Todos recordamos los GTI de los años 90. Una serie de modelos de tamaño reducido que destacaron por dar mucho por muy poco. Un peso por debajo de la tonelada y unas prestaciones decentes eran su máximo reclamo para una generación que pasó muy buenos ratos al volante de alguno de estos modelos. Y en los últimos años parece que se está viviendo otra “época dorada”, pues encontramos muchas opciones deportivas en el segmento B.

La competencia entre utilitarios deportivos está siendo atroz y no nos extraña, son una serie de vehículos que cumplen la filosofía de los originales y que aportan al usuario una experiencia grata a un precio asequible. Aunque la receta ha cambiado, en los 90 era difícil ver un utilitario que superase los 150 CV, mientras que ahora prácticamente todos están por encima de esa cifra. Y también de los 200 CV. Para eso precisamente ha llegado el modelo que probamos esta semana: el Ford Fiesta ST200.

Ford siempre ha tenido en su historia reciente algunos deportivos que han marcado mucho. Es difícil olvidarse de los Cosworth (tanto el Sierra como el Escort), también del Fiesta RS Turbo (antecesor del que tenemos entre manos) o del más reciente Ford Focus RS. Y a estas alturas tú estarás pensando, ¿pero no había un Fiesta ST que tenía 182 CV? Pues sí, pero esta es una edición potenciada y con algunos detalles originales. ¿Pero no han presentado un nuevo Ford Fiesta ST con tres cilindros? Pues también, pero hasta que llegue a los concesionarios hemos querido disfrutar del último Fiesta ST con cuatro cilindros.

Exterior



En primer lugar decir que el Ford Fiesta ST200 pertenece a la séptima generación del modelo, que fue presentada en el año 2013 y que estéticamente era bastante similar a la anterior de 2008. Este modelo ha supuesto una despedida antes de la llegada de la octava generación y por lo tanto tendrá algunos detalles significativos. Es el Fiesta más deportivo y eso queda patente con solo mirar su ensanchada carrocería de tres puertas.

Cabe destacar que sus paneles son los mismos que tiene el Fiesta ST de 182 CV (con el que convivió en el mercado). En frontal destaca por sus aristas, con un capó musculoso surcado por algunas nervaduras y unos característicos faros rasgados. La parrilla delantera es lo que más llama la atención, con forma trapezoidal y recordando a las de Aston Martin, y con la inscripción ST en un lateral. La parte inferior tiene otra calandra y los antinieblas a ambos lados.

Aunque no lo hemos dicho, su color de carrocería es el que nos da la pista principal para saber que estamos ante un Fiesta ST200 y no ante un ST ‘normal’. La pintura Storm Grey es exclusiva en este modelo y la única opción disponible. El gris tormenta es un tono que amas u odias y durante mi semana de pruebas he encontrado opiniones de todo tipo. No hay tanta división de opiniones con sus llantas de 17 pulgadas en negro mate y de cinco radios, le quedan como anillo al dedo y acogen unas pinzas de freno en color rojo.

La zaga no tiene misterios, se mantiene como en el Fiesta ST y está predominada por un alerón de dimensiones considerables que parte del techo. Situados en los laterales, encontramos los dos pilotos traseros en una posición bastante vertical. La única diferencia aparece al lado de la matrícula, en forma de inscripción que reza “ST200”. En la parte inferior el paragolpes se ensancha y encontramos una especie de difusor de aspecto metálico y las dos salidas del escape.

La línea deportiva de este modelo vienen acentuadas por unas dimensiones compactas. El Fiesta ST200 mide 3,98 metros de largo, 1,72 metros de ancho y 1,49 metros de alto. La distancia entre ejes es de 2,49 metros y por lo tanto tendrá un habitáculo de un tamaño reducido, con las cotas a las que acostumbran los modelos del segmento B.

Interior

Si en el exterior queda patente la deportividad del Ford Fiesta ST200, el interior no se quedará atrás. Nada más abrir sus grandes puertas nos reciben unos atractivos asientos Recaro que nos invitan a sentarnos. Lo cierto es que son bastante estrechos y por lo tanto recogen el cuerpo con una efectividad total, no dejarán que te ‘menees’ en ninguna curva. Son cerrados incluso en la zona de los hombros, por lo que pueden ser algo justos para las personas con una complexión más ancha.

Los semibaquets Recaro ya se encontraban en el Fiesta ST de 182 CV, aunque aquí contamos con una nueva tapicería mixta de cuero y tela. Cuando pasemos a la acción comprobaremos que tiene una posición de conducción muy buena, aunque aumentaría sensaciones si pudiera ser un poco más baja. El volante deportivo ST cuenta con el logotipo del modelo en la parte inferior y algunos botones para controlar algunas funciones.

