La lubricación juega un papel clave en la esperanza de vida de un motor de combustión interna. Entre la combustión y la fricción, los motores generan mucho calor, y el aceite ayuda a mantener las cosas en movimiento. Sin él, sucumbiría al sobrecalentamiento y se rompería rápidamente. Este líquido viscoso tan importante ayuda a mitigar el problema, y si se controlan y se mantienen adecuadamente los niveles e intervalos de sustitución, se ayuda a incrementar su durabilidad.

Los motores, generalmente, contienen entre cuatro y ocho litros de aceite, según su tamaño y tipo. Cuando está apagado, el aceite se acumula en el cárter, normalmente situado en la parte inferior del bloque. Tan pronto como el motor cobra vida, la bomba de aceite comienza a funcionar, primero moviendo el líquido a través del filtro de aceite para eliminar contaminantes y partículas que pueden dañar los componentes internos del motor. Después, el aceite fluye a través de galerías que recorren cada uno de los recovecos del motor.

Las galerías son los tubos y canales que garantizan que el aceite llegue a todos los componentes. El cigüeñal y los cojinetes de fricción están empapados, y túneles que los mantienen fríos al tiempo que giran rápidamente. Los orificios rocían aceite en la parte inferior de los pistones, lo que ayuda a controlar las temperaturas de la combustión y reduce la fricción a medida que se mueven hacia arriba y hacia abajo en los cilindros. El aceite también lubrica el árbol de levas, las válvulas y sus resortes para que se muevan libremente sin problemas.

Riding the Film es una película instructiva de Chevrolet de 1937 que hace un excelente trabajo al mostrar cómo se usa el aceite de motor en todo el bloque para lubricarlo. El clip se compone de una serie de animaciones, así como imágenes en cámara lenta de motores en funcionamiento que muestran las diversas rutas que toma el para llegar todos los componentes mencionados anteriormente. En este caso, estamos ante una unidad de seis cilindros en línea de mediados de los años 30, sustancialmente más sencillo que un motor actual, pero igual en esencia.

Chevrolet y muchos otros fabricantes estadounidenses solían producir cortometrajes de este de forma anual, y es una pena que dejen de hacerlo, ya que para aquellos que estén interesados en aprender algo de mecánica, una película como esta es más valiosa que una biblioteca llena de libros sobre el tema. A modo de apunte, lo que es la chicha del asunto comienza a partir del minuto 2, con un comienzo del metraje de esquí y patinaje sobre hielo. Sin embargo, tiene un sentido al ver el documental completo.

Fuente: Silodrome

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