Lo aprovechan los ciclistas, los pilotos de Fórmula 1 y es especialmente importante en otras competiciones automovilísticas como el NASCAR. Y es que el rebufo en términos generales y básicos, es un fenómeno producido por la retroalimentación entre dos corrientes de aire como consecuencia de la resistencia al aire de un elemento anterior y otro posterior. Por lo tanto, utilizar la fuerza del rebufo es una técnica a dominar en competición.

Siendo más precisos, cuando un vehículo circula a una velocidad considerable y con pocos elementos delanteros que ofrezcan resistencia al viento, este se concentra en la parte delantera del vehículo. Recibiendo la parte trasera, debido al diseño del mismo, menor fuerza en el flujo del aire. Esto suponiendo que la dirección del viento sea frontal a la circulación del coche.

Dicho esto, si otro vehículo se acerca a la parte trasera del coche que está recibiendo la mayor fuerza de la corriente de aire, este se protege de las turbulencias y por tanto, necesita menor potencia para resistir la barrera ejercida por el aire.

Pudiendo ser un vehículo el que va detrás, o toda una fila de coches que aprovechen esta aerodinámica. Por lo tanto a la hora de adelantar, el segundo coche se verá impulsado por la potencia de su motor y de la fuerza que ejerce el flujo del aire en el primero, siendo más sencillo su adelantamiento.

Pero decidir cuando abandonar el rebufo del coche delantero es crucial. Porque si hay una fila de coches que también se estaban aprovechando del rebufo, pueden también adelantar detrás del primero que decida salirse del rebufo para así seguir beneficiándose de la energía del vehículo delantero.

Pero ojo, no medir bien la fuerza de la corriente puede llevar a que la hora de adelantar, la fuerza del flujo del viento desplace violentamente el vehículo. Este vídeo lo muestra bastante bien:

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