El Aston Martin DB5 es uno de los vehículos más icónicos del siglo pasado. Su aparición en la saga de películas de James Bond y su extraordinaria belleza le han grajeado una buena popularidad, tanta que actualmente sigue alcanzando cifras estratosféricas cada vez que una unidad sale a subasta. El motivo también es su exclusividad, aunque si hablamos de eso igual hay que destacar al Aston Martin DB5 Shooting Brake, una variante familiar que todavía a día de hoy es bastante desconocida.

Fue el propio David Brown, propietario de la compañía por aquel entonces, el que vio algunas carencias en su DB5. La carrocería coupé le impedía tener espacio para meter su equipo para jugar al polo, por no hablar de que su perro de caza mordía los asientos de cuero cuando iba en los asientos traseros. Así se plantearía por primera vez el desarrollo de una carrocería familiar de este modelo. Como Aston Martin no podía asumirlo, se lo pidieron a Radford, un especialista en shooting brakes.

En total hicieron 12 unidades de este Aston Martin DB5 Shooting Brake, solo cuatro de ellas con el volante a la izquierda como la que tenemos en las imágenes y que será subastada próximamente. Concretamente hablamos del número de chasis DB5/2273/L, que salió directamente de la fábrica para someterse a la conversión de Radford. El proceso era muy complejo y hacia que el coste del vehículo prácticamente se duplicara.

Pero lo cierto es que el Aston Martin DB5 se reconstruía desde el parabrisas hacia atrás. La estructura tubular del techo tenía que cortarse y extenderse, mientras que se instalaba un portón de una sola pieza. El interior de estos ejemplares también podía modificarse al gusto y si se plegaba la segunda fila de asientos conseguía un maletero que superaba los 1.100 litros de capacidad. Y ahora vamos a repasar el pedrigrí de esta unidad en cuestión.

Este Aston Martin DB5 Shooting Brake fue terminado en 1965 y vendido a Rainer Heumann de Suiza. Pidió extras como la antena de radio, cinturones de seguridad para las plazas delanteras o sus iniciales en las puertas. Huemann lo condujo casi a diario durante 30 años, aunque tras su fallecimiento en 1996 quedó parado un tiempo. En 2003 fue comprado por otro propietario suizo que se encargó de una restauración completa de la mano de Aston Engineering.

Se reforzó el chasis, la carrocería quedó impoluta e incluso el motor se actualizó al de 4.2 litros y la transmisión automática original sustituida por una ZF de cinco velocidades. Aunque posteriormente, en 2009 volvería a cambiar de manos a su propietario actual. También llevó a cabo algunos trabajos de restauración con RS Williams. En este caso el motor pasó a los 4.7 litros con carburadores triples SU8 HD8, mientras que la suspensión se mejoraba, se montaban ruedas de 15 pulgadas y la carrocería volvía al color Silver Birch original.

Ahora este Aston Martin DB5 Shooting Brake que nunca ha salido de Suiza busca un nuevo dueño. Será uno de los protagonistas de la subasta de RM Sotheby’s en Monterey y se espera que alcance una cifra atractiva. Se estima un valor de venta de entre 1 y 1,4 millones de dólares (entre 890.000 euros y 1,25 millones de euros).

Fuente: RM Sotheby’s

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