Hace años parecía que tener una pintura mate en el coche quedaba relegado a los videojuegos del tipo Need for Speed. Las marcas no lo ofrecían en sus catálogos y la única opción sensata era el vinilado. Sin embargo, en los últimos tiempos parece que se van poniendo de moda y cada vez más fabricantes la tienen entre sus extras. Aunque normalmente quedan reservados a coches premium, también se puede encontrar algún que otro generalista que la lleve.

En Audi, BMW o Mercedes llevan años ofreciendo la pintura mate, pero ahora otros como Hyundai o Peugeot se suman a la tendencia. Otras del estilo de Ferrari, Lamborghini, Aston Martin o Bentley permiten una elección prácticamente ilimitada que por supuesto incluye los mates. Lo cierto es que su uso le suele dar al vehículo un aspecto exótico y bastante diferenciado. Pero también su mantenimiento es diferente al de las pinturas normales.

Tener una pintura mate no es barato, en primer lugar al momento de la compra. Para situarnos en los extremos hay que decir que la pintura del Audi R8 que ilustra este reportaje cuesta la friolera de 7.250 euros. Algo más asequibles son los dos tonos mate ofrecidos en el Peugeot 208 por 570 euros. Entre medias se mueven otras como Mercedes y BMW, en definitiva, habrá que tener en cuenta el presupuesto con el que se cuenta y la importancia que tiene el diseño para el usuario.

Una vez que la decisión está toma y que se tiene un coche con pintura mate en el garaje, habrá que tener en cuenta que su mantenimiento es más delicado. Los tonos mates se consiguen aplicando una micro textura en la fase final del pintado y que consigue eliminar los brillos. Pero esa última capa texturizada también es más frágil que el resto de pinturas convencionales y habrá que cuidarla desde el primer minuto.

Si con cualquier coche ya se suele evitar los arañazos, en uno con pintura mate hay un motivo extra. Y no nos referimos a los que puedan ser ocasionados por otros coches u objetos durante la circulación (que también), sino de los causados por nosotros mismos. Uno de los mandamientos es el de no meterlo nunca en un túnel de lavado. La limpieza a mano tiene que ser aliada de cualquier coche con este tipo de pintura.

La metodología tiene que ser cuidadosa con la carrocería, no es recomendable usar cualquier tipo de paño o cepillo, mejor con los de microfibras. Como en el resto de pinturas también es mejor limpiar una mancha cuanto antes (sobre todo insectos y excrementos de ave) para que haya daño. Esta pintura tampoco acepta bien cualquier producto. Por ejemplo, la cera quedaría totalmente descartada debido a que dañará al tono mate.

Por suerte, en la actualidad hay un buen número de productos específicos que ayudarán a cuidar la pintura mate. Es verdad que son más caros que los convencionales, pero si no queremos gastar dinero extra siempre quedará el agua y un jabón recomendado para coches. En el anterior vídeo se puede observar a la perfección como limpiar por completo una carrocería con pintura mate, concretamente un Hyundai Veloster, sin dañarla ni un ápice.

Agua, jabón con pH equilibrado, paños de microfibra, pulverizador, un par de cubos y una mopa para secar es lo que se necesita para una buena limpieza. En definitiva, el cuidado de la pintura mate no requerirá mucho más desembolso que el inicial, pero sí un cuidado más metódico y delicado. Si eres de esos que no le gusta perder el tiempo en lavar el coche, probablemente no sea tu mejor opción, pero si disfrutas con el detailing y con el cuidado del vehículo, esta pintura no será un problema para ti.

Fuente – Autonoción / Motorpasión

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