La nueva generación del Audi A8 supuso un importante paso adelante en el segmento de las berlinas de representación. El modelo de los cuatro aros se ponía a la cabeza gracias a su avanzada tecnología e implementaba una hoja de ruta que posteriormente ha sido seguida por otros modelos de la marca. Aunque le faltaba algo, una versión de altas prestaciones con un comportamiento más dinámico. Para cubrir ese hueco llega el Audi S8.

Mientras que otros ejemplares con la ‘S’ en su nombre han ido adoptando el diésel en los últimos meses, en este caso se ha optad por la gasolina. Bajo el capó del Audi S8 se encuentra un motor V8 biturbo de 4.0 litros, que además recurre a la microhibridación. Gracias al sistema Mild Hybrid de 48 voltios se consigue que este modelo pueda ahorrar hasta 0,8 l/100km respecto a una versión que no lo tuviera. Además, el bloque 4.0 TFSI cuenta con desactivación de cilindros.

Aunque lo más destacado es que logra una potencia de 571 CV y 800 Nm de par, cifras muy destacadas que permiten unas prestaciones más que dignas. No se han dado detalles de la aceleración (aunque seguro que será frugal) y su velocidad máxima está limitada electrónicamente a 250 km/h. Pero ya no es lo que corra, sino cómo lo hace. Esta berlina solamente puede ir con la transmisión automática y con la tracción total quattro.

Se complementa con un diferencial trasero de corte deportivo para optimizar el reparto de par y eliminar tanto subviraje como sobreviraje. Además de la tracción en ambos ejes, también cuenta con dirección a las cuatro ruedas. Ya comprobamos su buen hacer durante la prueba del Audi A8 L 50 TDI y lo cierto es que ayuda a conseguir un mayor dinamismo en esta carrocería que supera los 5 metros de largo y las dos toneladas de peso.

Otro elemento que marca la diferencia en el Audi S8 es la suspensión activa predictiva. Utiliza la suspensión neumática permitiendo subir o bajar cada rueda individualmente y adaptar su amortiguación incluso detectando irregulares en la carretera mediante la cámara frontal. También se adecúa a los modos de conducción, en Comfort + la carrocería se inclina hasta 3 grados hacia el interior de la curva para que los ocupantes lo noten en menor medida, mientras que en Dynamic ofrece una reacción más rápida.

El Audi S8 tiene que poner algo más de control a toda esa potencia. Por eso ofrece opcionalmente unos frenos carbocerámicos (420 mm delante y 370 mm detrás) con pinzas delanteras de diez pistones. Tampoco le falta esos detalles específicos para esta versión, entre los que están las llantas de 21 pulgadas, paragolpes diferenciados o salidas de escape dobles. En el interior también ocurre algo similar gracias a el guarnecido superior en Carbon Vector o la inserción en aluminio cepillado.

Fuente: Audi

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