En el plan que Sergio Marchionne trazó para relanzar Alfa Romeo como se merece, la clave de que triunfe no será Europa, sino Estados Unidos. Prueba de ello fueron sus anuncios en la Super Bowl 2017 que los 114 millones de espectadores del país tuviesen claro que hay una alternativa en el mercado de coches europeos deportivos de lujo, más allá de las alemanas.

Y es que en el mayor espectáculo deportivo del año los americanos vieron no uno, ni dos, sino tres anuncios de la marca, centrados obviamente en el nuevo sedán Giulia vestido con sus mejores galas, el Quadrifoglio Verde.

La inversión (créenos, hay que vender muchos coches para amortizar las cantidades que se pagan por segundo), es más que necesaria. La marca ha estado ausente del mercado prácticamente en los últimos 22 años. Y, aún así, la gente recuerda sus coches (una de las razones por las que se indujo el coma a Lancia y apostó por Alfa, que allí podría llegar a venderse).

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Bueno, sí se vendió algún coche desde 1995. Menos de 100 unidades del exclusivísimo 8C Competizione (a más de 250.000 dólares cada uno) y luego algún que otro 4C (que no tuvo demasiada repercusión, se trataba más de una declaración de intenciones de por dónde irían los modelos de producción, como vimos en nuestra prueba contacto).

Es comprensible ese gasto de 25 millones de dólares por emitir esos tres anuncios. Preparando al público para la llegada inminnente del Giulia… al que seguirá muy próximamente el Stelvio 2017. Entre ambos deberían superar este mismo año el récord de ventas de la marca que data de hace 31 años: en 1986 se vendieron 8.200 unidades.

En un mercado global, una marca no puede sobrevivir (Ferrari, Rolls-Royce y similares no cuentan) con unas cifras de ventas tan irrisorias en Estados Unidos, el segundo mercado mundial tras China, el primero entre las marcas premium. Ahora, a diferencia de hace décadas, cuenta con modelos globales, listos para cumplir las regulaciones estadounidenses.

 

Alfa Romeo Giulia 2.2 180 CV 2016 prueba 29

El objetivo del mandamás de FCA es vender 150.000 unidades al año. Una cifra que asusta de primeras, pero la apuesta va en serio y el comportamiento dinámico sobresaliente, como vimos en nuestra prueba del Alfa Romeo Giulia. Ahora tendrá que reinventarse por completo, haciendo que se olvide su reputación de marca poco fiable que aún tiene en América… y que la pasión italiana consigue que se le perdonen algunos errores.

Sí, las previsiones son abrumadoras para lo antes logrados, pero la campaña de lanzamiento ha tenido muchísima repercusión y los comentarios en foros americanos están llenos de expectación. Más allá del Quadrifoglio, la gama del Giulia ofrece en Estados Unidos buenas prestaciones a precios similares a sus rivales alemanes. Y el Stelvio podrá competir también en los SUV medios de lujo con solvencia. Si se han podido cumplir los objetivos con Jeep, ¿por qué no podría Alfa no sólo resucitar como marca en suelo americano, sino reinventarse compañía para atraer a una audiencia mucho más amplia? Futuros lanzamientos en Europa dependen de ello… así que crucemos los dedos.

Fuentes: Autoweek, FCA

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