Si hace unos días hablabamos del próximo futuro de Ford en Europa, hoy toca hablar de su lejano pasado. En julio de 1903, cuando la hoy todopoderosa Ford Motor Company tenía menos de un mes de edad, ya se enfrentaba a una grave crisis. Las reservas de efectivo de la compañía caían en proporción inversa al clamor de los acreedores, y parecía que no podía llegar a ver la luz el nuevo automóvil de Henry Ford, el Model A.

En ese momento, el fundador de la empresa apenas tenía 223,65 dólares a su nombre y parecía que la empresa se retiraría tan rápidamente como había empezado. Pero durante la semana del 13 de julio, tuvieron tres pedidos de tres modelos A… incluyendo este que RM Auctions ofrecerá en la subasta que celebrará el 11 y 12 de octubre en Hershey, Pennsylvania.

Se trata de un coche muy especial, ya que es el primer Ford. Los anteriores ejemplos de la inventiva de Henry Ford, como el Cuadriciclo de 1896 y el Racer 999, aún existen, pero eran casi artesanales y ninguno de ellos se fabricaron bajo el amparo de la Ford Motor Company, el negocio formado en Detroit para construir los coches diseñados por Henry.

Con el respaldo de Henry Ford y otros 11 inversores del área de Detroit (entre los que estaban John y Horace Dodge), la empresa propuso vender el Model A, un utilitario ligero propulsado por un motor de dos cilindros y 1.638 cc, rendía 8 CV de potencia, por 850 dólares con su capota desmontable, en un momento en que los coches más grandes, como el Winton, se vendían por 2.500 dólares.

La insistencia de Henry Ford en la perfección (además de un accidente que acabó con el primer prototipo), retrasó la disponibilidad del Modelo A, lo que aumentó la preocupación de los inversores. Pero llegó el primer pedido del Model A, a cargo del Dr. Ernst Pfenning el 13 de julio (según RM, otras fuentes, como la propia Ford, sostienen que el encargo fue el 15 de julio). Poco después llegaban otros dos: uno de la Compañía de Automóviles Indiana, y el otro de Herbert L. McNary, un fabricante de mantequilla de Iowa. Gracias a ellos, la empresa pudo mantenerse a flote.

Según RM, Ford Motor Company construyó los tres coches en una sala de montaje en la planta de Mack Avenue, así que es imposible decir cuál de los tres se terminó en primer lugar. Modelo Pfenning tiene el número de serie #11, el coche Indiana Automóvil recibió el número de serie #9, y el de McNary el #30. Pero ell trío de coches (tras la puesta a punto y otras pruebas) se enviaron a sus dueños el mismo mes.

McNary y su familia se aferraron a su Model A #30 en los siguientes 50 años, más o menos, hasta que un tal Harry E. Burd de Waterloo, Iowa, lo compró por 400 dólares y lo restauró (en el taller de Sievers Lloyd). En ese momento, el jefe de archivos de Ford, Henry E. Edmunds, describió el #30 como el tercer coche vendido por la empresa. Burd lo vendió en 1961 a un concesionario suizo de Ford, y permaneció en Europa hasta 2001, cuando lo compró un coleccionista anónimo lo compró. En 2007, el abogado John O’Quinn, de Houston, lo compró en una subasta de RM de Arizona por 693.000 dólares (unos 550.000 euros).

¿Cuánto podrán sacar ahora los herederos de O’Quinn? Trataron de venderlo hace dos años en Monterey, pero la mejor oferta se quedó en 325.000 dólares (y las estimaciones eran de entre 600.000 y 800.000 dólares). Como el paradero de los Model A #9 y #11 siguen siendo un misterio, este # 30, puede considerarse el producto más antiguo conocido de la misma Ford Motor Company ,con 109 años. No obstante, parece que no alcanzará un precio tan alto como en 2007. RM ha estimado que alcanzará entre 300.000 y 500.000 dólares…

Vía: Hemmings
Galería de fotos: Simon Clay, coortesía de RMAuctions.com.

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