La historia de Suzuki ha estado siempre marcada por los coches pequeños y los todoterrenos. Esas dos cualidades llegan actualmente a su máximo exponente con el Suzuki Jimny. Con la nueva generación han conseguido cautivar de nuevo al público y han obtenido una enorme demanda que, incluso, ha llegado a sobrepasar a la marca japonesa. Pero en este caso vamos a hablar de otro modelo que también conjuga esas premisas, el Suzuki Ignis.

Los inicios de este modelo son del todo curiosos. Corría el año 2000 y Suzuki llegaba a un acuerdo con General Motors para crear producir un vehículo de pequeñas dimensiones. La colaboración se saldaba con el Ignis por parte de los japoneses y con el Chevrolet Cruze por parte de los americanos. En Australia también se vendería un Holden Cruze. Además, Subaru se sumó a esta colaboración y se creó el G3X Justy.

Aunque la generación actual poco tiene que ver con esa primera. En 2015 llegaba el prototipo Suzuki iM-4 Concept, un pequeño urbano que se acercaba al concepto de los kei car japoneses y que sorprendía por un sistema de tracción a las cuatro ruedas. Suscitó bastante interés desde ese instante y la marca consideró interesante llevarlo a producción. Se hizo patente en el Suzuki Ignis 2017 que estamos probando y que es uno de los modelos más originales del mercado.

Exterior

Lo primero que llama la atención del Suzuki Ignis son sus dimensiones contenidas. Como decíamos, es un segmento A que está cerca de la categoría de kei car en Japón debido a sus 3,70 metros de longitud. A eso se suman una anchura de 1,66 metros y una altura de 1,59 metros (el más alto del segmento). Por otro lado, su distancia entre ejes es de 2,43 metros bastante extendida para sus dimensiones, lo que más adelante denotará algunas ventajas.

Para bien o para mal, un Ignis atrae bastantes miradas por la calle. Es extremadamente llamativo por sus formas cuadradas y por parecer más alto que ancho. En el frontal hay algunas líneas más redondeadas gracias a sus simpáticos faros con luces diurnas LED que parecen unos ojos. Van enmarcados en la parrilla delantera, con un acabado negro y bordes cromados. En la parte inferior van unas tomas de aire y las luces antiniebla con diseño circular.

Desde la vista lateral es donde se hace más patente su altura. Además, cuenta con unas barras de techo para ganar unos centímetros y conseguir esta imagen de crossover. En la parte inferior aparecen unas llantas de 16 pulgadas, que en nuestro acabado van en negro a juego con el techo. Del perfil también destaca lo cortos que son sus voladizos (tanto el delantero como el trasero) o la forma triangular que se adopta en la zona del pilar C, que queda rematada por tres barras inclinadas que recuerdan al logotipo de cierta marca de ropa (y que hacen homenaje a antepasados como el Suzuki Cervo).

La zaga sigue con esa imagen cuadriculada y con la sensación de mayor verticalidad que horizontalidad. Hay una luneta de generosas dimensiones y, en la zona media, unos pilotos con forma de rombo tumbado. Por debajo hay una protección plástica en color negro que le da un extra de robustez. Aunque no lo hayamos mencionado hasta ahora, una fina tira plástica también aparece en el Ignis protegiendo todos los bajos de su carrocería.

Interior

Cuando entramos al interior del Suzuki Ignis queda patente la imagen habitual que imprime la marca japonesa en sus modelos. La mayor culpable es la pantalla de 7 pulgadas que sobresale en el salpicadero. Al ser flotante da la sensación de no estar demasiado integrada, aunque lo compensa con un funcionamiento fácil y simplificado. Su conectividad es buena, pero los gráficos o la velocidad de respuesta quedan algo por detrás de otros modelos más recientes.

El interior de este modelo no busca en ningún momento la sofisticación, sino la practicidad y la reducción de costes. Queda patente en la botonera de la consola central, que cuenta con unos controles de la climatización algo rudimentarios con esa pantallita naranja que tanto se llevaba hace unos años. En esa zona se concentran otros botones para funciones de la conducción como el aviso de cambio involuntario de carril o el descenso de pendientes.

El conductor se sienta en un asiento con un acolchado algo blando pero que no recoge mal el cuerpo. A sus manos tiene el típico volante multifunción de Suzuki con botones para el sistema multimedia o el control de crucero. A través de él se puede ver una instrumentación bastante tradicional, con una esfera algo pequeña para las revoluciones en el lado izquierdo, una de gran tamaño para la velocidad en la zona central y una pantalla monocroma para el ordenador de a bordo a la derecha.

