Y es que, para no variar, el gobierno, y más en concreto, el Ministerio de Industria, ha fallado una vez más en sus previsiones, en este caso referidas al ámbito que nos compete: las ventas de vehículos eléctricos.

Según un informe dado a conocer por el  Real Automóvil Club de Cataluña (RACC), el Ministerio de Industria preveía que se vendiesen 20.000 vehículos eléctricos durante el año 2011, cifras absolutamente alejadas de la realidad, pues hasta el mes de agosto se habían matriculado 783 vehículos, de los cuales 213 eran turismos. Todo ello a pesar del Plan Integral de Impulso al Vehículo Eléctrico 2011-2014, que prevé ayudas a la compra por valor de 72 millones de euros y que representan hasta un 25% del precio antes de impuestos.

El coche eléctrico, como dirían en el colegio, "no progresa adecuadamente"...
El coche eléctrico, como dirían en el colegio, "no progresa adecuadamente"...

Además, de esta escueta cifra, la casi totalidad de vehículos de este tipo han sido adquiridos por empresas, mayoritariamente del sector eléctrico (o afines), como una forma de plataforma publicitaria, donde demostrar su “compromiso hacia el Medio Ambiente”.

Según GANVAM (Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor, Reparación y Recambios): “El escaso éxito del plan se debe en gran medida al elevado precio de este tipo de vehículos, pues supera entre dos y tres veces a las motorizaciones tradicionales, dependiendo de la marca y el modelo concreto. A ello hay que sumar otros obstáculos como la falta de puntos de recarga, la todavía escasa oferta de modelos disponibles (menos de una decena), así como su baja autonomía en comparación con las motorizaciones tradicionales, lo que en la práctica restringe su uso al ámbito urbano”.

En este aspecto hay plena coincidencia con los datos ofrecidos por el RACC en su estudio, donde un 61% de los conductores encuestados cree que los vehículos eléctricos no son asequibles.

Por todo ello, el 52,5% de los conductores españoles seguirá adquiriendo un vehículo con motor de combustión en su próxima compra, mientras que el 33,7% se decantará por un coche híbrido y solamente un 27,1% estaría valorando la posibilidad de adquirir un coche eléctrico.

Según este mismo informe, el 80% de los conductores estima que pasarán, al menos, diez años antes que el número de vehículos eléctricos supere a los tradicionales, movidos por un motor de combustión. Tanto es así que el 60% piensa que en un primer momento se debería dar prevalencia a los vehículos híbridos (menos problemáticos en muchos de estos aspectos), en vez de a los eléctricos.

Para muchas empresas resulta más rentable adquirir "vehículos limpios" (emiten menos de 120 gr/km de CO2)
Para muchas empresas resulta más rentable adquirir "vehículos limpios" (emiten menos de 120 gr/km de CO2)

Pero estas dudas no son solo patrimonio del gran público. Según el Barómetro del Vehículo de Empresa (CVO) realizado por Arval, compañía de renting del Grupo BNP Paribas, un 34% de las empresas incorporaría vehículos eléctricos a sus flotas si la autonomía de estos coches superase los 300 km. Hay que tener en cuenta que muchas de ellas podrían emplear modelos eléctricos en su quehacer diario, aunque su falta de practicidad les hace dirigir sus miras hacia otro tipo de opciones de “vehículos limpios”, movidos por combustibles tradicionales (aquellos que emiten menos de 120 gr/km de CO2).

Al igual que en el caso de los usuarios particulares, el coste de adquisición es otro factor más a la hora de disuadir a las empresas ya que, aunque para un 40% de ellas las subvenciones públicas suponen un importante estímulo a la demanda, influye negativamente el hecho de que el precio final puede llegar a triplicar el de un modelo convencional del mismo rango.

A ello hay que sumar las dudas que suscitan la disponibilidad de puntos de recarga suficientes, los servicios postventa con la especialización necesaria, los costes de mantenimiento, las averías o el valor de depreciación frente a los modelos tradicionales.

Via | RACC, GANVAM y Arval

1 COMENTARIO

  1. Los primeros NO INTERESADOS en la venta de vehículos eléctricos son sus propios fabricantes. Por eso los ponen a mayor precio, o “no venden” la batería, alquilándola a un precio superior al del combustible tradicional. LOS FABRICANTES QUIEREN SEGUIR VENDIENDO COCHES DE COMBUSTION, porque sacan mayor tajada en la venta y el mantenimiento.

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