No hay cosa más molesta que encontrar tu coche lleno de excrementos de ave tras haberlo dejado aparcado fuera. La molestia se multiplica exponencialmente si se acaba de lavar a fondo el vehículo. Por todos es sabido que esa sustancia, además de ser complicada de quitar, también puede deteriorar la pintura del coche. Por este motivo, Ford ha decidido usar caca de pájaro artificial en sus últimos estudios para mejorar la resistencia de sus pinturas.

Porque los excrementos de las aves podría dividirse en dos partes, la blanca y la negra. La primera vendría a ser su orina y contiene ácido úrico, mientras que la segunda es la caca en sí. Los trabajadores de Ford han conseguido replicar casi a la perfección esta sustancia de forma sintética, incluso se ha tenido en cuenta las diferentes dietas de la avifauna en Europa para obtener distintos niveles de acidez en los excrementos artificiales.

Con ese compuesto lo que se hace es aplicarlo con un spray sobre el coche que lleva la protección contra la corrosión de la pintura. Después se le exponer a temperaturas extremas para simular una situación a la que experimentaría el coche en la calle. Se hace con un horno especial a temperaturas de entre 40 y 80º C. Eso mismo también se hace con otros componentes corrosivos como ácido fosfórico mezclado con detergente de jabón, y polen sintético, que pretenden simular la savia pegajosa de los árboles.

Otra prueba que realiza Ford es exposición a luz ultravioleta durante hasta 6.000 horas (250 días) en un laboratorio de luz, que es a lo que se enfrentaría el coche al esta cinco años en el lugar más brillante de la tierra. No faltan las pruebas de congelación o la de exposición a la sal y manchas de combustible. Siempre con el objetivo de mejorar la pintura, ajustando los pigmentos, resinas y aditivos de su composición para que el recubrimiento de los coches sea el más resistente posible.

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