Cómo ya adelantábamos, no hay demasiadas concesiones al lujo en este Suzuki Ignis. Hay un protagonismo total de plásticos duros con un tacto cuestionable en algunas zonas. Es bastante original el uso de los dos tonos (oscuro en la zona superior y más claro en la inferior), así como las llamativas molduras naranjas de la consola central y tiradores de las puertas. Lo que sí parece convencer son sus acabados, pues todo parece bien ensamblado y no aparecen ruidos de fricción.

Y llegamos al que probablemente sea el apartado más destacado del Suzuki Ignis, su habitabilidad. Y, ¿cómo se puede decir esto de un coche de apenas 3,70 metros? Pues porque en el interior se ha aprovechado hasta el último milímetro de forma satisfactoria. Estamos prácticamente seguros de que en su segmento hay muy pocos que estén a la altura e incluso se acerca a modelos más grandes. Eso sí, está homologado para que viajen cuatro pasajeros.

Aunque para muchos podría suponer un inconveniente, quien no necesite esa quinta plaza tendrá espacio de sobra para cuatro adultos cuando lo necesite. En las plazas delanteras las cotas son buenas y ya se nota la ventaja de su altura. En las traseras hay muy buena anchura para hombros al ser solo dos plazas y buen espacio para piernas. Se suma la ventaja de que los asientos se puedan deslizar longitudinalmente y que cuente con varios ángulos de inclinación para los respaldos.

Maletero

El maletero de este modelo también está por encima de la media del segmento A. De serie son 260 litros, aunque como estamos probando la versión All Grip con tracción total nos quedamos con 204 litros. Hay que decir que si movemos la segunda fila a su posición más adelantada el maletero llega hasta los 514 litros (490 litros en nuestra versión). Si abatimos por completo los asientos (en dos partes, 50:50) no se queda una superficie plana, pero se consigue aumentar hasta los 1.100 litros de capacidad (1.086 litros en el All Grip).

Ya alejados de los números, hay algunos otros aspectos que merece la pena destacar en el maletero del Ignis. La boca de carga queda en una posición bastante elevada y costará sobrepasarla con los objetos más grandes y voluminosos. Por suerte las formas son rectas y aprovechables. Bajo el piso hay un corcho que aloja el kit antipinchazos y algunos huecos pequeños. Un detalle que no nos gustó fue la bandeja del maletero, con un grosor mínimo y un tacto pobre.

Equipamiento

En nuestro país, el Suzuki Ignis está disponible con dos niveles de equipamiento con las habituales denominaciones de la marca. En este caso, el de acceso es el GLE, que ya cuenta con una dotación bastante completa para las características del vehículo. Hablamos de que incluye llantas de 16 pulgadas, aire acondicionado, sistema multimedia con pantalla táctil de 7 pulgadas, Bluetooth y puerto USB, además de cámara trasera o sensor de luces.

Por encima queda el tope de gama, el GLX. Es el que lleva nuestra unidad de pruebas y suma a lo anterior elementos como luces diurnas LED, detalles cromados en la parrilla, climatizador automático, navegador, elevalunas traseros eléctricos, control de velocidad de crucero o los sistemas de seguridad del Dual Camera Brake Support (alerta del cambio de carril, sistema de frenada de emergencia automática en ciudad o alerta antifatiga).

Y aunque sea una marca japonesa y no tenga demasiado equipamiento opcional disponible, donde sí quiere destacar en accesorios y posibilidades de personalización. A los nueve tonos de colores exteriores de este modelo se pueden sumar pegatinas laterales, embellecedores de colores en la parrilla o en los faros antiniebla, varias molduras protectoras e incluso un alerón de techo. En el interior se puede continuar con los embellecedores de la consola central, de las salidas del aire acondicionado o las manetas de las puertas

Motor

La gama mecánica del Suzuki Ignis tiene un único protagonista. Es el 1.2 Dualjet es un bloque de gasolina atmosférico con cuatro cilindros (código interno K12C) que desarrolla una potencia de 90 CV y 120 Nm de par. Se puede elegir con dos cajas de cambios, por un lado está la manual de cinco velocidades y por el otro una transmisión robotizada (AGS) con el mismo número de relaciones.

También se puede escoger en el caso de la tracción. De serie viene con tracción delantera, pero también se puede configurar con la tracción total All Grip. La última vuelta de tuerca que se le puede dar a esta mecánica es la suma del sistema SHVS, la microhibridación de la marca, que le permite un pequeño apoyo al bloque de gasolina en fases de aceleración y la etiqueta Eco que está tan demandada en las grandes ciudades.

