El fabricante de automóviles norteamericano está tratando de reducir costos y reestructurar su negocio europeo, que está perdiendo dinero. Planea haber cerrado cinco de sus plantas a fines del próximo año y vender una sexta. Ford, que tiene contratadas a 51.000 personas en Europa, espera lograr la mayoría de los recortes a través de la redundancia voluntaria.

En la actualidad, todo el sector automotriz está luchando para hacer frente a la caída de la demanda en los principales mercados y las enormes inversiones requeridas para el cambio hacia los vehículos eléctricos. Ford dijo que de los 12.000 empleados afectados, 2.000 eran roles asalariados, que se encuentran entre los 7.000 más anunciados que serán destituidos en todo el mundo.

“Separar a los empleados y cerrar las plantas son las decisiones más difíciles que tomamos, y en reconocimiento del efecto de las familias y las comunidades, brindamos apoyo para aliviar el impacto”, dijo Stuart Rowley, presidente de Ford en Europa. “Estamos agradecidos por las consultas en curso con nuestros comités de empresa, socios sindicales y representantes electos”, añadió.

Ford Europa ha estado perdiendo dinero durante años, y la presión de reestructuras sus operaciones aumentó luego de que el gran rival General Motors aumentara sus ganancias al vender Opel/Vauxhall al grupo francés PSA. La buena noticia es que el montaje de la llegada de tres nuevos modelos electrificados, entre ellos el SUV derivado del Mustang, se realizará en el Viejo Continente.

Por otro lado, mientras se agregan nuevos modelos a la alineación de la firma del óvalo, otros obtienen el hacha como resultado de la falta de demanda: los monovolúmenes C-Max y Grand C-Max, junto con el más urbanita el Ka+ (que se renovó hace relativamente poco), serán expulsados de la casa. Ford aspira obtener a largo plazo un margen operativo el 6%, con retornos superiores al coste de capital para cada grupo empresarial.

Ford ha declarado que cerraría tres plantas en Rusia, una planta en Francia y otra en Gales, y reduciría los turnos en las fábricas en Valencia, y Saarlouis, Alemania. Tras la venta de la planta de transmisión Kechnec en Eslovaquia a Magna Steyr, la huella de fabricación de Ford se reducirá a 18 instalaciones para fines de 2020, de las 24 actuales. “Hemos concluido en gran medida las consultas con los interlocutores sociales”, dijo Rowley a Reuters.

Además de finalizar la producción de modelos de venta lenta, Ford aumentará su enfoque en los vehículos comerciales, un movimiento que es en parte responsable de una alianza con Volkswagen que verá a los gigantes alemanes y estadounidenses desarrollar conjuntamente la nueva generación del Amarok y Ranger respectivamente. A partir de julio, los negocios europeos de Ford se dividirán en: vehículos comerciales, de pasajeros e importaciones.

Fuente: Europa Press

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