La historia del automovilismo siempre se ha teñido de grandes hazañas, de increíbles ideas y de momentos reservados eternamente para nuestras retinas. Y todo ello, gracias a mentes que dieron todo por una pasión y demostraron que una estructura con cuatro ruedas era algo más que un coche, una filosofía de vida. ¿Os acordáis de ‘escorpión’? Estamos de aniversario. Carlo Abarth siempre permanecerá inalterable en la historia del motor.

Sería a principios del siglo pasado (1908) cuando Karl Alberto Abarth, un 15 de noviembre, viera la luz en Viena. Fecha verdaderamente simbólica porque nació bajo un astro que le acompañaría durante el resto de su vida: escorpión. Creció con la idea clara de hacerse un hueco en el mundo automovilístico y así lo cumplió, con tenacidad y con una idea fija y concisa: presentar al mundo tanto desarrollos tecnológicos como desarrollos de marketing claves, para elaborar un mito de lo que hasta entonces sólo era su apellido.

Pero no sólo su apellido tuvo una exitosa evolución, sino que también su nombre tuvo alguna que otra variación cuando tomó la decisión de nacionalizarse italiano. Entonces surgió, Carlo Abarth.

A pesar de que en la actualidad lo conocemos como uno de los reyes del motor, no debemos olvidar que sus comienzos, desde 1925 y hasta 1927, fueron como diseñador de chasis de motocicletas y bicicletas. Ahí también tuvo su momento de gloria resultando campeón de su primera carrera sobre un modelo James Cycle en Salzburgo el 29 de julio de 1928. Tras este primer triunfo fue pentacampeón de Europa. Eso sí, de su mente nunca desaparecieron sus labores de ingeniero por lo que seguía contribuyendo a cualquier desarrollo o lanzamiento posible de mejora. Será en 1930 cuando diseñe su primera motocicleta bajo su apellido. Pero la suerte no le acompañaría lo suficiente y tras sufrir un aparatoso accidente en Liz, abandonaría la competición para adentrarse en el mundo de  los sidecars. Y para hacerlo, mejor hacerlo bien. Porque con su diseño consiguió rebasar a un todopoderoso como el Orient Express en su línea de 1300 km. Desde Viena hasta Ostende.

Con esta última hazaña observamos que Carlo Abarth estaba a punto de forjar su leyenda porque era capaz de ofrecer las mayores prestaciones sin olvidarse del refinamiento técnico. Dos claves fundamentales de aquí hasta su muerte.

El 360 de Cisitalia, un monoplaza de altura
El 360 de Cisitalia, un monoplaza de altura

Una de las fechas más importantes de Abarth es cuando en 1945 medita lo suficiente y se traslada a Merano, Italia, donde solicitará convertirse en ciudadano italiano. Tras un año de búsquedas y esfuerzo constante, Ferdinand Porsche y Tazio Nuvolari se unen a él para crear el equipo Cisitalia. Un proyecto que les llenará de enormes satisfacciones a nivel de competición. Uno de los primeros frutos de dicha colaboración fue el ‘Tipo 360’. Un prototipo de Fórmula 1.

Pero como vamos observando Carlo Abarth fue un hombre inquieto y que no podía permanecer en un proyecto por largos años. Así que cuando terminó su etapa en Cisitalia, llegó la hora de la creación de la compañía Abarth & Co. Ésta iniciativa la llevaría a cabo junto a Guido Scagliarini en 1949.De esta unión nacería un primer modelo, el 204 A Roadstar. Su creación fue desarrolla teniendo en mente la base del Fiat 1100. Y no fue tan mala idea porque el modelo fue capaz de conseguir el primer puesto en los campeonatos de 1100 y en la Fórmula 2.

Como era de suponer, el señor Abarth no pudo dejar sus manos quietas y disfrutar del éxito. Siguió rondando por su cabeza cualquier característica esencial para alcanzar la excelencia. De ahí, su idea de creación de kits para vehículos de serie, en donde el objetivo principal era el aumento de la potencia y por lo tanto, su velocidad máxima y su aceleración. Entre sus hallazgos, destacamos las marmitas de descarga. Seña indiscutible e icono del mundo Abarth. Un sistema inigualable e innovador que ofreció a los productos la mayor de las ventajas en prestaciones y la capacidad de un ruido sordo y pleno.

