Si sigues estas reglas de etiqueta básicas para la carretera no cruzarás la (a veces frágil) línea que separa una conducción elegante y segura de la locura diaria de la conducción. Puedes hacer tu parte para acabar con la rabia al conducir evitando los errores de conducción más comunes:

Abusar del carril de la izquierda

Nos lo dicen desde que pasamos por la autoescuela… el carril de la izquierda se creó para agilizar el tránsito de circulación y adelantar. Así que si no estás adelantado a otro vehículo, vuelve al carril derecho tan pronto como puedas hacerlo de manera segura. Lo sabemos. Mucha gente no lo hará. Algunos conductores ven aceptable mantenerse en el carril izquierdo de forma indefinida, sin importar la cantidad de coches que se agolpan tras de ellos. “Yo voy al límite de velocidad, no pueden pasarme” es el argumento que esgrimen.

No moverse hacia la derecha para dejar los coches pasar a los coches a mayor velocidad aumenta innecesariamente la tensión por estar “chupando rueda” y obliga a adelantar por la derecha. Y esto puede dar lugar a maniobras peligrosas e ilegales… Así que  mantén el la vista en el espejo retrovisor y pasa a la derecha. Irás a la misma velocidad… y serás mucho más cortés.

Adelantar a velocidad de crucero

Está relacionados con el problema de carril de la izquierda. Una carretera de dos carriles, donde un coche en el carril de la izquierda intenta pasar un coche en el carril derecho. Pero en lugar de acelerar para superar rápidamente el otro coche, y luego regresar al carril de la derecha… lleva puesto el control de velocidad de crucero y el adelantamiento se convierte en un obstáculo móvil.

Si quieres adelantar, mira por el retrovisor para comprobar que puedes hacerlo, señala la maniobra con el intermitente, desplázate hacia la izquierda… ¡a la velocidad suficiente para pasar al otro coche rápidamente! Incluso si eso significa desconectar el control de crucero y pisar un poco el pedal del acelerador. Tras adelantar, vuelve al carril de la derecha… y si quieres, conecta de nuevo el control de velocidad.

Síndrome del rey de la carretera

No seas desconsiderado. Si ves un coche más adelante en una calle lateral (o en un carril de aceleración) que espera incorporarse a la vía por donde circulas, muévete (si el tráfico te lo permite, claro), al carril izquierdo para facilitar la salidad del otro conductor. Y pon el intermitente para que vea que le estás dejando incorporarse a “tu” carretera.

El Stop – fusión

Tiene relación con el anterior. Si entras en una autopista/autovía con un carril de aceleración, no te pares y luego te incorpores a tráfico. El propósito del carril de aceleración es dar a los vehículos una oportunidad de acelerar hasta que su velocidad sea similar a la del flujo de tráfico, y “fusionarse” con él de forma segura.

Si te detienes o dismuyes mucho tu velocidad, para incorporarte a un flujo que va 60, 80 o 100 km/h más rápido que tú, casi estás pidiendo que te embistan por detrás. No sólo creas una situación peligrosa para ti mismo, sino que obligas a hacer una maniobra peligrosa al resto de conductores que se quieren incorporar y que van detrás de ti.

Cegadores

Algunos “pilotos”, para para ver por dónde quiere ir ciegan temporalmente a los otros conductores. Aunque sea nada más que unos segundos, puedes causar un accidente. Por eso, pon las luves cortas si se aproxima otro vehículo de frente… o cuando te encuentras otro vehículo delante. Sigue nuestra guía de las luces del coche, si no lo tienes claro.

Multi tarea

Ni la radio, ni el móvil ni la pantalla del GPS. Cuando estás al volante de un coche, tu principal trabajo debe ser fijarte en el camino que tienes delante de ti y lo que puede ocurrir a tu alrededor.

Si necesitas hacer una llamada importante, leer un mapa o echar azúcar al café, párate. Sólo tienes dos manos y un cerebro. Incluso los conductores profesionales no puede concentrarse en controlar de sus máquinas al mismo tiempo que discuten por teléfono sobre quién se lleva a los niños el fin de semana. El entorno de conducción moderna es caótico, así que para evitar accidentes, resulta crucial estar siempre vigilantes.

El come maleteros

Cuando andas por la calle… ¿a que no vás a diez centímetros de otros peatones? Seguro que dejas espacio suficiente para evitar pisar a la persona que llevas delante… y si va muy despacio, lo rodeas para no chocarte con él. Pues exactamente lo mismo debería aplicarse a la conducción. Si vas demasiado cerca, probablemente no tengas suficiente tiempo y espacio para evitar chocar contra el vehículo de adelante si frena de repente. Además, si eso sucede, será culpa tuya. Y con razón.

Vía: Motorist

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