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Abarth Turismo Competizione
Luis Blázquez

“Turismo Competizione”, el origen de Abarth en el terreno de coches de calle y pista

El nombre de Abarth se forjó su lugar en el mundo de los entusiastas de la gasolina gracias a sus vehículos ligeros y de pequeño tamaño, máquinas con una puesta a punto ejemplar que fueron capaces de robar protagonismo a los grandes fabricantes en los circuitos europeos, creando así el mito del Escorpión. A él también viene unido el acrónimo “TC”, la abreviatura de “Turismo Competizione” visto por Abarth.

Con esa calificación, la firma italiana encarnaba su capacidad de combinar el confort de un coche para el uso diario con su disposición para las carreras, perfecto para viajar y listo para correr el fin de semana. De hecho, esas mismas denominaciones ya históricas, “Turismo” y “Competizione”, son el sello distintivo de dos versiones del actual Abarth 595 (basado en el 500 de su homólogo con sede en Turín) que encarna perfectamente las dos almas de la marca: el diseño y prestaciones; ¡Cómo no!

Durante la década de los 60 y su milagro económico, Fiat motorizó las calles de Italia con el 500 y el 600. En ambos modelos, Carlo Abarth metió mano para hacerlos más dinámicos y, a la vez, con mejores prestaciones. Superaron a sus competidores en los circuitos europeos, dando vida al mito de la firma del escorpión. En febrero de 1961, el fundador de la marca realizó una de las transformaciones más afortunadas de su carrera: el Fiat-Abarth 850 TC; y cinco años después traería el exitoso 1000 SP.

Cogió un 600 D como punto de partida, equipado con un motor de cuatro cilindros en línea de 767 cc, pero elevó el diámetro de los cilindros a 62,5 milímetros, la carrera a 69 mm y la cilindrada a 847 cc. Los nuevos pistones aumentaron la relación de compresión y, gracias a la adopción de un nuevo árbol de levas reforzado, un carburador Solex de 32 mm, un nuevo filtro de aire, un cigüeñal diferente y un escape adecuado para un uso deportivo, el bloque era capaz de proporcionar 52 CV a 5.800 rpm.

El coche podía alcanzar los 140 km/h de velocidad máxima, por lo que era necesario trabajar en el sistema de frenos, donde los discos sustituían a los tambores de las ruedas delanteras. Abarth había transformado un silencioso y pequeño coche familiar en una bestia de carreras aún más ligera y ágil que ganó numerosas competiciones en Europa. Porque el éxito llegó, especialmente en las carreras de resistencia que mejoraron el rendimiento del 850 “Turismo Competizione” y sus evoluciones venideras, como el 1000 y el Radiale.

Pero estas competiciones también sirvieron para mejorar la fiabilidad del hábil trabajo de los chicos de Abarth. Para tener una idea, una mención a los 500 Kilómetros de Nürburgring de 1961, carrera en el legendario Nordschleife alemán, donde el Abarth 1000 logró el oro y la plata. Para celebrar la hazaña, se creó una serie especial conocida como el Fiat-Abarth 850 TC Nürburgring, seguido poco después la nueva versión 850 TC Corsa/65, aún más eficiente. Y además por sus logros deportivos, el 850 TC también fue elogiado por su elegante interior.

El Fiat-Abarth 600 pronto también se modificará en apariencia: bajo el parachoques frontal se ubicaron los enfriadores de aceite. Luego, para enfriar aún más el propulsor cada vez más potente, el portón de la zaga se mantuvo en una posición elevada por medio de un juego de soportes fijos, prefigurando lo que acabaría convirtiéndose en el alerón trasero de tipo cola de pato, otra característica típica del urbanita mediterráneo. Pero esa era la única forma de mantener el coche estable y lo suficientemente frío.

Desde un punto de vista industrial, la creación del 850 TC fue posible gracias al acuerdo con Fiat que proveía de la producción de unos 600 modelos D destinados específicamente a los talleres de Abarth en Corso Marche, Turín, donde fueron desarrollados. De hecho, incluso el acrónimo “TC” tiene su propia historia alternativa, ya que más tarde también adquirió un significado técnico con el Abarth Ritmo TC 125 (1981). Las siglas, en este caso, se referían a la distribución de doble árbol de levas (“Twin Cam”).

Fuente: Abarth

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