Pero cuando miramos a la consola central rápidamente recordamos que estamos ante un Fiesta de una generación ya obsoleta. Nos encontramos una pequeña pantalla de 5 pulgadas y un montón de botones debajo de ella. Lo cierto es que acostumbrados a pantallas mayores, cuesta ver algunos detalles de la navegación. También se complica su uso por la cantidad de botones, suerte que en el próximo Fiesta se haya solventado esta cuestión.

La calidad es bastante buena teniendo en cuenta el segmento del que estamos hablando. Hay bastantes plásticos duros, pero tienen un tacto bastante agradable y están bien ensamblados. Como decíamos, es fácil destacar los elementos más deportivos y específicos de esta versión. A los asientos Recaro y al volante habrá que sumar el pedalier de aluminio, el pomo de la palanca de cambios y también una placa que conmemora esta edición ST200, justo por debajo de los mandos de la climatización.

De las plazas delanteras destacábamos su capacidad de agarre y la buena posición de conducción. También serán bastante amplias por espacio libre al techo, aunque no tanto por su estrechez. Si pasamos a las plazas traseras hay que decir que el acceso es algo limitado por el hecho de tener tres puertas y la forma de los asientos. Los asientos de los laterales gozan de buena amplitud, pero la plaza central será más estrecha y carece de forma, por lo que solamente podrá ser usada de forma ocasional por un adulto.

Maletero

El maletero no destaca ni para bien ni para mal. Con 290 litros de capacidad se sitúa en la media del segmento. Tiene unas formas bastante aprovechables, aunque la boca de carga queda un poco alta. Para conseguir más espacio se puede abatir la segunda fila de asientos (60:40) y se alcanzan los 960 litros, aunque no quedará una superficie completamente plana. Cabe destacar que los 290 litros se consiguen cuando lleva un kit antipinchazos, si se opta por incluir una rueda de repuesto (tipo galleta) la capacidad se reduce hasta los 276 litros.

Equipamiento

El Ford Fiesta ST200 se trata de una edición limitada y por lo tanto tendremos mucho equipamiento a nuestra disposición. En el exterior ya vimos que lucía el exclusivo color Storm Grey y que contaba con el kit de carrocería del Fiesta ST con su gran spoiler trasero o los retrovisores en el mismo color. También remarcamos las llantas de 17 pulgadas en negro con las pinzas de freno rojas o el emblema ST200 situado en el portón trasero. Los pilotos LED traseros o tubo de escape doble cromado también vienen de serie.

En el interior nos encontramos los asientos delanteros Recaro, con el logo ST, que son calefactables y tienen tapicería mixta. En los umbrales de las puertas hay unas molduras iluminadas, también con el logotipo ST, y las alfombrillas son exclusivas de la versión. El volante deportivo ST va forrado en cuero y tiene otro logotipo, mientras que el pomo de la palanca de cambios tiene las letras en color rojo. El tejido del techo va en color negro para aportar más distinción.

No faltan algunos elementos como el climatizador, la alarma perimétrica, MyKey, el sistema de sonido Sony con SYNC y Emergency Assistance o el ordenado de a bordo. Sin embargo, sorprende que haya que pagar un sobreprecio por la pantalla de 5 pulgadas y el navegador. También en la lista de opcionales hay algunos elementos bastante necesarios como es el caso de los sensores de luz y lluvia, control de crucero o la cámara de visión trasera.

Motor

Bajo el capó del Ford Fiesta ST200 encontramos el motor 1.6 EcoBoost, un gasolina turboalimentado de cuatro cilindros que parece la opción más lógica para este tipo de vehículo. Cierto es que el sucesor de este modelo llevará un 1.5 de tres cilindros, pero hasta su llegada vamos a analizar éste. Como el nombre de la versión indica, desarrolla 200 CV y 290 Nm, un incremento considerable respecto al Fiesta ST ‘normal’ de 182 CV.

Siguiendo la tradición de los pequeños GTI, el Fiesta ST200 cuenta con una caja de cambios manual de seis velocidades y tracción delantera por defecto. Otra de las claves de este coche es que solamente pesa 1.163 kg, a la antigua usanza. De esta forma consigue una aceleración de 0 a 100 km/h en 6,7 segundos (2 décimas más rápido que el de 182 CV) y una velocidad máxima de 230 km/h. Los consumos y emisiones homologados se mantienen en 6,1 l/100km y 140 g/km de CO2.

Comportamiento

Toca ponerse en marcha, porque reconozco que el Fiesta ST200 no es un coche que quieras ver aparcado, necesitas estar dentro conduciendo. Un detalle que se percibe en los primeros kilómetros (sobre todo cuando pisas el acelerador) es el agradable sonido que tiene. No es simulado ni nada por el estilo, se cuela al habitáculo a través de unos conductos que tienen esa función. No podemos obviar ese soplido del turbo en cada cambio de marcha, que es como droga para nuestros oídos. Y no solo suena, sino que también anda bastante.

