick.

Si analizamos su habitabilidad, es tan espacioso como un Outlander normal. Sólo se ve penalizada un poco la fila de asientos trasera sube 45 mm, con lo que se reduce ligeramente la altura disponible al techo y afecta un poco a la visión de la carretera que se tiene desde las plazas traseras. Pero, en suma, se trata de un coche que se puede usar sin limitaciones de espacio, en cualquier necesidad de la vida real.

Habrá quien eche en falta las dos plazas adicionales posteriores de las versiones de siete asientos, pero hay que reconocer que esas plazas no son adecuadas para un uso habitual. El acceso a ellas es incómodo, y una vez dentro, falta mucha altura para un adulto de talla media. Sí, hay más sitio que antes, pero quedan lejos de lo razonable para poder hablar de plazas plenamente utilizables con frecuencia.

Motor híbrido del Mitsubishi Outlander PHEV

Su sistema de propulsión consta de un motor térmico, conectado al eje delantero, y dos eléctricos: uno para mover el eje delantero y otro para el trasero. Es, por tanto, un vehículo con tracción a las cuatro ruedas, pero en el que no hay una conexión física entre el eje delantero y el trasero. En este esquema puedes observar mejor cómo se distribuyen en el coche:

Esta solución es muy parecida a la del Lexus RX 450h, pero muy distina a la de los modelos híbridos de Peugeot, en los que un motor térmico diesel mueve las ruedas delanteras y uno eléctrico las traseras (tuvimos también un contacto con el Peugeot 3008 Hybrid4 en el que explicamos más a fondo cómo funciona).

El motor térmico del Mitsubishi Outlander PHEV es un gasolina de 2,0 litros de cilindrada que genera 95 CV. Los motores eléctricos tienen una potencia de 82 CV cada uno, son síncronos y de imanes permanentes. La batería que alimenta a los motores eléctricos es de iones de litio y va colocada debajo del habitáculo. Trabaja a una tensión de 300 V y tiene una capacidad nominal de 12 kWh.

Resulta altamente interesante que los motrores eléctricos se pueden cargar hasta de cinco diferentes formas:

  • Carga normal en conexión estándar: La carga completa tarda cuatro horas en un enchufe de 240 V – 15 A.
  • Carga normal con enchufe rápido (30 minutos para el 80% de la carga total en un CHAdeMO estándar.
  • Carga en marcha en modos serie y paralelo (con la energía proporcionada por el motor de combustión).
  • Carga a través de la frenada regenerativa (con la energía cinética recuperada en las fases de deceleración).
  • Modo de Carga Batería (botón CHARGE): a través del motor de gasolina cuando no hay posibilidad de suministro eléctrico.

Mitsubishi prevé un consumo medio homologado de carburante para el Outlander PHEV de 1,9 litros/100 km y una autonomía igual o superior a 880 km. Las emisiones de CO2 combinadas son de 44 gramos/km y la autonomía en eléctrico de 52 km. Estos datos están pendientes de homologación final, aunque ya ha hecho sus cálculos con el sistema de medición europeo y no con el japonés (JC08). La velocidad máxima es de 170 km/h.

Otro punto muy interesante del coche es que, en función de la demanda de energía por parte del conductor, de la carga de la batería y de las condiciones de conducción, hay tres modos de funcionamiento, en el que el cambio de uno a otro es automático (y uno adicional):

  • Modo tracción EV: Los motores eléctricos son los responsables del movimiento del vehículo. Según Mitsubishi, con las baterías totalmente cargadas puede recorrer hasta 52 km sin necesidad de conectar el motor de combustión.
  • Modo híbrido serie: los motores eléctricos mueven las ruedas y el motor de gasolina funciona como generador para suministrar energía a los eléctricos cuando sea necesario. Este modo se activa cuando el nivel de carga de la batería cae por debajo de un determinado límite o cuando se demanda una aceleración intensa (como por ejemplo para adelantar o subir una pendiente).
  • Modo híbrido paralelo: el motor de gasolina es el principal causante del movimiento del vehículo, asistido por los motores eléctricos cuando sea necesario. Este modo está pensado para las situaciones en las que se requiere la máxima capacidad de aceleración del vehículo.
  • Modo de carga de batería: Este modo hay que seleccionarlo manualmente y en él el motor de combustión actúa como generador y carga la batería tanto si el vehículo se encuentra parado como si está en movimiento. De este forma el conductor puede aumentar la carga de la batería a voluntad para tener una mayor autonomía eléctrica si tiene previsto utilizar el modo «tracción EV» poco después.

En cuanto al coste de mantenimiento del Mitsubishi Outlander PHEV, es como el de otro coche “no debería ser más caro, es más, exactamente igual”, nos aseguraba el responsble técnico de Mitsubhishi que nos acompañó durante la prueba.

Y, si has leído hasta aquí, quizá quieras “matarnos” ahora, cuando te mostramos un vídeo oficial que explica todo el sistema híbrido de Mitsubishi:

Comportamiento

Y por fin nos subimos al Mitsubishi Outlander PHEV. Durante muy pocos kilómetros (no esperes cálculos de consumo, no los hicimos), pero con un recorrido bastante completo ya que incluyó zona urbana, autovías periurbanas, carreteras secundarias y una zona más trialera donde probar las capacidades 4X4 del vehículo.

