La sexta generación del Opel Corsa ya ha sido presentada y sorprendía por muchos aspectos. Este modelo ya está asentado sobre la plataforma CMP del Grupo PSA, por lo que tiene bastante en común con otros ejemplares como el Peugeot 208. Y ahora nos desvelan que uno de los campos que más se ha trabajado en el utilitario ha sido su aerodinámica. Destaca en su segmento en este aspecto gracias a una serie de claves que se han ido aplicando durante su desarrollo.

En primer lugar hay que decir que el nuevo utilitario pasó mucho tiempo en el túnel de viento de la Universidad de Stuttgart. Allí se fue puliendo cada ángulo de su carrocería para obtener un notable coeficiente aerodinámico de 0,29 Cx que le sirve para colocarse como uno de los referentes del segmento B. Todavía está lejos de los 0,22 Cx del Mercedes Clase A Sedán (el coche de producción más aerodinámico), pero deja datos sorprendentes como esa superficie frontal de 2,13 m2.

Para conseguir ese reducido coeficiente aerodinámico se han llevado a cabo diferentes acciones. La más llamativa probablemente sea la persiana activa de la parrilla, un elemento que se abre o se cierra automáticamente en función de la temperatura del refrigerante del motor y de la velocidad. Estará abierta si se circula en verano en ciudad, por ejemplo, y se cerrará en autopista a velocidades elevadas para mejorar dirigir el flujo de aire hacia los laterales y no a través del motor.

También se han cubierto los bajos de la carrocería (desde el compartimiento del motor hasta el eje trasero) con unos paneles planos, además de montar un spoiler trasero que mejora la estabilidad. Lo que se consigue con esa aerodinámica optimizada es que mejore la eficiencia y eso se traduce directamente en una reducción del consumo de combustible y las emisiones de CO2. Al fin y al cabo, una baja penetración aerodinámica quiere decir que hace falta menos energía para mover el coche.

Fuente: Opel
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