Dicho esto, nos encontramos probando un Suzuki Ignis 1.2 Dualjet 90 CV con cambio manual y tracción All Grip, una opción ideal para los que busquen un extra de seguridad o necesiten aventurarse fuera del asfalto de vez en cuando. Mirando su ficha técnica vemos una aceleración de 0 a 100 km/h en 11,9 segundos y una velocidad máxima. También un consumo medio de 5,8 l/100km o unas emisiones de CO2 de 130 g/km según ciclo WLTP.

Comportamiento

Pero los números no son lo realmente importante en el Ignis, sino las sensaciones. Las sentimos de primera mano en una toma de contacto bastante variada en la que tenemos tramos de todo tipo. Comenzamos por la carretera convencional, donde el pequeño utilitario no destacará en demasía. Como pasa en los vehículos de este segmento, la insonorización no es un punto que se haya trabajado demasiado. Por lo tanto al interior llega un ruido acusado, principalmente causados por su aerodinámica.

Eso se hace aún más patente a velocidades de crucero en autovía, otro terreno en el que no se termina de encontrar el Suzuki Ignis. Sus 90 CV pueden ser algo justos para viajes largos y los escasos 120 Nm de par que entrega al atmosférico hacen que tengamos que anticipar mucho las maniobras de incorporación y adelantamiento. A esto se suman unos desarrollos del cambio largos que obligan a recurrir a la palanca para sacar su máximo jugo. Por otro lado, su tacto es bastante preciso y los recorridos no demasiado largos.

No tiene mucho aplomo debido a una suspensión algo blanda, que hace que aparezcan balanceos en tramos revirados. En cuanto a la dirección nos ha parecido demasiado asistida y poco comunicativa, en ocasiones da cierta sensación de inseguridad e imprecisión al parecer que el coche ‘flota’. Aunque precisamente esos aspectos le benefician en entornos urbanos, donde se siente como pez en el agua. Su reducido radio de giro (4,7 metros) o su agilidad (apenas 907 kg de peso) lo convierten en un urbanita nato.

Pero eso no quiere decir que no pueda sacar los pies del tiesto. Con un Suzuki Ignis 1.2 Dualjet 90 CV All Grip no podía faltar la rigurosa prueba fuera del asfalto. Hacemos una pequeña ruta por caminos y lo cierto es que no se le pueden sacar muchas pegas. Sus ángulos o su altura libre al suelo de 18 centímetros (la mayor de su segmento) nos aseguran que podremos pasar algunos obstáculos con solvencia, aunque siempre con cabeza.

No estamos ante un auténtico todoterreno como el Jimny, pero con su All Grip Auto podremos salir de la mayoría de apuros. Se trata de un sistema de acoplamiento viscoso que dirige el par a las ruedas traseras de forma automática si se detecta una pérdida de tracción. Nos ayudan otros sistemas como el control de descenso en pendientes o el control de tracción (Grip Control), que envía el par a la rueda que más adherencia tiene a menos de 30 km/h.

Aunque durante la toma de contacto no podemos hacer una valoración real del consumo, todo apunta a que este Suzuki Ignis 1.2 Dualjet 90 CV All Grip no será demasiado tragón. Se movió en la mayoría del recorrido entre los 5 y los 6 litros sin buscar una conducción especialmente eficiente.

Opinión coches.com

El Suzuki Ignis es una apuesta prácticamente genuina en el segmento y ese es su mayor valor. Se trata de uno de los coches con tracción total más pequeños del mercado y el único rival con el que podríamos compararle directamente es el Fiat Panda 4×4. El japonés lo que ofrece a su favor es una estética diferenciada que puede personalizarse bastante y un interior muy espacioso y modulable que sorprende gratamente.

Con la única opción de la mecánica 1.2 Dualjet de 90 CV, unida al cambio manual y la tracción All Grip en nuestra unidad, encontramos algunas carencias entendibles. Por otro lado su solvencia en terrenos tan dispares como la ciudad y los caminos lo convierten en una opción peculiar e interesante para un público aventurero que está en pleno auge. La unidad probada no podemos decir que sea muy barata, pero a cambio aporta un equipamiento realmente completo.

Suzuki Ignis 1.2 Dualjet 90 CV All Grip
7.2 Nota
Lo mejor
  • Concepto y diseño único
  • Espacio interior y modularidad
  • Completo equipamiento de serie
Lo peor
  • Niveles de equipamiento cerrados
  • Solo una mecánica disponible
  • Comportamiento dinámico en carretera
Diseño7
Habitabilidad8
Acabados6.5
Maletero7
Equipamiento8
Motor7
Comportamiento6.5
Calidad Precio7.5

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