Como parte del programa de clientes de BMW, el fabricante alemán ha publicado las primeras fotografías de su BMW Z4 GT3 de carreras, destinado a aquellos equipos y clientes privados que quieran participar en competiciones oficiales.

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BMW Z4 GT3

La principal diferencia está bajo el capó, ya que en vez de un seis cilindros, el Z4 GT3 tiene un V8 de 4 litros, que proviene del M3. La potencia se sitúa en 480 CV y lo mejor es su curva de potencia, que se mantiene muy estable desde bajas revoluciones gracias al alto torque. La transmisión es secuencial, de seis velocidades que incluye la función “Quick Shift”.

Para mejorar la estabilidad en pista, el tren delantero es distinto al de serie, ya que cuenta con una barra estabilizadora tubular, regulable. Además, el interior cuenta con una jaula antivuelco, también de tubos redondos, y al chasis de acero proviene de la planta de Regensburg.

Para competir, nada mejor que tener un peso agradable. El Z4 GT3 tiene alerones, el capó, el techo y los guardabarros hechos en fibra de carbono, por lo que tiene un peso de 1.200 kilos.

Todo aquel que disponga del dinero suficiente y quiera participar en cualquier campeonato oficial adaptado a la normativa internacional GT3 de la FIA podrá contar ya con esta maravilla. Este modelo podría ser el auténtico Z4 M, aunque no olvidemos que sólo está destinado a las carreras. la mecánica del BMW M3 ha sido potenciada como el M3 GT2 de carreras, que está asociada a una caja de cambios automática de 6 velocidades.

El kit aerodinámico se lleva la palma, con los grandes ensanches laterales, el enorme alerón trasero y un espectacular difusor trasero que infunde respeto con sólo mirarlo. Las primeras unidades llegarán en torno a la próxima primavera, por lo que es probable que lo veamos en las famosas 24 horas de Nürburgring. El desembolso que deberán realizar los pocos afortunados que quieran y puedan hacerse con uno es de 298.000 €.

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1 COMENTARIO

  1. A mi personalmente me parecen un poco macarra todas estas preparaciones, en cuanto al resultado estético final del coche. Es lógico, de todas formas, si lo que se pretende es volar a 300 Km/h… Está claro, lo que tengo es: ¡envidia!

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