Los que nos crecimos en los años 80 recordamos a un Tom Cruise casi imberbe en la película que lo lanzó al estrellato, Risky Business, un filme de 1983 en el que se convertía de la noche a la mañana en un empresario de éxito aprovechando un viaje de sus padres.

El coche que conducía en la película era un Porsche 928 de 1979 y ahora sabemos que se subastará en julio por Profiles in History. El coche que será subastado es uno de los cuatro utilizados en la película de Warner Bros., que ayudó a lanzar la carrera de Cruise. El productor Jon Avnet ha dicho que Cruise aprendió a utilizar el cambio de marchas precisamente en el 928, ya que estaba equipado con una transmisión manual de cinco velocidades.

Para los que hayan visto la película, el 928 era la fuente de varias escenas memorables. Nos encanta esta. Después de una escena de persecución donde Cruise en su 928 escapa del alcance del malo, que va en un Cadillac DeVille Sedan, Cruise aparca al lado de la acera, se acerca a la actriz protagonista de Rebecca de Mornay y le dice: “Porsche. No hay sustituto”:

Más tarde, en la película, después de que el coche de lujo alemán se rescatase del lago Michigan, el gerente del concesionario Porsche al que acuden a repararlo le dice otra frase genial a Cruise y sus amigos: “¿Quién es el comandante del submarino?”

Profiles in History, que ya ha subastado objetos de este tipo como el mono que Steve McQueen llevaba en la película Le Mans, dice el 928 en una subasta es “el único superviviente conocido de coches documentables” de la película. El exterior del coche era originalmente de color verde, pero cuando llegó al rodaje la productora lo pintó de oro. Según la casa de subastas, que añade que el 928 cuenta con 102..755 millas en el odómetro y “está en perfectas condiciones de funcionamiento”, se espera que el 928 se venda por una cantidad entre 40.000 y 60.000 dólares.

Fuente: Profiles in History
Vía: Inside Line

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