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Mario Nogales

Coche de suscripción eléctrico: ventajas de esta modalidad para probar la tecnología

Es un momento convulso para la industria automotriz por varios motivos. La pandemia y la crisis de los microchips han marcado los últimos tiempos y han repercutido a todos los niveles, en este caso reduciendo las ventas de coches. Los clientes particulares se contagian de este momento de incertidumbre y no se deciden a hacer la gran inversión de la compra de un coche nuevo, algo bastante normal. En esta situación, tener un coche de suscripción eléctrico podría ser la solución ideal.

Este servicio que nos aportan empresas como Wabi, especialista en vehículos por suscripción de todo tipo, serviría para matar varios pájaros de un tiro. Porque si hay algo que dé más vértigo que adquirir un vehículo nuevo es comprar directamente un coche eléctrico. Muchos usuarios necesitan de los beneficios de la etiqueta CERO para entrar a las grandes ciudades con garantías, pero no saber a lo que se enfrentan con esta tecnología. También influye la escasa infraestructura de recarga que hay en España actualmente.

La suscripción a un coche, como ya hemos podido ver, tiene algunas ventajas que hay que tener en cuenta. La principal en este caso es su flexibilidad, pues no hay una permanencia elevada. De hecho, si pasado un mes no te convence el coche es tan fácil como abandonar la suscripción o cambiarla a un vehículo de otro tipo. Ese es el periodo que suelen utilizar las empresas de este tipo y deja muy atrás a otros tiempos de compromiso más largos como el renting o la propia compra del coche si se ha financiado.

En ese mes de suscripción a un coche eléctrico se podría probar a la perfección si encaja con el estilo de vida del usuario. Así se puede ver si la autonomía es suficiente para moverse entre el domicilio y el puesto de trabajo o si el punto de recarga que tenemos a mano tiene la velocidad que anuncia. Por no hablar del cambio de percepción que supone el paso de un coche de combustión a uno eléctrico, con diferencias en su comportamiento muy notables.

No hay nada que perder en este tema de tener un coche de suscripción eléctrico. Si te gusta, te lo puedes quedar los meses que quieras para utilizarlo diariamente. De hecho, esta modalidad casa perfectamente con las necesidades y el kilometraje de los eléctricos en las ciudades. Si el vehículo convence hasta el punto de querer adquirirlo, basta con darse de baja de la suscripción y acercarse al concesionario para comprarlo. Incluso se podría mantener la misma unidad que se ha estado usando, consultándolo con la empresa correspondiente.

En el caso de que el usuario no se adapte a la experiencia eléctrica no se adapte al usuario por autonomía, por estilo de conducción o por cualquier cuestión; la solución es sencilla. Basta con darse de baja de la suscripción del coche eléctrico habiendo pagado únicamente una mensualidad como mínimo. Podría ser tomado como un periodo de prueba a largo plazo, lo mismo que hacen los concesionarios durante una jornada, pero con la libertad de poder hacerlo durante más tiempo y con mayor libertad.

En definitiva, tener un coche de suscripción eléctrico puede ser la respuesta a muchas preguntas que se hacen los usuarios. Quien no sepa si un eléctrico encaja en su vida, podrá comprobarlo antes de hacer un desembolso mayor con esta modalidad. Por no hablar de la flexibilidad y de ventajas como tener prácticamente todos los servicios (seguro, asistencia y mantenimiento) aglutinados en la misma cuota.

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