De hecho nos da la sensación de que tiene más caballos y eso es culpa de la función overboost. En la tercera y la cuarta marcha pisando a fondo aumenta la presión del turbo y contamos con una potencia de 215 CV y 320 Nm durante 20 segundos. Puede parecer poco tiempo pero, créeme, te quedas sin carretera. En cuanto sueltas el acelerador vuelve a estar disponible dicha función, así que casi podríamos decir que es permanente.

El motor 1.6 EcoBoost es de lo más aprovechable, entrega la potencia de forma lineal y desde bien abajo. No tendremos problemas en las recuperaciones aunque andemos con una marcha larga y los adelantamientos serán coser y cantar. De esto tienen la culpa que el motor, que empuja prácticamente desde las 2.000 hasta las 6.000 vueltas, y también la nueva relación del cambio, que ahora tiene unos desarrollos más cortos. Esto hace que sea agradable jugar con esa palanca de recorridos cortos y tacto firme.

Con esta relación peso/potencia sabíamos que iba a ser un coche deportivo, pero lo cierto es que también es muy eficaz. Sobre todo en las carreteras de montaña, territorio para el que ha nacido. Sorprende su agilidad y la rapidez en el paso por curva, casi siempre sin sobresaltos. Nos ayuda el Torque Vectoring Control, un control vectorial del par que mejora gratamente su capacidad de tracción. Este sistema nos hace creer que no es necesario un diferencial autoblocante, que encarecería el precio y sería realmente necesario en pocas ocasiones.

La nobleza del pequeño utilitario deportivo es intachable, sus reacciones son bastante predecibles y tenemos un control de tracción que no salta a la mínima. Aún así se puede optar por un modo deportivo que hará que la electrónica tarde más en actuar e incluso desconectarla completamente. De todos formas, en cualquiera de los modos destacará la facilidad para conducir el Fiesta ST200. Personalmente, otros modelos como el Opel Corsa OPC, me resultaron más nerviosos e impredecibles.

Y parte de culpa la tiene un chasis bien aplomado y su suspensión con un tarado más deportivo. Es 15 milímetros más baja que la de un Fiesta normal y cuenta con un eje de torsión un 27% más rígido que el del ST de 182 CV. A pesar de su dureza, no resulta incómoda ni seca en entornos urbanos más bacheados. Y para que mentirnos, lo importante en este coche es que no hubiera balanceos y mejorar su comportamiento, algo que se ha conseguido.

La dirección es uno de los puntos donde los deportivos actuales pecan por no transmitir demasiado. En el caso del Ford Fiesta ST200 la verdad es que pasa el examen con nota. Es más dura que en el resto de Fiesta y también más directa, con solamente 2,3 vueltas entre topes. De esta forma no hace falta grandes giros para tomar las curvas y contamos con la ventaja de saber a cada momento lo que pasa en el eje delantero.

Con los frenos nos ocurre lo mismo, pueden parecer pequeños vistos a través de las llantas, pero cumplen su función correctamente. Tienen un tacto preciso y no notaremos fatiga incluso después de bajar nuestro puerto de montaña favorito. Terminamos hablando de consumos y sorprendentemente no son demasiado altos a pesar de las condiciones. Obtenemos una media de 8,2 l/100km, pero cabe destacar que le dimos mucho uso en carreteras secundarias y que en autopista a ritmos tranquilos siempre estaremos por debajo de los 7 litros.

Veredicto de coches.com

El Ford Fiesta ST200 es uno de los utilitarios deportivos que se inspira en los GTI de los 90. Es un segmento con mucha rivalidad, pues encontraremos otros modelos como el Peugeot 208 GTi 30th (208 CV), el Renault Clio Sport RS (200 CV), Volkswagen Polo GTI (192 CV), el Opel Corsa OPC (207 CV) o el Seat Ibiza Cupra (180 CV). Éste de la marca del óvalo es una edición limitada con más potencia y algunos detalles diferenciales.

Destaca por su motor 1.6 EcoBoost que con 200 CV y 290 Nm y su función overboost se convierte en uno de los más aprovechables. Su comportamiento dinámico no tiene tachas, es efectivo, controlable y sobre todo muy divertido. El Ford Fiesta ST200 tiene un precio de 26.400 euros y si estás pensando en comprarlo, lo único que tendrás que plantearte es si merece la pena teniendo en cuenta el sobreprecio de casi 4.000 euros respecto al Fiesta ST de 182 CV.

Lo mejor

  • Motor muy aprovechable y potente
  • Comportamiento dinámico intachable
  • Posición de conducción y asientos Recaro

Lo peor

  • Sistema multimedia obsoleto
  • Plazas traseras algo justas
  • Sobreprecio respecto al Fiesta ST de 182 CV

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