Hubo un gran inconveniente que percibí en cuanto me subí a él y tomé la primera rotonda. Al tratarse de un coche pensando para Japón, la puesta a punto de las suspensiones no es la más adecuada en absoluto para Europa. Pero es de esperar que se las suspensiones sean más firmes (o muy parecidas) a las del Outlander nuevo, mucho más ágil de reacciones en curva y con sensaciones de conducción más parecidas a las de un turismo (no iguales, ojo) que las del modelo anterior.

A la configuración nipona se añadía el hándicap de tener el volante a la derecha, con lo que los apoyos en curva (sobre todo en rotonda), no se hace con la misma confianza y no intentas llegar tan al límite como lo harías con otro coche. Gracias al sistema que avisa del cambio involuntario de carril, no hubo que lamentar ningún incidente.

Un factor muy a su favor: La suavidad. Me sorprendió gratamente, aunque los Mitsubishi que he probado a lo largo de mi vida siempre habían destacado por ello (incluso los motores diésel). Silencioso al máximo, aunque funcione el motor de gasolina. Resulta fácil de llevar y, a pesar de esas suspensiones, se nota que el centro de gravedad va muy bajo y el buen reparto de pesos entre los ejes delantero y trasero (55% – 45%).

¿Pero tiene un motor suficiente? Sin duda. Los datos de aceleración indican que realiza el 0-100 km/h en unos 11 segundos, apenas siete décimas más lento que la versión diésel, y eso que es 240 kilos más pesado (el Outlander PHEV pesa 1810 kg). El peso no resulta un hándicap en absoluto. Además, íbamos cinco personas en el coche en todo momento.

Los mandos quedan a mano (todos al revés en este coche, por supuesto, así que resulta complejo hablar de ergonomía). Me gustaron las levas (esas no cambian de posición, no como los dichosos intermitentes), ya que con ellas utilizas el freno motor y se incrementa la frenada regenerativa.

A los mandos del Outlander híbrido FOTO: @antoniolana

Como el PHEV tiene la misma altura libre al suelo que el Outlander 2,2 DiD, decidimos hacer un poco de conducción offroad. Eso sí, el Outlander 2013 ya había perdido 2,5 centímetros de altura libre al suelo respecto a la generación anterior (19 centímetros en total), lo que demuestra que no está pensado para superar grandes obstáculos fuera de la carretera. Resulta extraño moverse por el monte (sobre todo subir una pendiente) en un silencio casi absoluto.

En este punto los neumáticos de baja resistencia a la rodadura casi nos juegan una mala pasada a la hora de afrontar una subida, que además estaba muy mojada ya que había nevado el día anterior.

Todo se quedó al final en una anécdota de esas que contar a los hijos (y a los lectores) y en una moraleja: Aunque el motor pueda de sobra, no te metas sin el calzado adecuado (Esto me ha recordado a aquel anuncio de neumáticos que decía que “la potencia sin control no sirve de nada”… pues tal cual).  Por cierto, también son los neumáticos de la configuración nipona, como los frenos, aunque de estos últimos no puedo decir nada malo. respondieron siempre a la perfección.

Veredicto coches.com

Antes de dar nuestra opinión sobre el Mitsubishi Outlander PHEV deberíamos conocer los precios y equipamientos del coche. Se harán oficiales próximamente, si bien tenemos algunas pistas porque ya se han anunciado en Holanda. Allí los precios del Mitsubishi Outlander PHEV parten de los 43.490 euros para la versión Intense+ (ya muy completa, con control de crucero, climatizador bizona y pantalla táctil).

La versión media Instyle sube a 48.990 euros (incluye recarga desde el smartphone o tablet con aplicación, que también controla el sistema de climatización y sistema de navegación pensado para coches eléctricos con rutas eficientes y puntos de recarga cercanos). La versión más equipada se llama en Holanda Instyle+ y tiene un precio de 51.990 euros. Pero repetimos, son precios de Holanda y no reflejan descuentos a la compra.

¿Es caro?  De confirmarse unos precios similares serían competitivos y muy inferiores a los de un Audi Q5 Hybrid o el Lexus RX 450h, únicos en este segmento de todoterrenos híbridos. Y, como seguirá la pauta del Outlander de combustión con total seguridad, incluirá una completa dotación en todas las versiones, en el que será necesario añadir pocas cosas.

Habría que mirar entonces si compensa por el consumo, pero como te avanzabamos, no hubo ni km suficientes ni posibilidad de medirlo. Pero si consume 1.5 litros/100 km con las baterías llenas, hablaríamos de 5.8 litros /100 km en modo híbrido… Funcionando solamente con gasolina será en torno a 7 litros/100 km, una cifra correctísima para un coche de casi dos toneladas.

De todos modos, puede ser una opción muy interesante para gente que utilice a diario en zona urbana, con necesidades de espacio, y sea amante de las salidas al campo, donde el coche se muestra eficaz en pistas sencillas (si quieres un todoterreno auténtico, busca un Mitsubishi Montero). En ese sentido, el Outlander PHEV se muestra muy versátil. Comodidad de uso, muy agradable de conducir, buena habitabilidad y maletero grande.

A favor:

  • Múltiples sistema de carga de baterías (no hay temor alguno a quedarse tirado).
  • Habitabilidad y maletero para tratarse de un eléctrico (100% funcional)
  • Suavidad de marcha y respuesta al acelerador

En contra:

  • Tarado de suspensiones
  • Precios sin confirmar
  • Llegará tarde para las ayudas del Plan PIVE a los híbridos enchufables.

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1 COMENTARIO

  1. Hola,
    Se sabe algo a cerca de este modelo híbrido, ya que estamos casi en septiembre y no se ha producido ninguna novedad con respecto a su llegada a España.

    Gracias.

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