La crisis que desde hace años azota con dureza al sector del automóvil en Europa, provoca que los países del viejo continente aprueban medidas proteccionistas que potencien el mercado nacional. Es el caso de Francia. El Ministerio de Economía del país vecino está estudiando la posibilidad de imponer una tasa adicional a la compra de coches de lujo, teóricamente por una mayor contaminación medioambiental, como medida de estímulo para incentivar las ventas de los modelos más populares de sus fabricantes locales.

La iniciativa forma parte de un informe elaborado por el nuevo titular de la cartera de economía, Pierre Moscovici, antes de la victoria socialista en las elecciones del pasado mes de mayo. Las firmas francesas más populares, Renault y PSA (Peugeot y Citroën), serían los dos grandes grupos industriales beneficiadas por esta nueva tasa y que es ambas dominan con amplitud el mercado de los automóviles urbanos y compactos. En el otro lado, Audi, Mercedes y BMW, fabricantes alemanes de vehículos de alta gama, podrían ser los perjudicados, pero por el momento no se han pronunciado al respecto.

Aunque el Ejecutivo se empeña en remarcar el beneficio medioambiental de la medida, lo cierto es que el objetivo prioritario es proteger a los fabricantes locales del cierre de plantas de fabricación en el país, para recuperar la producción habitual antes de la crisis, fijada en 500.000 vehículos al año.

En lo que va de 2012, las ventas de coches en Francia han caído un 16% hasta los 1.009.379 unidades, un descenso en el que PSA (-22%) y Renault (-20%) cobran un papel protagonista dentro del mermado mercado francés.

Francia no sería el primer país en aprobar medidas de carácter proteccionista para la defensa del mercado nacional. Hace unos meses, China, impuso gravámenes de hasta un 22% a la importación de automóviles procedentes de Estados Unidos, acusando a la industria norteamericana de prácticas de dumping y subvenciones ilegales.

Vía: El Economista

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