Un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford, California, construyeron un DeLorean DMC-12 eléctrico y autónomo al que le enseñaron a hacer drifting como un auténtico profesional. Se llama MARTY, y para dar fe de ello, el centro nos lo muestra quemando goma a través de un vídeo. El objetivo es aprender más sobre cómo los coches autónomos pueden manejar maniobras de emergencia.

El proyecto es una creación de los ingenieros mecánicos Jon Goh y Chris Gerdes, quienes han encontrado una manera de hacer algo con un DeLorean que incluso el Dr. Emmett Brown no podía hacer. De acuerdo, viajar a través del tiempo sería más impresionante, pero Goh es un reciente doctorado en ingeniería mecánica, y ha logrado la hazaña en la vida real, con un exitoso slalom diseñado en Thunderhill Raceway Park, en el norte del estado.

Este DeLorean DMC-12 de 1981 de cero emisiones y con cerebro propio ha sido programado para ejecutar desviaciones espectaculares en un ángulo de deslizamiento de hasta 40 grados. El automóvil fue aparentemente diseñado y construido para determinar cómo un vehículo podría controlarse de manera segura más allá de los límites de la adherencia. Pero todos sabemos para qué estaba realmente hecho: para ofrecer mucha diversión y fumar neumáticos.

MARTY es un acrónimo que significa Multiple Actuator Research Testbed for Yaw control (Banco de Pruebas de Investigación de Múltiples Actuadores para el control de Yaw), y casualmente también es el nombre del personaje de Michael J. Fox en Regreso al futuro. El peculiar e icónico clásico estaba programado para volver a la producción de bajo volumen este año, aunque, hasta donde sabemos, aún no se han entregado “nuevos” DeLorean DMC-12 a los clientes.

Es un chasis interesante en el que probar este sistema de driftng autónomo eléctrico, aunque MARTY se ha modificado significativamente respecto a su forma de fábrica. En primer lugar, abandonando su motor V6 de origen PRV (Peugeot-Renault-Volvo) de 177 CV en virtud de un propulsor eléctrico desarrollado por Renovo capaz de suministrar hasta 350 CV y 7.000 Nm de par motor. El DeLorean pudo completar el recorrido a velocidades de hasta 50 km/h.

Ese tren motriz, junto con una suspensión más rígida, los frenos y la dirección controlados electrónicamente, un par de antenas GPS son capaces de rastrear la posición de MARTY dentro del espacio de una pulgada (2,54 cm), y un sistema de conducción autónomo especialmente imprudente y desenfrenado dan como resultado unos derrapes locos a la par que increíblemente precisos.

Al desarrollar y ajustar este software para aprender de un vehículo más allá de los límites de control, Goh y el equipo de Stanford están dando un salto gigantesco en el desarrollo de sistemas autónomos avanzados que pueden hacer más que simplemente mantener el coche operativo. Los datos capturados de este programa ayudarán a desarrollar sistemas que puedan funcionar en todas las condiciones climáticas donde la tracción es limitada, sin mencionar mejores tiempos de respuesta en situaciones que requieren maniobras de emergencia.

Fuente: Universidad de Stanford

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