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Luis Ramos Penabad

Los daños que los badenes causan a tu coche y cómo evitarlos

Los nuevos límites de velocidad en zonas urbanas (de 30 km/h en numerosas vías) no han acabado por ahora con un elemento de moviliario urbano que domina las calles: los badenes. Su misión es reducir la velocidad del vehículo, pero también provocan otros efectos secundarios, como diversos daños en el vehículo.

Neumáticos

El elemento que golpea directamente con el badén es el neumático. Si superas una de estas ondulaciones a cierta velocidad tendrán un daño muy parecido al que sufren cuando le pegas a un bordillo al aparcar. 

Es posible que el neumático se deforme o incluso que tega bultos y cortes en la banda de rodadura o los flancos, puesto que el estado de los badenes no es especialmente bueno en muchos lugares de nuestro país. Hay dinero para montarlos… pero nadie se acuerda del mantenimiento.

Suspensiones

Si alguna vez has corrido por una zona con piedras o simplemente caminado por entornos con roca suelta habrás comprobado que tus rodillas acaban catigadas. Es un símil con lo que ocurre cuando pasas por esas jorobas de asfalto a plástico sin reducir la velocidad de manera adecuada. 

Todos los componentes del sistema de suspensión se ven sometidos a un estrés muy alto. Afecta principalmente a los amortiguadores, que han de trabajar mucho en un corto intervalo de tiempo, pero también perjudica a muelles e incluso cojinetes de los brazos de suspensión.

Otras afecciones

Conducir de manera agresiva en los badenes acaba provocando holguras en componentes como los silentblocks del motor, perjudicando mucho el confort de marcha y, de no llegar a cambiarlos, incluso acabar afectando a la mecánica. Además, puedes acabar alterando la geometría de dirección y ejes, dañando el paralelo: de ese modo tus nemuáticos (volvemos al punto de partida) se van a gastar de modo irregular y tendrás que cambiarlos antes de tiempo. 

No podemos olvidar que esos saltos acaban provocando desajustes en las piezas de plástico que conforman el habitáculo, provocando esos desagradables grillos y crujidos cuando conduces.

Según cláculos de un estudio de la cadena de talleres Euromaster, los daños que provocan los badenes pueden llegar a costar unos 1.000 euros en reparaciones. Ojo, neumáticos y amortiguadores forman parte del triángulo de seguridad del vehículo y deberían cambiarse de manera regular, pero sin duda ese castigo extra puede acortar su vida incluso un 50%.

Más allá del coste, el problema es que estos resaltos acaban perjudicando elementos que pueden comprometer mucho la seguridad del vehículo. Con unos neumáticos o suspensión en mal estado es más fácil perder el control del vehículo en una situación extrema como un frenado de emergencia o una maniobra de esquiva.

Por suerte, Pere Navarro, director de la Dirección General de Tráfico, Pere Navarro, aseguró que «en las calles 30 no tienen sentido los badenes. Confiamos en que poco a poco veamos cómo desaparecen». Esperemos que así sea. Mientras tanto, intenta frenar de manera progresiva cuando te aproximes a él, no cuándo ya estés sobre el badén, siguiendo nuestros consejos.

Fuente: Euromaster

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