Seguramente para muchos esta pequeña idea no hubiese sido lo suficientemente alentadora e importante como para generar el trabajo suficiente. Pero por suerte Carlo Abarth pensó todo lo contrario y el éxito llegó a sus manos en 1962 con una producción de 257.000 marmitas con un equipo que no alcanzaba las 400 personas (375 en total).

Fiat Abarth 750 fue una auténtica leyenda.
El Fiat Abarth 750 fue una auténtica leyenda.

Pero si hay una década inolvidable esa será la década de los 50. Abarth comenzó a crecer de forma considerable. No sólo gracias a la calidad de sus prestaciones o a los éxitos en competición. Parte fundamental del crecimiento está también en las campañas publicitarias que se llevaron a cabo para el gran escorpión.

1956. Fiat Abarth 750. Una leyenda indiscutible. Un modelo que sobrepasó los récords sin despeinarse. Entre esos récords destacan los conseguidos en Monza, el 18 de junio de ese mismo año. Bate las cifras de las 24 horas con 3.743 km, a una velocidad media de 155 km/h. Once días después le esperaría el circuito de Lombardía, donde cosechó, nada más y nada menos que, 5 records: los 5.000 km, los 10.000 km, las 5.000 millas, las 48 horas y, finalmente, las 72 horas. Perfecto. Simplemente de quitarse el sombrero.

Con datos como estos era raro que nadie cruzase el Océano Atlántico para llevarse un acuerdo debajo del brazo. Dicho y hecho. Franklyn Delano Roosvelt Jr., hijo del presidente de aquel momento, consiguió una exclusividad de distribución en EE.UU. Abarth ya había cruzado el charco.

El Fiat 500 fue capaz de cosechar todos los éxitos.
El Fiat 500, capaz de cosechar todos los éxitos.

Sin lugar a dudas para Carlo Abarth este acuerdo fue uno de los mejores momentos de su vida profesional. Aunque para muchos de nosotros, lo mejor estaba por llegar. 1958. El pequeño Fiat 500. Una transformación efectiva lo condujo a convertirse en un pequeño deportivo capaz de alcanzar los mayores éxitos en competición y de desarrollar evoluciones técnicas de altura, potentes y realmente efectivas. Este auténtico espectáculo para la vista, tuvo la consecuencia de una estrecha colaboración con Fiat. Un acuerdo en el que la firma italiana confirmaba su compromiso de premiar cada una de las victorias de Abarth. Puede que el algún momento se arrepintiesen de estampar dicha firma porque el palmarés del escorpión llegó a encandilar: 10 récords del mundo, 133 récords internacionales y 10.000 victorias entre las distintas competiciones a lo largo y ancho del mundo. Chapeau.

Luego de todos estos resultados, llegaron épocas para el recuerdo como los años 60 y 70 donde el nombre de Abarth irá siempre acompañado, como si de una sombra se tratase, de dos conceptos: deportividad y emoción. Entre los modelos que podemos destacar de estas dos décadas están tanto el 850 TC (consiguió victorias en todos los circuitos internacionales) y el Fiat Abarth 1000 Monopasto record clase G (el propio Carlo Abarth será quien consiga el récord de aceleración en el cuarto de milla y en 500 metros). Esto último a la edad de 57 años. Un modelo y una edad que se supieron compaginar a la perfección.

Fiat, en 1971, se haría con los derechos de Abarth y con el símbolo del escorpión. Dicho símbolo sigue estando presente en cada uno de esos modelos que quitan el hipo, los más deportivos y potentes del grupo Fiat.

Carlo Abarth falleció en 1979, no sin antes, haber prestado sus últimas ideas al A112. Nació bajo el signo Escorpión. Creció bajo el símbolo Escorpión. Y falleció un 24 de octubre… como no, bajo el astro Escorpión.

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