Es innegable el valor de los motores diésel. Son muy eficientes y ofrecen unas cifras de par extraordinarias. Te explicamos ya hace tiempo por qué consumen menos que un gasolina…. y también por qué contaminan más (las emisiones de NOx y partículas, que ya han mitigado gracias a la tecnología, pero que afectaban mucho a la salud).

Las ventas de vehículos con este tipo se han reducido mucho en Europa, su principal mercado, sobre todo a raiz del escándalo del diéselgate de Volkswagen. Eso puede poner en aprietos a la industria en los próximos años, donde los fabricantes se verán obligados a reducir emisiones de CO2… y en eso el diésel puede ayudarles. De ahí que tras los catalizadores, filtros de partículas, Adblue, llegan más innovaciones, esta vez desde el Centro de Investigación de Combustión del Sandia National Laboratories, que aseguran tener un modo de reducir drásticamente los contaminantes del motor diesel,

Aunque los fabricantes auguran al diésel todavía un par de décadas de recorrido, esta innovación podría hacerlo todavía más viable. La innovación ahora radica en un nuevo diseño del inyector de combustible.

Sandia lo llama inyección de combustible por conductos y compara su diseño con un mechero de laboratorio: en lugar de que el inyector de combustible rocíe el combustible directamente en la cámara de combustión abierta, hay conductos en las aberturas del inyector a través de los que se rocía el combustible.

Los conductos tienen una forma para que, a medida que el combustible se rocía dentro de ellos, entre aire desde su parte posterior. Así, el aire y combustible se mezclan más a fondo para obtener una mejor relación aire-combustible y, posteriormente, una combustión mucho más limpia. De hecho, Sandia afirma que las partículas pueden reducirse del 50% al 100% dependiendo de las condiciones inmediatas.

Los datos son impresionante, pero hay más beneficios. Como explican en Sandia, los fabricantes de motores diésel tienen un problema: reducir el hollín puede provocar un aumento de las emisiones de NOx, y viceversa. Si pueden eliminar prácticamente el problema de las partículas con este inyector, los fabricantes podrían centrarse en eliminar las emisiones de NOx en el proceso de combustión.

Además, este sistema podría hacer que los motores diésel dejasen de depender de sistemas de inyección de urea que agregan coste y complejidad a los vehículos, así como mayores gastos de funcionamiento. De hecho, podría ahorrar combustible, pues podría controlarse mejor cómo se produce la ignición y eliminar parte del combustible agregado para evitar la detonación.

Sus creadores dicen que su sistema podría adaptarse a motores más complejos, como las centrales eléctricas, los barcos y los trenes. De haberse implementado hace una década el éxito estaría asegurado pero ¿triunfará ahora?

Vía: Autoblog

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