Todo ello forma parte de un proyecto de contribución a la sostenibilidad y para comprobar las ventajas y utilidades de este tipo de vehículos con el fin de producir menos contaminación atmosférica, menos contaminación acústica y ser menos agresivos con el paisaje urbano. De tal forma que se irán incorporando a la flota de reparto progresivamente, y con ello se facilitará que se dejen de emitir 16.200 kilos de CO2 al año.

Por lo que respecta a los coches eléctricos empleados, están adaptados a las necesidades del reparto y se utilizan en diferentes provincias españolas a modo de prueba piloto. El modelo elegido destaca por su fiabilidad, homologación, autonomía y reducido consumo (1,5 euros cada 100 km). Este vehículo dispone de un motor eléctrico de 4,5 kW que puede alcanzar una velocidad de 50 km/h y su autonomía es de 70 km.

En cuanto a las 5 furgonetas, disponen de una capacidad de carga de 400 kgs, y son muy útiles para la manipulación de paquetería gracias a su portón trasero y una puerta lateral corredera. Estos vehículos, que se están utilizando en Madrid (2), Barcelona (1), Zaragoza (1) y Sevilla (1), han sustituido a otros con motor de combustión, dejando de emitir 9.000 kilos de CO2 a la atmósfera cada año. A pesar de que actualmente su precio es superior al de los vehículos convencionales, los gastos de mantenimiento son menores y disfrutan de una vida útil más dilatada.

Las motos eléctricas también son parte de su proyecto de sostenibilidad
Las motos eléctricas también son parte de su proyecto de sostenibilidad

Por otra parte, Correos ha incorporado a su flota de vehículos ecológicos un grupo de 80 bicicletas eléctricas que se han adjudicado a las oficinas de las principales capitales de provincia españolas. Además de su gran movilidad, las bicicletas eléctricas disfrutan de una mayor vida útil y un menor coste de utilización y mantenimiento que otros vehículos, lo que se traduce en más horas de trabajo y mayor calidad del servicio. Estas ventajas se añaden a las medioambientales, pues al no utilizar combustible no existen efectos contaminantes y además no generan ruidos.

Por último, 100 motocicletas eléctricas se han destinado al reparto urgente de correspondencia y paquetería, especialmente en cascos históricos protegidos y en centros urbanos peatonalizados. Este hecho supone una importante renovación de la flota. Las 60 primeras motocicletas se destinaron a grandes poblaciones, como Madrid, Barcelona y Sevilla, y el resto se han distribuido en las diferentes capitales de provincia, entre ellas, Santander, Toledo, Córdoba y Santiago de Compostela.

Esperemos que, poco a poco, se extienda el ejemplo a otras grandes corporaciones españolas.

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